Durmiendo con el enemigo
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Los políticos tienen la necesidad de adivinar el futuro para tomar decisiones en el presente, a esto se le llama tener olfato político. En el mismo sentido, pero de forma más profesional, los estrategas lo nombramos prospectiva y se logra creando múltiples escenarios posibles para, en consecuencia, proyectar planes paralelos o alternativos. Así al escenario positivo le corresponde un plan A, al escenario negativo le corresponde un plan B y así pueden generarse 3, 4 o 5 rutas diferentes.
Esto es importante tenerlo en cuenta para poder comprender mejor la situación de los candidatos a la Presidencia de los partidos punteros y el entorno dentro de sus propios partidos.
Veamos que pasa en el PRI. Enrique Peña Nieto tiene, aparentemente, como principales aliados a Beatríz Paredes y a Manlio Fabio Beltrones. La primera, que además es candidata al Gobierno del DF, prácticamente se ha colgado de él y no realiza proselitismo alguno, convirtiéndose en un peso muerto para el proyecto peñista. Bajo esta actuación podemos asegurar que Paredes tiene un Plan B y C en caso, casi seguro, de perder la elección: uno ser nombrada Secretaria de Relaciones Exteriores del posible gobierno de Peña Nieto y, dos obtener importantes dividendos económicos del nuevo Jefe de Gobierno, Miguel Angel Mancera. Nada tonta verdad?
Por su parte, Beltrones, ante la pérdida de la postulación priísta a la candidatura Presidencial y del desprecio del que ha sido objeto por el grupo Peña que lo relegó al cargo de Coordinador de la Campaña para Diputados, ha aprovechado esta situación para colocarse en un perfil menor de solo acompañamiento de los candidatos a quienes va pastoreando en su ánimo de convertirse en su Coordinador en la Cámara y desde ahí generar una especie de dique aprovechando toda coyuntura nacional que debilite al nuevo Presidente. Ahora bien, en este diseño de escenarios, el Plan B de este maquiavélico personaje es el de la derrota de su candidato presidencial pues de esa forma se convertiría en el único líder del priísmo en la derrota, aunque compartiría cierto poder con Emilio Gamboa, su contraparte en la Cámara de Senadores y, por supuesto, sería el principal interlocutor con el nuevo Ejecutivo Federal, llevaría mano en la designación del próximo presidente del PRI y de los cargos de elección popular siguientes. Nada tonto tampoco, no?
Vayamos ahora al PRD. Si Andrés Manuel López Obrador ganara se convertiría en un gobernante duro y autoritario (igual que Peña y Josefina) y a partir de ese momento la carrera de Marcelo Ebrard dependería del buen o mal humor del tabasqueño. En ese escenario la posibilidad de llegar algún día a la Presidencia se acabaría. Por lo tanto, Marcelo Ebrard tiene como Plan A, que AMLO pierda para hacerse del control de las izquierdas y, muy probablemente, inicie la formación de un nuevo partido de izquierda progresista que aglutine a los damnificados de todos los partidos que comulguen con este esquema ideológico. Su plan B tiene más que ver con el hecho de ser necesario para el nuevo Ejecutivo funcionando como apagafuegos en la Secretaría de Gobernación de la cual no saldría nada bien parado, dado las condiciones en que se encuentra actualmente el país.
En tanto Josefina Vázquez Mota, desde su consolidado tercer lugar, nunca ha tenido el apoyo de Felipe Calderón y el expresidente Fox, quienes han jugado en todos los escenarios para mantener el control del PAN ahora y en lo que sigue, ya sea gane la Presidencia o la pierda. En conclusión, para Calderón y Vicente Fox, el Plan A pasa por la derrota de Vázquez Mota y su ambición de convertirse en los dueños absolutos de lo que quede del partido, después vendrá la guerra entre ambos expresidentes.
En la práctica tanto Peña, como AMLOVE y Josefina sufren del acoso de sus enemigos internos que juegan el papel de cilindreros. A Manlio, Paredes, Marcelo, Calderón y Fox les conviene que, en caso de no cumplirse su Plan A, es decir la derrota de sus respectivos candidatos, éstos, al menos, ganen la Presidencia de forma cuestionada –muy pareja-y con poca legitimidad para poder ellos seguir creciendo.
Así es la política y la guerra por el poder, los que parecen enemigos sí que lo son y los aliados muchas veces no lo son tanto……pero mejor, nos leemos la próxima semana.