Beatriz Gutiérrez Müeller, tal y como era, y sigue siendo
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Beatriz Gutiérrez Müeller vivió diez años en Puebla y su voz se escuchó en dos estaciones de radio: SÍ FM y La Radiante.
Con Fernando Alberto Crisanto y Sergio Mastretta, Beatriz aprendió que el periodismo es una pasión salvaje, incontrolable, muy parecida a la pasión por la literatura.
Como reportera fue incisiva, delirante, obsesiva.
Varios perredistas ligados a René Bejarano y a Dolores Padierna fueron exhibidos por su pluma como becarios hechizos de la Secretaría de Desarrollo Social.
No le tembló la mano para denunciarlos en las páginas de El Universal (de Puebla): un diario vibrante del que salimos, entre otros, Rodolfo Ruiz, Alejandro Mondragón, Arturo Luna, Carlo Pini y el que esto escribe.
El escándalo de los becarios le generó odios y descalificaciones.
No podía ser de otra manera: los abusos jamás tienen partido.
Beatriz siempre fue defensora del periodismo social.
(No como los personajes a los que hoy padecemos: tibios, inicuos, con mala ortografía).
Y es que cada vez que pudo –y pudo mucho- enfrentó a los fantasmas del poder.
Se enfrentó a los políticos desde su pluma despiadada.
Los exhibió a fondo.
(¿O no, Manuel Bartlett?).
Pero también ayudó a los desprotegidos.
En las lluvias del 99, cuando los cerros de la Sierra se vinieron abajo, ella hizo la crónica puntual y, al mismo tiempo, se volvió una activista solidaria.
Horas enteras las dedicó a ayudar a los damnificados.
En su auto trasladó cobijas, víveres, su corazón dolido.
Siempre fue así.
Hoy que la vemos tan cerca de la historia reciente de este país, la recuerdo tal y como era, y sigue siendo.
El martes pasado, en el restaurante “Los Danzantes”, ubicado en el Jardín Centenario, en Coyoacán, comprobé que la fama pública ni siquiera la ha tocado.
O sí.
Pero no, para nada, la ha dañado.
Es la misma de siempre: la reportera que llegaba a las ruedas de prensa y rompía el idilio permanente de los Niños Cantores con el cínico poder.
Ahí, en Coyoacán, me dio la primera entrevista que ha ofrecido en el contexto de la campaña por la Presidencia de México.
La primera y, hasta donde sé, la única.
Decenas de periodistas la buscaron.
“Reporte Índigo” fue el afortunado.
Con esta entrevista, pues, empiezo una relación –que espero sea muy larga- con uno de los medios claves del periodismo mexicano.
Su director –Ramón Alberto Garza- es el Steve Jobs de la prensa nacional.
Fundó “El Norte” de Monterrey y el diario “Reforma”, y reinventó a “El Universal”.
Con Gabriel García Márquez creó la revista “Cambio”.
Tiempo después creó el periodismo digital con “Reporte Índigo”.
Semanas atrás se embarcó en otra aventura: pasó de las tecnologías digitales al papel.
Hoy por hoy, de lunes a viernes, tira ciento diez mil ejemplares diarios.
Y siempre con las mejores plumas y las revelaciones que van abriendo brecha.
En este espacio nos veremos.
(La entrevista con Beatriz la puede ver y leer en www.reporteindigo.com).
He aquí un fragmento de la introducción:
“Ser esposa de Andrés Manuel López Obrador no es nada fácil.
“A sus cuarentaitrés años de edad, con un hijo de cinco, con una Maestría en Literatura Iberoamericana, con una novela publicada, con dos campañas a cuestas, Beatriz Gutiérrez Müeller se ve el 2 de julio próximo cansada pero feliz porque “va a rendir frutos todo el trabajo de miles de mexicanos que han luchado por la transformación de México”.
“En la primera entrevista que le da a un medio de comunicación, la cuasi doctora en Teoría Literaria admite que prefiere al López Obrador mesurado y propositivo que apareció en el segundo debate presidencial porque “este país ya no puede seguir” metido en la tensión actual: “Tiene que aflojarse y haber una reconciliación, y poner orden.”
“Discreta, sin guaruras que la cuiden, sin camionetas Suburban, Beatriz llega a la cita con Reporte Índigo a un restaurante del Jardín Centenario, en Coyoacán. Al final de la entrevista, luego de tomarse fotos con admiradores de su esposo, se irá con su auxiliar a bordo de un modesto Jetta color hueso.
“La pregunta es inevitable: ¿Te ves viviendo en Palacio Nacional?
“No –responde-. ¿Cómo crees? No me imagino vivir en un lugar con tanta historia. ¿Te imaginas todo lo que ha pasado por ahí? Ahí murió Benito Juárez. No ‘futureo’.
Yo no me estoy imaginando… Yo voy al día de hoy. Lo que venga, cuando llegue.”