Clausuran simbólicamente la cementera Cruz Azul por alta contaminación
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Unos 200 habitantes de los municipios de Quecholac, Tecamachalco y Palmar de Bravo clausuraron simbólicamente las instalaciones de la empresa cementera Cruz Azul en protesta por los daños ambientales que, aseguran, está provocando a esta región productora de alimentos.
La protesta también sirvió para exigirle a Cruz Azul el cumplimiento de los acuerdos con los pobladores, que facilitaron su instalación en la Sierra de Tecamachalco en el año 2007.
La protesta se realizó en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente. Los pobladores de la región, convocados por la organización Eco Tuzuapan, se reunieron en la plaza de la comunidad de San José Tuzuapan, municipio de Quecholac, donde escucharon una serie de pronunciamientos sobre los daños que ha ocasionado la cementera desde que inició operaciones.
Posteriormente los manifestantes caminaron unos tres kilómetros hasta las instalaciones, colocando algunas mantas y pancartas expresando su repudio y bloqueando el acceso por media hora.
Ahí le dieron un plazo de cinco días para atender sus demandas, de lo contrario bloquearán el acceso a la Cruz Azul indefinidamente.
Maurilio Rosas Morales, presidente de la agrupación Eco Tuzuapan, recordó que en enero de 2007 se firmó el “Acuerdo de Concertación”, por medio del cual la empresa se comprometió a crear 600 empleos directos para los habitantes de la región; asimismo, se estableció el compromiso de crear dos plantas tratadoras de agua, con el fin de reutilizar el agua que arrojara la cementera para las actividades agrícolas.
El número de habitantes de la región contratados no son más de 20 y todos son empleados en labores de limpieza. Las plantas de tratamiento se edificaron, pero jamás se pusieron a funcionar.
“Aquí hay gente calificada pero Cruz Azul no las contrata, trae a su personal de Hidalgo y de otros estados, hasta extranjeros, pero no contrata a nadie como se comprometió. Las plantas de tratamiento son elefantes blancos, no sirven para nada. Los acuerdos se cumplen y así lo vamos a hacer valer”, reclamó.
Otro de los acuerdos establecidos fue la construcción de una clínica de salud para las poblaciones vecinas a la cementera. Esta clínica, abundó Rosas Morales, sería para atender a quienes padecieran males respiratorios y de piel, relacionados con la explotación de los cerros para la producción de cemento, pero también para monitorear la polución en la zona.
“Cruz Azul cree que no sabemos, pero sí está contaminando. Los gobiernos también tienen la obligación de saber cuál es la calidad del aire y los daños que está ocasionando, pero sobre todo, tiene que hacer algo al respecto y sancionarla”, exigió.
COMUNIDADES SIN AGUA Y LA COMPLICIDAD DE CONAGUA
Frente a las instalaciones de Cruz Azul, y bajo la vigilancia del personal de seguridad y de algunos ingenieros de alto rango que se acercaron a observar la manifestación, Rosas Morales señaló que el principal daño que ocasiona la empresa es la disminución del manto freático del acuífero de Tecamachalco, que supuestamente fue declarado en veda por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
Señaló que existen dos comunidades, Rancho de Vera y Toluquilla, con más de 80 familias cada una, cuyos pozos se secaron totalmente hace unas semanas y ahora los habitantes de estos lugares tienen que comprar pipas y conseguir agua a varios kilómetros de distancia. “Nunca habían tenido este problema, pero con la instalación de Cruz Azul, el agua comenzó a escasear”.
Recordó que el mes pasado exigió por escrito a Héctor Augusto Rizo López, subdirector de Administración del Agua de la dependencia federal, que entregara la información de cuántos pozos fueron autorizados a la cementera y cuántos tiene en realidad operando.
“Me dijo que no me podía dar esa información, que es confidencial y no se puede entregar. Este miércoles vamos a regresar a Conagua a exigir que sea inspeccionada la empresa. Es su obligación informar, pero también es nuestro derecho exigir”, planteó.
DAÑOS A LA RESERVA DE LA BIÓSFERA Y LA PROTECCIÓN OFICIAL
La cementera Cruz Azul es propietaria de 575 hectáreas de la llamada Sierra de Tecamachalco, de las cuales 243 se encuentran dentro de la reserva de la biósfera Tehuacán–Cuicatlán; la empresa sólo solicitó permiso a las autoridades federales para realizar trabajos en 195 hectáreas, que están fuera del área protegida de la reserva de la biósfera.
Para los integrantes de Eco Tuzuapan, esta reserva está en riesgo, como la producción de alimentos en esta región, con la puesta en marcha de la segunda línea de producción que Cruz Azul pretende comenzar a operar en unos meses más, y a lo que los habitantes se opusieron rotundamente.
Rosas Morales subrayó que entre los acuerdos también figuraba un compromiso de la empresa para respetar la reserva, así como a los campos de cultivo y a reparar y mitigar los daños causados por la generación de polvos que la planta cementera despide, especialmente por las noches.
Pero recalcó que Cruz Azul ha contado con el apoyo y protección oficial del gobierno federal a través de Conagua y de la Semarnat, pero también de la administración de Rafael Moreno Valle.
Recordó que cuando estaba en campaña por la gubernatura, en 2010, Moreno Valle llegó a la colonia Adolfo López Mateos de Quecholac. Ahí se suscitó una acción violenta donde los pobladores intentaron agredir al entonces candidato. Fue entonces que los integrantes de Eco Tuzuapan lo rescataron, y a cambio Moreno Valle les prometió atender sus demandas y exigir a la cementera que cumpla el acuerdo.
“En esa ocasión hasta nos apapachaba, pero ahora ni nos recibe, nos desconoce y sólo trata con puro empresario. De haber sabido que Moreno Valle tampoco nos iba a cumplir se los hubiéramos dejado a los de la colonia para que lo lincharan como querían”, reclamó.
SIN RESPONSABILIDAD SOCIAL
La cementera ubicada en el municipio de Palmar de Bravo, comenzó operaciones el 23 de marzo de 2007, siendo la cuarta planta del consorcio en el país, según el portal de la Coooperativa Cruz Azul en internet. Ahí se reporta que desde 2003 invirtió de 350 millones de dólares y 12 por ciento de esa cantidad fue destinada a equipo anticontaminante.
Asimismo, indica que la capacidad de producción de la primera etapa de la planta “es de un millón de toneladas al año, y genera para su operación 300 empleos directos y 500 empleos indirectos, siendo con estos ya más de 8 mil familias que dependen de manera directa e indirecta de la cooperativa”.
A diferencia de la otra planta cementera de la región –la de Cemex, ubicada en la vecina Tepeaca–, Cruz Azul no tiene ninguna relación con los habitantes de la región a decir de los manifestantes que ayer clausuraron simbólicamente esta empresa, mientras que Cemex pavimenta con concreto hidráulico las calles de las poblaciones aledañas a su planta en Tepeaca, además de que entrega juguetes y otros productos a los habitantes, los ingenieros y directivos de Cruz Azul atraviesan por las localidades aledañas a su planta de Palmar de Bravo, sin siquiera voltear a ver a la gente.