El abstencionismo
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Para nadie es nuevo el poco o nulo interés que despierta la política hoy en día, algunas variables del hecho se pueden encontrar en la corrupción gubernamental, falta de credibilidad en el sistema político, incumplimiento de promesas de campaña, opulencia en el vivir de los políticos y sobre todo que no se ha visto un cambio sustancial en lo político, económico y social; sin embargo, el ciudadano podría dejar pasar todo esto si contara con un empleo bien remunerado y sentirse seguro en las calles de su ciudad. Y esto es precisamente lo que el gobierno en turno no ha podido cumplir.
Toda esta situación se ha visto reflejada en la asistencia de los ciudadanos a las urnas en las últimas elecciones federales presidenciales, a pesar de que en comicios con mayor índice de participación son en los que se elige al Presidente de la República; sin embargo, este porcentaje ha ido a la baja, se espera que este proceso se registre apenas un porcentaje alrededor del 50%.
Los mexicanos inscritos en la lista nominal en el 2006 eran 76.3 millones, de los cuales sólo el 58.55% emitió su voto, para las elecciones de 2000 el porcentaje fue 63.97%, mientras que las de 1994 la participación llegó a un 77.16%.
Checando la tendencia a la baja, se puede inferir que este 1 de julio podría apenas rebasar el 50% de la lista nominal que para este proceso electoral es de 76 millones 701 mil 831 de mexicanos, aproximadamente 40 millones de ciudadanos emitirán su voto a favor de una de las cuatro propuestas; es decir, 4 millones menos de personas que participarían en las votaciones, con respecto al 2006.
Al probable abstencionismo hay que sumarle el fenómeno del voto nulo, aquellos que eligen anularlo ya sea como método de protesta o simplemente como una manifestación de que no sienten simpatía con algún proyecto político pero hacen uso de su derecho. Hay que recordar que ha habido movimientos sociales, que apoyan y motivan ésta práctica en las campañas electorales, precisamente para mermar la participación ciudadana.
A pesar de que la lista nominal se encuentra dividida casi al 50% entre hombres y mujeres, la participación no es de la misma proporción, el sector femenino no participa de la misma manera, hay índices que reportan que oscilan entre el 12 y 13%.
Lo que más llama la atención, es el porcentaje de la lista nominal de “nuevos ciudadanos”, aquellos que por primera vez van a votar en una elección presidencial, y es que reportan un 17.3%, un poco más de 13 millones de jóvenes.
Sin duda, la decisión estará en las manos de los jóvenes, la generación de la crisis, los “ninis”, los que ven y viven a diario la violencia en las calles, su voto podría ser el que incline la balanza en una elección cerrada. Esperemos que no se sobreponga la apatía política y la democracia sea la beneficiada.