miércoles, 03 junio 2026
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Balaceras atemorizan a poblanos en límites con Veracruz

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 5 de enero de 2012

Cinco policías con rostro cubierto y armas largas en mano reciben a una camioneta justo en la entrada del municipio de Guadalupe Victoria. Corren detrás de ella y obligan, a fuerza de mando, a que sus tripulantes desciendan. La revisión es rápid a pero precisa. No encuentran nada y, en cuestión de segundos, trepan a su patrulla para continuar con el recorrido de rutina.

El camino conduce a Chilchotla, otro de los municipios cercanos al estado de Veracruz, donde los habitantes cambiaron sus acostumbradas actividades nocturnas que en antaño se extendían hasta altas horas de la madruga, por un toque de queda tácito que respetan invariablemente, forzados por el temor que comenzó a tocar las puertas de sus casas hace ya varios meses.

La última balacera se escuchó hace un par de semanas, a la hora en que las actividades escolares concluían y los trabajadores se preparaban para volver a casa al descanso de media jornada. Ya pasaron varios días, pero el ambiente frío se mezcla con un temor disimulado por los pobladores, quienes no pueden evitar fijar sus miradas en cada vehículo extraño que circula por la zona.

“Al ayuntamiento pasado también le mataron a su primer comandante”, recuerda el síndico municipal, Javier Rodríguez Colorado, y explica que a raíz del tiroteo que se desató en la comunidad aledaña de Quimixtlán fue necesario tomar medidas para que nadie saliera a la calle.

El Ejército Mexicano se retiró hace unos días de Chilchotla, pero todos saben que volverá para reforzar la seguridad en la zona. “Pues uno no puede con esa delincuencia que está más preparada que nuestros policías, aunque ya los estamos capacitando”, explica Rodríguez en referencia a los únicos 24 elementos con los que cuenta el ayuntamiento.

“Antes era bonito acá. La gente salía toda la noche y nunca había problema. Ahora tenemos que pensar en los niños y estar pendientes de los hijos para ver dónde andan, cuando antes eso no era necesario porque no pasaba nada”. Pero el pueblo sigue su marcha, como tratando de evitar el pánico. Y continúan las actividades en la escuela, las ventas en los negocios, el trabajo en el campo y el tránsito de los automóviles en aquellas carreteras que, según dicen, en las noches se vuelven peligrosas.

EL TOQUE DE QUEDA PARA LOS TRANSPORTISTAS

Un pequeño cartel improvisado en una hoja tamaño carta destaca a la entrada de la Presidencia de Chilchotla. Es de alguien que pide informes sobre el paradero de un camión de carga que fue robado hace meses en la región.

“Los robos de vehículos se dan principalmente en la noche, en las carreteras que están casi solitarias”, relata el síndico.

Los caminos cercanos son muy transitados por tráileres que transportan de todo y que, generalmente, provienen del norte del país. Los choferes reconocen que de unos meses a la fecha es evidente el aumento de la inseguridad, por lo que han dispuesto una serie de estrategias diseñadas por ellos mismos para apoyarse en caso de asalto.

José Carlos González Quintana ha vivido los últimos 12 años en la cabina de un camión de carga. Cuenta que circular por los caminos se ha convertido en una actividad peligrosa, por lo que los choferes también instalaron una especie de toque de queda. “A las 9 de la noche lo mejor es buscar un lugar seguro y no seguir avanzando”.

“Muchas veces te emparejan en coches pequeños, hacen que te vayas deteniendo y vas perdiendo la velocidad hasta que en un momento dado, en un tope o en algo parecido, te abordan por los estribos y con armas de fuego te quitan la unidad. Te quitan lo poco que lleves y si no llevas nada también te andan golpeando”.

Aunque explica que la ruta que toma al menos tres veces por semana de Tampico a Poza Rica es la más peligrosa que enfrenta, dice que en Puebla existen tramos de alto riesgo, como el camino que viene de Perote y llega hasta la población del Carmen.

“Sobre la autopista que va de Amozoc a Esperanza hay un paradero que le decimos el trébol y es donde se han llevado muchos carros”, agrega Rufino González, otro experimentado hombre camión que opta por refugiarse en sus creencias. “Vas nervioso en cada viaje, nomás pidiéndole a Dios que no te pase nada, porque sales a buscar el pan para la familia”.

Los transportistas han comenzado a cambiar sus rutas de traslado en la medida de lo posible para huir del riesgo; se intercambian mensajes por radios de banda civil e invariablemente buscan alguno de los paraderos que consideran seguros para pernoctar a partir de las 9 de la noche. “Lo mejor es no pararte, porque todo mundo ya se te hace sospechoso y eso te genera desconfianza”.

LA COORDINACIÓN DE LOS MUNICIPIOS

Los habitantes del municipio de Guadalupe Victoria sostienen que nunca antes vieron a tantos policías resguardando las instalaciones de la Presidencia Municipal. Hace un año sólo había tres elementos encargados de la vigilancia, pero el número aumentó a 22 y el edil, Felipe Cortés Hernández -que asumió el cargo en febrero de 2011- compró nuevas patrullas.

“La vida aquí sigue siendo cotidianamente normal; hay tranquilidad”, defiende en entrevista, pero asume que la zona se encuentra blindada ante los últimos acontecimientos violentos registrados a finales delaño pasado.

El alcalde Cortés detalla que sus limitantes económicas sólo le permiten contar con un policía por cada mil habitantes, por lo que además de solicitar el apoyo del Ejército Mexicano cuando ha sido necesario, tomó la decisión de coordinarse con otros ocho ayuntamientos para prestarse apoyo ante alguna contingencia.

 

Staff Puebla On Line 2009
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