Carlo María Martini, S.J.
joomla.2009
“Podrá sucederme cualquier cosa…
pero será verdad fundamental que Dios me ama,
y entonces, puedo reconstruirlo todo”,
Martini
Uno de los testamentos más importantes que dejó el cardenal de la diócesis más grande de Italia, revisado por él mismo, es una singular entrevista hecha por el periódico italiano Corriere della Sera, donde muestra el talente y la precisión de este jerarca singular.
“La Iglesia está cansada, nuestras salas de oración están vacías”.
Por eso, siempre urgió a la institución milenaria a reconocer sus errores y a sumergirse en un camino radical de cambio.
“Los católicos no tienen confianza en la Iglesia”.
Es posible que por su mesura y claridad de ideas, no se haya referido a todos, sino a algunos que se niegan a cambiar para mantener sus privilegios. Sin embargo, sus palabras dan en el clavo ante la crisis profunda del cristianismo:
“Nuestra cultura ha envejecido, nuestros templos son grandes y están vacíos, la burocracia eclesiástica aumenta, nuestros ritos religiosos y vestimentas son pomposos”.
Su mensaje es un llamado a la jerarquía para que adopte una actitud generosa con las actuales generaciones.
La curia debe regresar al Evangelio y preguntarle a Cristo qué haría hoy, con la humanidad extraviada, alejada, no sólo con los católicos confesionales.
“El bienestar pesa”, decía Martini, quien sabía que es muy difícil para el hombre de hoy, con “sus valores”, dejarlo todo por la Verdad.
“Nosotros nos encontramos aquí como el joven rico que se volvió triste cuando Jesús lo llamó para convertirlo en su discípulo”.
“Ya lo sé, no podemos dejar todo con facilidad, pero al menos podemos buscar hombres que sean libres y más cercanos al prójimo”.
Estas ideas, resaltan en algunos de sus libros: “David, pecador y creyente”, “La Oración del Señor”, “Padre Nuestro”, “Itinerario espiritual de los Doce”, entre otros.
El periodista, que le hizo la última entrevista le cuestionó:
“¿Quién puede ayudar a la Iglesia Hoy?”.
El cardenal, a sus 85 años, confió en primer lugar en la gracia y en el amor de Dios.
Pero también en las personas que tienen fe como el centurión romano, en las que están llenas de generosidad como el buen samaritano, en los que son entusiastas como Juan Bautista, en los valientes como Pablo o como los Doce, y en los fieles como María Magdalena.
Para Martini, con Dios, todo es posible, quien dice: “Sin mí no pueden nada”.
Este hombre, inigualable, no duda un momento en dar más respuestas ante la pregunta del reportero: ¿Qué instrumentos recomienda contra el cansancio?
Precisa sólo tres:
Conversión, que tiene que ver con un sincero arrepentimiento, es decir, saber reconocer los errores con humildad.
La palabra de Dios, que es simple y directa.
“Ni los clérigos, ni el derecho eclesial podrán sustituir la interioridad del hombre. Todas las reglas externas, las leyes, los dogmas, nos han sido dados para alcanzar la voz interior y para el discernimiento”.
Los sacramentos, son el tercer instrumento de sanación. No son para la disciplina, sino una ayuda para los hombres en los momentos del camino y en las debilidades de la vida.
“La actitud que tomamos hacia las familias, determinará el acercamiento de la Iglesia con las nuevas generaciones”.
Pero advierte que si hay discriminación, las personas se sentirán fuera de la Iglesia y entonces, si no sienten su apoyo, las perderá pronto.
Así de práctico es el pensamiento de este cardenal.
“Sabemos que no somos dignos, pero el amor es una gracia, es un regalo. Sólo Dios ama inmensamente, su amor vence el cansancio”.
Precisa que la fe y la confianza son el fundamento de la Iglesia. Se puede uno sostener en la desesperación, en la angustia, en las dudas, en las adversidades, pero nunca sin Dios.
A algunos líderes se les dificulta comunicarse con los hombres y ni siquiera pueden hacerlo con el poder de los medios o del dinero, si antes no conocen al resucitado, si no han descubierto su amor en lo más profundo.
Carlo María Martini fue un católico actual, renovado y vanguardista. Un gran conocedor, un experto en las Sagradas Escrituras.
Su forma de evangelizar, su manera de comunicar y su apertura al diálogo, especialmente con los jóvenes, llamó la atención de muchos, creyentes y no creyentes, tan es así que ordenaba entre 30 o 40 sacerdotes cada año, más que cualquier otro obispo de Italia.
Tenía una gran capacidad de comunicarse con todos.
Muchos lo califican como un liberal, pero sus colaboradores, desmienten tal idea, afirmando que no, que él no tuvo un espíritu “liberal”, sino que era un hombre libre.
Martini es visto por muchos sectores, incluso los conservadores, como un hombre infatigable, testigo de la verdad.
vivereparvo45@yahoo.com.mx
vivereparvo45@hotmail.com