¡Cuánta razón tenía!
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Pero ¿Qué es esto?
“Los hechos son más
fuertes que las palabras”
Durante la campaña por la Presidencia, algunos dirigentes del PRI y otros jóvenes viejos protagonistas de la contienda actúan como en el pasado. Ante los reclamos de parte de los ciudadanos se descontrolan y no saben qué hacer. Ojalá todo quedara aquí, lo peor es que así pretenden gobernar a un México del Siglo XXI.
¿Qué no nos damos cuenta que el país ya no aguanta más de lo mismo? No soporta las prácticas de antaño.
México optó por un cambio en el 2000 porque el PRI era un régimen cerrado, autoritario y corrupto a más no poder, ya lo hemos dicho. La principal causa de su estrepitosa caída fueron sus vicios.
Pero parece que de la historia no hemos aprendido.
Jesús Reyes Heroles advertía de “algunos compañeros que, en lugar de atraer, de sumar, restan, excluyen, cáen en un chocante exclusivismo partidista. Tal conducta debe ser eliminada, pues va contra la necesidad que tiene nuestro partido de ser un frente nacional amplio”.
El prestigioso político hablaba de un PRI plural y tolerante, que sabe adaptarse a las nuevas circunstancias para ganarse la confianza del pueblo.
En el México de hoy la demagogia y la soberbia irritan.
El problema del PRI es de credibilidad y para ganarla hay que demostrarlo con hechos.
No bastan las buenas intenciones, los discursos y los decálogos.
Reyes Heroles afirmaba que las nuevas generaciones desempeñan un papel importante en la renovación o reforma política nacional, por eso hay que escuchar a los jóvenes y a la sociedad.
“Eso permite al país mantener la movilidad política, la continuidad y la innovación, conjugando los ímpetus juveniles con la serenidad y prudencia que da la experiencia”.
¿Cómo te extrañamos Jesús Reyes Heroles? Pero ya no estás, ni modo.
Hoy la sociedad mexicana está más informada y participativa, por eso más vale escucharla y no jugar con fuego. No se vale engañarla con manifiestos que luego no se cumplan.
Ya no se puede regresar a los tiempos pasados en los que la voz del pueblo poco importaba, aun cuando en las plazas públicas retumbara un “Fuera, Presidente corrupto, asesino”.
Entonces eran otros tiempos y desde el gobierno se decía: “Ni los veo ni los oigo”.
Hoy parece que no, pero el discurso del viejo PRI está presente.
Hay quienes soberbios hasta la coronilla actúan como si ya estuvieran sentados en el trono. Muy pronto se verán sorprendidos.
Podremos ganar las elecciones, pero llevaremos en las espaldas el desprestigio de una parte de la población.
¿Por qué decimos esto?
Porque en la campaña hay muestras de intolerancia y de soberbia de algunos que rodean al candidato.
¿Cuando estén en el poder qué no harán ? ¡Ay nanita que Dios nos ayude!
Por estas prácticas, el manifiesto “Por una Presidencia Democrática” no convencen a muchos.
Los principios que ahí se expresan son muy bonitos: “Derechos Humanos”, “Libertad de Expresión”, “Libertad de manifestación”, “Libertad religiosa”, “División de poderes”, “Elecciones Libres”, “Federalismo y Transparencia”, “Transparencia y Rendición de Cuentas”, “Relación con los medios”, “No discriminación”.
Puros “choros”, me dijo un amigo.
El problema es que a las palabras se las lleva el viento.
En los hechos se hace todo lo contrario a lo que propone el candidato: tolerancia, apertura y diálogo.
Y para muestra un botón.
Basta recordar el capítulo de la Ibero, luego de la manifestación vino la descalificación y el desprestigio hacia los estudiantes.
¿No es esto intolerancia a la crítica, contrario a la libertad de expresión?
¿Este es el nuevo PRI que gobernará con apego a los Derechos Humanos, a la Libertad de Manifestación?
En el reciente manifiesto se expresa: “El ejercicio de la libertad de reunión y manifestación es pilar de nuestra cultura democrática”.
“Como Presidente de la República protegeré el ejercicio de este derecho en todos los espacios públicos del territorio nacional y fomentaré una cultura de respeto y tolerancia a todas las expresiones políticas”.
¿Entonces, somos o no somos? ¡Por eso no nos creen!
Señores del PRI, si queremos ganar con el apoyo del pueblo, con legitimidad, seámos congruentes.
Los ciudadanos del S. XXI, quieren a políticos distintos, ya no rollos mareadores.
No vivamos en un mundo raro.
¿O acaso, por los genes, no podemos cambiar realmente?
¡Ahora vamos a ganar, pero ni corregimos pronto nos volverán a repudiar!
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com