Batalla del 5 de mayo, los mitos y las realidades
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Como ha sido en el transcurso de la semana, en el noticiero Buenos Días se platicó con el maestro Eduardo Merlo, el “hombre más culto de Puebla”, quien habló sobre lo sucedido hace 150 años.
El general Traconis había decidido demoler la mitad del Convento de Santo Domingo, para abrir una calle “inútil”, llamada “De la Camacha”, la mitad de la plaza no tenia árboles y la otra mitad era un mercado, había restos de un monumento, la imagen más venerada era el Señor de San José, la gente le hizo su capilla, sin embargo, la gente de ahora no conoce las maravillas que aún persisten.
Cuando se enteró la gente que venía una Batalla en Puebla, los pobladores acudieron con el señor de San José, en cuya imagen acudían para orar, mientras la Iglesia de la Santa Veracruz (Hoy de la Concordia), era el sitio de la gente de abolengo, los españoles propiamente, donde hacían su parte en cuanto a los rezos.
Los carboneros bajaron dotaciones extras de carbón para venderla en la Plazuela del Carbón, la dirección era de bajar en La Malinche y llegar a la ciudad por lo que hoy es el Viaducto de la Zaragoza.
El Parián (Mercado) antes se encontraba un poco cargada al norte de lo que actualmente se ubica.
En 1862, el Puebla de los pobres y los ricos era muy cargada, una época de correr, todo comprar en cantidades al doble o triple de los requerimientos normales; velas, trementina, eran productos que se compraban más allá de alimentos y semillas básicos.
Los poblanos de la época se sentían agredidos y víctimas, debido a que las tropas que defendían el territorio no eran de la ciudad ni poblanos, los ricos creían que la victoria de los franceses estaba asegurada, además que junto a ellos, se encontraban un grupo de conservadores que se aliaron por intereses propios, por lo que los pobladores se sintieron aterrados.
De hecho, Puebla fue un lugar perfecto para “sitiar”, práctica que la realizaba Antonio López de Santa Ana.
Mitos y realidades: El maestro Eduardo Merlo dijo que no es verdad el mito de que Zaragoza bebía pulque, sin embargo, nunca salió de la Iglesia de los Remedios, y fueron sus subordinados los que hicieron el frente de la batalla.
Ignacio Zaragoza fue un hombre serio, sobrio, que casi no hablaba con nadie.
La Batalla de Puebla duró 3 horas y media, según el parte que el general Ignacio Zaragoza dio al término de la misma, cuyo inicio fue al filo del mediodía y concluyo 4:40 de la tarde.