Cabeza fría y corazón también
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Aunque la piel se nos ponga chinita al ver las protestas juveniles, aunque la nostalgia política nos atrape, aunque sintamos que volvemos a recuperar vitalidad y fuerza ante la incipiente primavera de los estudiantes mexicanos. Estoy consciente que por más emotividad que tengamos, debemos ser muy prudentes, mesurados y fríos ante estos inéditos acontecimientos juveniles que estamos presenciando.
Estos eventos han sido muy simbólicos por parte de los universitarios, no solo se han hecho en el Distrito Federal, también se han reproducido en varias ciudades, por ejemplo en nuestra ciudad se convocaron muchos jóvenes bajo el lema: soy el 132. Fueron a las dos televisoras (televisa y tv azteca) locales para protestar y demandar democracia en sus medios y equidad informativa sobre las campañas electorales.
Les platico que el domingo anterior acompañé unas cuantas cuadras y asistí a la marcha que convocaron muchos ciudadanos y jóvenes de todo el país, así como de otras partes del mundo, en apoyo a la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Un día antes (sábado) cientos de jóvenes convocados por las redes sociales se juntaron y caminaron al zócalo poblano para gritar sus propias consignas, para mostrar sus cartulinas y protestar con sus risas y alegrías el rechazo hacia Peña Nieto y Televisa.
Como hormiguitas las y los chavos caminaron sobre la avenida Juárez, llevaron pequeñas mantas pintadas por ellos mismos, hojas de papel periódico con frases críticas, otras con llamados en apoyo al “Peje”; solitos se juntaron con sus cuates y sin que nadie los obligara y menos aun esperando la torta o el pase de lista, marcharon al zócalo. Una gran bandera nacional ondeó y encabezó su caminar, nunca se cansaron de gritar, lo hacían con gusto, nadie los manipulaba o les decía qué hacer, nunca vi que pintaran algunas casonas históricas, tampoco que se pelearan con algún automovilista. Repartieron toda clase de volantes y nunca se cansaron de gritar “¡ni un voto al PRI!”, como buscando ser escuchados.
Por lo menos los protagonistas de siempre, los oportunistas de la llamada izquierda o los “abajo firmantes” de cualquier desplegado, salvo unos que otros que siempre llegan, no se “agandallaron” la marcha. Las banderas partidarias tampoco estuvieron y los chavos prefirieron hacer su propia propaganda y desplegar sus cartulinas. Fue bueno que las burocracias y los “líderes” de la izquierda poblana se lanzaran a Tecamachalco porque si no hubiese aparecido el legislador convergente, enalteciendo su “egoteca” personal, para hacer campaña por él solito y otra por un distrito local del PRI.
Uf!, estuvo bien que no llegaran los “Chuchos” del PRD y sus tribus, tampoco aparecieron las gorritas rojas de los “Betos Anayas” del PT, fue buenísimo porque hubiesen echado a perder la marcha de los muchachos. Después de la “grillita”, comento que no hubo los clásicos oradores de siempre, esos que se avientan los grandes “chorizos” para terminar sin decir nada.
Así los jóvenes desplegaron su algarabía y protestas, saltaron al grito de: “¡el que no brinque es Peña!”, mostraban a los paseantes sus consignas, se sacaron fotos por celular y enviaban las imágenes a sus cuates, otros se treparon a la fuente de San Miguel y coreaban su rechazo al tricolor.
Los estudiantes andan prendidos, volvieron a salir a las calles, no importa cuántos son, perdieron el miedo y la vergüenza como varios chavitos lo comentaban, algo me llamó la atención: las jóvenes fueron y son las más activas. Lo que nunca quiso el PRI —enfrentar a los estudiantes— lo volvieron hacer y vaya de qué manera, sus viejos dirigentes no aguantaron y sacaron a relucir aquel pasado que los traiciona. ¡Aguas!, hoy los nuevos spots de Peña Nieto tratan de confundirnos con sus “diez mandamientos democráticos” y también con su presunto nuevo discurso político sobre la tolerancia, el respeto y el diálogo.
Pero siguen pensando igual que ayer, para muestra un botón: “En rueda de medios, la candidata al Senado por el PRI y Verde Ecologista de México, Blanca Alcalá Ruiz, consideró que los jóvenes que han participado en las marchas antipeña son manipulados por otras fuerzas políticas. Llamó a sus padres a que no los dejen participar en este tipo de actos ya que están motivando el descontento, la intolerancia y propician la violencia.”
La neta, esta señora se pasó de lanza, no tiene ninguna autoridad moral, ¿qué hizo por ellos como presidenta municipal? Nada. Sólo pensaba en su obsesión y ambición personal por el poder.
En fin, lo cierto es que los chavos están participando, saliendo a las calles y tomando una postura, algo que nadie pensó en México. Sin embargo hay que mantener la cabeza y el corazón muy fríos, con llenar plazas, manifestarse, protestar y hacer uso de las redes sociales no es lo suficiente para que López Obrador gane la Presidencia de la República. Se necesita cuidar las casillas, inhibir la cooptación e inducción al voto y que los chavos salgan a emitir su sufragio.
El PRI no está derrotado, tampoco el PAN, falta mucho por hacer y se necesita romper sus estructuras creadas en todo el país y el evitar el uso faccioso de los programas sociales. Esta última etapa es crucial, nuestro país no merece un “galán de televisión” o una candidata dedil para que nos gobierne, necesitamos un estadista para salir adelante. Si los jóvenes logran sacar a votar a los más diez millones de sus camaradas el 1 de julio, entonces estarán escribiendo una nueva historia para México y la suya propia.