lunes, 15 junio 2026
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El drama de vivir sin Dios

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El drama de vivir sin Dios
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 7 de agosto de 2012
“Nadie niega a Dios sino aquél 
que le conviene que no exista”, 
San Agustín
Gran parte de la humanidad vive hoy en la miseria. Pobres y ricos experimentan miseria económica, social y principalmente espiritual a causa de la exaltación de sí mismos, pero sobre todo por la enemistad con Dios, su Creador. 
La injusticia, la explotación del hombre por el hombre es la fuerte de ello. Homo hominis lupus est.
Un verdadero y delicado drama: el hombre, en su “libertad” ha optado por el camino equivocado.
Muchas veces el ser humano, se siente ahogado, vacío, triste, perdido, sin alegrías y sin ilusiones. Deambula por el mundo buscándose a sí mismo y no se encuentra.
Entonces, se refugia en sus obras, en la postmodernidad, un campo minado en el que tarde o temprano perecerá. Aquí no hay salidas ni respuestas verdaderas.
Existen guerras, poder, dinero, modas, tecnologías, telenovelas, horóscopos, placeres, espectáculos, diversiones, verdades a medias, etc. Muchas opciones materialistas.
La humanidad vive un verdadero drama. Ha perdido todo, los valores, los principios, el sentido de su existencia y por lo tanto su felicidad.
La gente angustiada se refugia en soluciones falsas o en “profetas” que anuncian tiempos esplendorosos, pero que en realidad le ciegan para no recapacitar y volverse a Dios, a sí misma.
El mal se infiltra a través de sus aliados con falsas ideologías y doctrinas disfrazadas de progreso, son sus armas para lanzar a las masas en un precipicio universal. Es el reino de las tinieblas en la plena luz del día.
En estos vaivenes en que se mueve la humanidad, vale la pena recordar una interpretación teológica acerca de la creación del hombre: 
“Dios creó al hombre libre y respeta su libertad”. 
La naturaleza del ser humano, hizo vacilar los corazones de “Adán y Eva”, y consiguió que, en su soberbia y desconfianza, se preguntaran la razón por la que Dios les prohibió comer del fruto del árbol. 
¿Tal vez Dios teme que seamos iguales a Él, y quiere evitar que alcancemos el poder y la importancia que realmente nos pertenece? ¿Tal vez Dios no quiere, darnos algo bueno para nosotros? ¿Tal vez…?
Nuestros antecesores, siendo humildes, habrían reposado confiadamente en la bondad infinita de Dios. Si el fruto del árbol hubiera sido verdaderamente bueno para ellos, debieron haber confiado en que Dios se los hubiera dado, como todo lo demás. 
Entonces, la mentira de Satanás usurpó el lugar de Dios y ya no dejó espacio para la plenitud de su amor. (Génesis 3, 19).
Así cayeron de su alta y gozosa relación con el Creador a la miseria de hoy.
La exaltación rebelde de sí mismos fue la raíz y la puerta a la equivocación.
“Adán” conoció el mal desde el mal. Antes de su caída vivió envuelto absolutamente en el bien.
“Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana del día sexto”. (Génesis 1, 31).
¡Qué no nos pase esto! ¡Busquemos a Dios!
Les comparto un perfil de la biografía del beato Pier Giorgio Frassati, un laico católico italiano, que encontró el sentido a su vida en el servicio a los pobres. 
Pier nació el 6 de abril de 1901 en Turín, Italia. Murió en 1925, cuando tenía apenas 24 años por una poliomielitis fulminante. 
Era de familia acomoda. Su padre, Alfredo Frassati, fundador y director del periódico “La Stampa”, senador de Italia y embajador en Berlín en 1922. Su madre, Adelaide Ametis, una pintora notable. 
Vivió en un ambiente duro en reglas y deberes. Su mamá le impartió la fe.
Era un joven vivaz. Con sus amigos hacía excursiones de montaña. Le gustaba el contacto con la naturaleza. Formó parte de asociaciones católicas.
Entonces, Europa se hallaba en la primera guerra mundial. “Él estaba dispuesto a dar su vida por la paz”. 
Estudió ingeniería industrial para trabajar cerca de los necesitados, aun con la oposición de sus padres. 
Pier Giorgio conoció a Laura Hidalgo, una joven de clase social baja y no fue bien recibida en la casa Frassati. Decidió entonces evitar una ruptura con sus padres. 
Esta relación le trajo un profundo sufrimiento, pero supo encontrar la fuerza para superar el problema. 
“En mi lucha interna me he preguntado: ¿Por qué debo estar triste? ¿Debería sufrir, soportar a regañadientes este sacrificio? ¿Quizás he perdido la fe?
No, gracias a Dios mi fe está todavía suficientemente firme y entonces debo reforzar esta que es mi única alegría”.
Después de meditarlo, ingresó como laico a la orden de Santo Domingo de Guzmán. 
Fue un joven alegre, amistoso, apegado a la oración. El poco dinero que le daban sus padres siempre lo regalaba a los pobres. A veces regresaba a su casa a pie porque no tenía para el tranvía. 
Pero estaba contento con lo que hacía. Entraba a las casas malolientes y sucias de los pobres. Decía: “ayudar a los necesitados es ayudar a Jesús”. 
Visitando a los “miserables”, Giorgio enfermó y murió de una poliomielitis fulminante. A su funeral, acudieron sus amigos y muchísimos pobres. 
El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 20 de mayo de 1990. 
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Staff Puebla On Line 2009
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