Calderón y su fobia al PRI
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Felipe Calderón continúa su intensa campaña electoral para cumplirle a su padre la promesa de no entregarle el poder al PRI, por el odio que hacia este instituto político le inculcó, según dijo Manuel Espino.
El primer acto de la semana fue la asistencia al Foro de Cancilleres del grupo G20, para saludar personalmente a la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton y agradecerle la felicitación pública que ella le hizo por la “brillante gestión realizada para combatir al crimen organizado”. Igual pudo haberle agradecido el compromiso que le manifestó para ayudarlo a encontrar las pruebas que le permitan consignar a los ex gobernadores priistas de Tamaulipas.
La primera reacción fue de sorpresa por la abierta intervención estadounidense en la política electoral de México, injerencia que siempre han hecho aunque de forma encubierta. Esto produjo la pregunta obligada: ¿A cambio de qué? E ipso facto nos llegó la respuesta.
El pasado 20 de febrero los gobiernos de México y Estados Unidos firmaron el “Acuerdo entre los Estados Unidos Mexicanos y los Estados Unidos de América relativo a los Yacimientos Transfronterizos de Hidrocarburos en el Golfo de México”, sorpresa que originó otra pregunta: ¿Y esto qué importancia tiene?
Existen altas posibilidades de que se descubran campos gigantes en la zona occidental del Golfo de México, área que incluye el tratado para la explotación conjunta de yacimientos transfronterizos, según Fabio Barbosa, experto en temas petroleros del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, condición que fue desestimada por el Director de Petróleos Mexicanos, quien dijo que se trataba de yacimientos muy pequeños y que no tenían ninguna importancia, pero que era necesario regularlos y que desde luego se repartirían las ganancias en forma totalmente equitativa. ¡Sí, como no!
Si eso fuera cierto habrían esperado, como lo establece la ley, a que la Comisión de senadores encargada de dar su autorización, emitiera la opinión. En lugar de ello les cancelaron las dos últimas reuniones para, sin avisarles, firmar el Convenio, acto en el que participaron las cancilleres, y como testigo Felipe Calderón. Resulta perfectamente previsible, obvio, que esa nueva producción será conducida a las instalaciones de separación y proceso ya construidas del lado estadounidense, y transportada en el sistema de ductos ya existentes para llevar el combustible a las refinerías de Houston, Texas. El acuerdo tiene varias aristas como, por ejemplo, el cómo se realizará la explotación unificada, ya que la de México es una empresa nacional y por parte de Estados Unidos son muchas las empresas privadas que explotan el energético. La legislación norteamericana no permite al gobierno de Estados Unidos intervenir en las decisiones de las empresas privadas, así que no puede obligarlas internacionalmente. De ahí que sea necesaria la intervención del Senado para que se ratifique el acuerdo y tenga validez. Los senadores de la Comisión de Relaciones Internacionales han expresado que revisarán con todo detenimiento lo que firmó el ejecutivo sin su autorización y, según se percibe, con la intención de obtener el apoyo electoral de Estados Unidos y así derrotar a los priistas.
Posteriormente, en una reunión “privada” con 700 banqueros, Calderón hizo una maniobra electoral al poner una gráfica con los números de la encuestadora Mercaei –misma que no está registrada ante el IFE–, la única que manifestaba una ventaja de Enrique Peña nieto sobre Josefina Vázquez Mota de tan sólo 4 puntos. Calderón dijo a los asistentes, que la elección será muy democrática y reñida, “vean la grafica que se encuentra expuesta”. A la salida, uno de los asistentes lo “echó de cabeza” obligando al Presidente a decir: yo no mencioné nombres, por ello no incurrí en delito electoral… Parece suponer que a los mexicanos nos faltan neuronas.
Más tarde, Juan Molinar Horcasitas, el panista miembro del CEN, el de los contratos del IMSS con el primo de Margarita Zavala, salió a desmentir a Calderón al decir: cómo que no saben de donde salió la encuesta que usó el presidente en la reunión con los banqueros, si es la que mandamos hacer en el PAN y la publicamos en nuestra página hace unos días.
Por su parte, Gustavo Madero, dirigente del PAN, manifestó que Felipe Calderón y los militantes “siempre nos hemos identificado con el respeto escrupuloso a la expresión libre de los ciudadanos de toda las voluntades en cualquier elección.” ¿Y el cochinero de la elección interna? ¿Y los “billetazos” de Cocoa para ganar su interna? ¿Y Clouthier viéndose obligado dejar el partido en el que tanto confiaba su padre?
También Rafael Moreno Valle rechazó que Calderón se haya equivocado en mostrar encuestas en el encuentro con los consejeros de Banamex, ya que era una reunión a puerta cerrada, donde estaba tratando de compartir opiniones personales, con todo el derecho de hacerlo. Se olvida que los banqueros son un sector de importante decisión en la política mexicana y que la voz del presidente no es la de cualquier ciudadano. De ahí que al exponer sólo la encuesta del PAN, única que le da esa posición a su candidata, implica una violación a la imparcialidad que debe tener un jefe del Estado mexicano. Y esto, les guste o no a muchos, con base en nuestra historia y nuestra legislación.
Después de la exhibición del error, de las protestas de los priistas y perredistas y de sus denuncias ante el IFE, Calderón salió a decir que prometía evitar expresiones que generaran desconfianza, y que ya se iba a portar bien para que el proceso sea democrático y libre. ¿Usted le cree?, yo desde luego que no.
alvarezenriqueta@hotmail.com