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Así se convirtió Peña Nieto en candidato oficial del PRI a la Presidencia

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de marzo de 2012

Enrique Peña Nieto estaba bien erguido como soldado en el escenario del teatro Mariano Abasolo de Dolores Hidalgo, donde en 1810 el cura Miguel Hidalgo convocó a una movilización para derrocar al régimen virreinal. El priista estiró la mano derecha ante 786 consejeros nacionales del partido y medios de comunicación e impostando la voz leyó en un teleprompter que tenía enfrente: “Sí, protesto, por la grandeza de México”.

Ya era el candidato oficial del PRI.

Tuvo presente al padre de la patria. “No es casual que estemos hoy aquí, en la cuna de nuestra Independencia nacional. Dolores Hidalgo simboliza la valentía, el coraje, el espíritu indomable de los mexicanos frente a la adversidad”.

En una camioneta de su comitiva había una corona de flores que Peña Nieto contemplaba ir a depositar al pie de la estatua de Hidalgo y Costilla, cuyo grito de “¡Viva México!” desató la gesta independentista.

“En Dolores Hidalgo se dio un grito de basta al mal gobierno y hoy evocamos ese momento de nuestra historia. Hoy hay un México que no se resigna a seguir como está, que exige un cambio responsable”, dijo el ex gobernador del Estado de México vestido en un traje oscuro y el nudo bien apretado de una corbata roja, pese al calor de casi 30 grados.

Pedro Joaquín había bajado del escenario del teatro después de tomarle protesta.

Las luces del escenario y sus telones rojos de fondo que hacían ver a Peña Nieto como la principal figura de la tarde del lunes 12 de marzo. Los medios de comunicación que transmitían en vivo proyectaban a un hombre risueño que llevaba los brazos cruzados al pecho y mandaba besos a todos lados.

Angélica Rivera, su esposa y actriz de televisión, sentada en primera fila junto con los hijos de ambos, no se cansó de aplaudir desde que Peña Nieto antepuso a su familia. “Agradezco la presencia de mi esposa, de mis hijos y de nuestra familia por hacerme favor de acompañarme en este tan significativo evento”.

Faltaban las palabras más fuertes contra el gobierno de Calderón.

¿QUÉ OBRA ESTARÁN PASANDO?
En las calles adyacentes del teatro los vecinos asomados en las puertas de sus casas vieron desfilar camionetas blindadas que trasladaron a la llamada Cuna de la Independencia al candidato y a priistas connotados como Cristina Díaz, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa, Luis Videgaray y Enrique Jackson.

La mayoría de los pobladores no sabía lo que estaba sucediendo dentro del teatro. “Quién sabe qué obra estén pasando”, dijo Maricela Ortega, ama de casa.

Pero el candidato estaba contento dando su discurso: “Hoy regresamos a Dolores Hidalgo, cuna de nuestra independencia, porque nuevamente México dice: “!Basta ya del mal gobierno!”

Pedro Joaquín ya había presentado al ex gobernador del Estado de México como el único hombre con la experiencia para cambiar al país. Y Peña Nieto no lo dijo pero infirió que la continuidad panista puede sepultarse el día de las elecciones.

“Quiero ser Presidente de la República, porque México merece estar mejor, porque estoy preparado para conducir las transformaciones que exige esta gran nación”.

Siguiendo un escrito que descansaba sobre el atrio del escenario aseguró: “Juntos lograremos que México deje atrás el miedo y renueve su esperanza. Se trata de escribir una nueva historia para México”.

La orquesta sinfónica de Querétaro enviada hasta acá por José Calzada, gobernador de la entidad, estaba preparada para entonar el Himno Nacional. Y la porra de Neza, Estado de México, uniformada con playeras blancas, lista para la batucada y sus covers de Caifanes, La Sonora Santanera, Margarita la Diosa de la Cumbia y Tatiana.

“Vamos a recuperar el sentido de la familia. Vamos por un México dinámico, vigoroso y competitivo. Mi compromiso es México, hacerlo un país exitoso”, siguió con un discurso acompañado de movimientos del brazo derecho como director de orquesta.

Y prometió poner el corazón de por medio.

Tres mujeres, un hombre y una niña que al inicio del acto de 40 minutos se pararon uno por uno en el escenario para reclamar al actual gobierno empleo, servicios de salud, seguridad pública, educación y hasta baños limpios en las escuelas, estaban cerca de Peña Nieto gritando: “¡Duro! ¡Duro! ¡Duro!”

El candidato priista con su pelo perfectamente engominado terminó su discurso como el cura Hidalgo hace poco más de 200 años: “¡Qué viva México! ¡Viva! ¡Qué viva México! ¡Viva!”

Y una lluvia de papelitos verdes, rojos y blancos inundaron el teatro.

DESTILANDO AMOR… Y POSES
Una señora bajita, como de 65 años, se abre espacio en el jardín del centro de Dolores Hidalgo que se ha llenado de próceres del Partido Revolucionario Institucional, con gafas negras algunos, bajo un sol fulgurante que los baña en sudor.

Entre los hombres de poder y sus escoltas que se refrescan con las tradicionales nieves del pueblo, anda rebotando la señora, a quienes los vecinos conocen como la profesora María Martínez, jubilada ya.

Todavía tendrá que batallar durante otro rato porque a quien busca sigue en el teatro Mariano Abasolo, despidiéndose de consejeros nacionales, ante quienes acaba de rendir protesta como candidato a la Presidencia de la República.

Enrique Peña Nieto dejó a los hijos en una camioneta blindada y se encamina, del brazo de la actriz de telenovelas, hacia el jardín donde priistas como Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa platican con Luis Videgaray, a quien una vecina le pide que cargue a un niño de cuatro años para tomarle una foto. Videgaray deja su nieve de guanábana para recibir al menor que hace pucheros.

La profesora jubilada iba a preguntarle a Videgaray a qué hora llegaría el candidato, cuando fotógrafos y camarógrafos ya estaban en torno a él. La profesora se mete entre las piernas de ellos hasta llegar al ex gobernador.

—Mi candidato, ¿se acuerda de ésta? Le dije que íbamos a llegar —y la mujer saca una foto tamaño doble carta en la que la abrazó hace más de un año después de una reunión que Peña Nieto tuvo en Dolores Hidalgo con gobernadores de todo el país.

Al priista le impactó verse muy sonriente en la imagen.

—Ah, ya recordé —dijo y aceptó firmársela.

Angélica Rivera tuvo que soltarle la mano. Y Peña Nieto pidió a la profesora tomarse una foto.

—¡Ah, no! Usted es su Gaviota y aunque yo su Guajolota, usted tiene que ir junto a él —y se cambió de lado para abrazar al candidato.

Pero la actriz lo tomó con sentido del humor. Ella demostró, incluso, tener más seguidores que el candidato.

En el recorrido para acercarse a una columna de piedra que tiene en la punta al llamado Padre de la Patria, la gente se acercaba a tocar a la protagonista de la telenovela Destilando amor.

— Estás bien bonita —le dijo una niña.

—Ah, es que hoy me alacié. Pero tú estás más bonita —respondió Rivera, quien traía tatuados en las mejillas besos de muchachitas de secundaria que se acercaron a saludarle.

—Él es tu fan —le dijo un hombre que señaló a un chiquillo de unos cinco años.

—¿En serio? Ay, qué lindo. ¿Es tu chavo? —soltó con ese vocabulario que pareció natural en ella.

—Sí.

El diálogo lo interrumpieron unas adolescentes con morral al hombro y que gritaron a Peña:

—¡Las de secu, cuando podamos, vamos a votar por ti!

Y Rivera intervino:

—¿En qué año van?

—En primero de secundaria.

Alguien gritó por allí:

—Entonces se fueron de pinta…

—No —las defendió la actriz— ya salieron y estudian mucho.
Rivera, con un pantalón negro ajustado y una blusa color uva, se quedó posando para todas las fotografías que la gente le pidió.

—Esperemos a mi señora —dijo Peña, quien tuvo que parar poquito antes de llegar al Mausoleo para depositar la ofrenda y montar una guardia de honor junto con Francisco Rojas, Cristina Díaz, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones y Pedro Joaquín Coldwell.

Terminado el acto, que según los priistas no se trató de un acto proselitista, Peña Nieto y su mujer se dirigieron a las camionetas. Pero pasaron por la heladería ambulante El More, que tiene una tradición de 62 años en la plaza de Dolore Hidalgo.

—Tómese una candidato —le dijo el mentado More, y le sirvió una de mantecado, elaborada con piñones, nueces, ciruela pasa y dulce de biznaga.

El More quedó fascinado porque entre las fotos que presume con famosos están los artistas Jaime Camil, Lalo España, JoJoJorge Falcón, el político Marcelo Ebrard y ahora cuenta con la de Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto.

Los vecinos que compiten con El More se pusieron celosos y la pareja que busca llegar a Los Pinos no los desairaron: aceptaron probar sus nieves antes de que el candidato se fuera parado en el estribo de la camioneta diciendo adiós con la mano derecha mientras su chofer avanzaba.

Staff Puebla On Line 2009
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