Anomalías en el proceso contra el ex edil de Acatzingo Eliseo Zayas
joomla.2009
En el caso de Eliseo Zayas Jaen hay dos testigos claves para que se demuestre la culpabilidad o inocencia del edil de Acatzingo, pero la Procuraduría General de Justicia (PGJ) ha incurrido en engaños y amenazas para impedir la presentación de pruebas a favor del alcalde que lleva dos meses encarcelado. Tal situación está poniendo de manifiesto que la detención de este presidente municipal tiene más un carácter político que la intención real de esclarecer el homicidio del vecino de ese municipio César Natanael Maceda Torres, ocurrida el pasado 6 de febrero.
Si el proceso 70/2012 que se le sigue a Zayas Jaen transcurriera conforme a Derecho, el edil tendría que estar ya fuera de la cárcel y exonerado, pero no es así porque en el momento en que se presentaba a declarar el testigo clave de la causa penal, quien pretendía establecer la inocencia del edil, funcionarios de la PGJ impidieron que concluyera la diligencia y frente a todos los presentes, se amenazó al compareciente con ser encarcelado si aporta elementos a favor del edil que llegó al cargo postulado por el PAN y el PRD.
La parte central de la acusación contra Zayas Jaen es resultado de un interrogatorio a Gabriel Díaz Carranza, el ex director de Seguridad Pública de Acatzingo, realizado el 15 de marzo por los funcionarios de la PGJ, Arturo Martínez y Fidel Sánchez Rueda, en el cual luego de 18 horas de ser sometido a preguntas, el compareciente habría dicho:
Que en la madrugada del 6 de febrero, una vez que se enteró que habían matado a César Natanael Maceda Torres y que el presunto autor del homicidio es Rosendo Ruiz de Lima, mejor conocido como el Chihuahua, quien era el guardespalda de Eliseo Zayas, se comunicó con el edil y éste le dijo que todo estaba controlado, que le había dicho al presunto asesino que huyera del pueblo, que nadie lo seguiría y que se podía llevar una camioneta del ayuntamiento que tenía a su cargo.
Con base en este supuesto testimonio de Gabriel Díaz, tres días después se le detuvo a Eliseo Zayas y se le quiere declarar culpable del delito de obstrucción de la justicia, el cual está contenido en el artículo 224, fracción 35, del Código de Defensa Social, el cual fue reformado en enero de este año y se determinó que el ilícito en cuestión es grave, por lo que establece una pena de dos a ocho años de prisión, sin derecho de fianza.
El anterior testimonio parece que es falso, ya que el pasado 24 de abril se presentó a una diligencia ante el juzgado de Tepeaca el ex director de Seguridad Pública de Acatzingo y cuando le leyeron la supuesta declaración que hizo en la PGJ, el 15 de marzo, en tres ocasiones dijo que era mentira, que él nunca había dicho eso y que se había tergiversado sus palabras.
Luego, Gabriel Díaz empezó a declarar que el nunca recibió órdenes de Eliseo Zayas de ayudar a el Chihuahua.
Cuando eso ocurría, la representante del Ministerio Público, María del Carmen Ramírez Sánchez, se puso a hablar por teléfono y una vez que concluyó la llamada, interrumpió abruptamente la diligencia, dijo que era ilegal porque no estaba presente el juez y no había sido convocada en tiempo y forma.
El secretario del juzgado, extrañado por la conducta de la funcionaria, le enseñó el documento por el cual era legal la realización de esa audiencia, por la que prosiguió.
Sin embargo, minutos después entró al juzgado el coordinador de agentes del Ministerio Público de la región de Tepeaca, Arturo Martínez, quien –de acuerdo al testimonio de los defensores de Zayas–, palabras más, palabras menos, se dirigió al testigo y lo amenazó diciéndole:
“¡Recuerda lo que declaraste. Sí cambias tu versión te espero afuera para arraigarte y partirte tú madre!”
La amenaza no solamente amedrentó al testigo, sino de manera sorpresiva al propio personal del juzgado que solapó la amenaza velada y a la hora que se asentó el hecho en el acta, se puso algo escueto y sin describir todo lo ocurrido.
Por lo accidentada de la diligencia, no se sabe si se dará valor probatorio a lo que alcanzó a declarar el ex director de Seguridad Pública y ahora se desconoce, si esta persona, está dispuesta a mantener su dicho, toda vez que tiene una amenaza de que si aporta elementos a favor de Zayas Jaen acabará en la cárcel.
En esa misma diligencia estaban citadas otras tres personas. Uno era el padre del hombre que murió en Acatzingo y las dos agentes de la Policía Municipal que el día de los hechos estaban encargadas de la radio comunicación.
Resulta que al padre de la víctima la agente del MP, María del Carmen Ramírez Sánchez, le impidió que entrara al juzgado y le dijo que no era necesario comparecer.
Eso no pasó con las dos radioperadoras, de nombres María Guzmán y Angélica Pérez Carvallo, por casualidad se encontraron con el abogado de Zayas y éste las hizo pasar al juzgado, en donde, de nueva cuenta la agente del Ministerio Público las quiso disuadir a no declarar, bajo el argumento de que había concluido la diligencia.
Las dos mujeres declararon, ante el juzgado, que nunca recibieron por radio una orden para proteger al Chihuahua ni mucho menos darle alguna indicación o instrucción el presunto policía homicida.
Lo interesante del caso del testimonio de Gabriel Díaz, es que a partir de su dicho se culpó a Eliseo Zayas de haber protegido al Chihuahua, pero resulta que el día del asesinato este hombre no había trabajado, estaba fuera de Acatzingo y cuando llegó al municipio, agentes de la Policía Estatal no lo dejaron pasar y por tanto no tuvo contacto miembros del ayuntamiento de esa localidad.
Además, no tenía acceso a la radiocomunicación de la Policía Municipal de Acatzingo y por si fuera poco, ese día se cayeron las redes de telefonía celular. Es decir, no había manera de que hubiera podido hablar con Eliseo Zayas, tal como dice la PGJ.
Otro testigo clave es un muchacho. Según el dice que vio como el Chihuahua entró a la casa de Eliseo Zayas luego del homicidio.
Cuando un abogado de Zayas le quiso llevar un citatorio para que comparezca, en un primer momento lo recibió un pariente. Pero luego salieron los padres, rompieron el llamado y dijeron que está en Saltillo, Coahuila.
El caso es que no aparece ese testigo y la PGJ hace poco para que comparezca.
Todo esto tiene el tufo de que a Zayas Jaen se le quiere dejar en la cárcel lo que resta el sexenio, para que otros alcaldes del Partido Acción Nacional no sean tan rebeles como lo era él del Poder Ejecutivo.