El PAN y PRI son iguales o peor
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Solo como referencia histórica diré que al dictador Adolfo Hitler, en los años del Tercer Reich, le gustaba la música clásica, sobre todo las obras de Richard Wagner, Tchaikovsky y algunos conciertos para piano de Mozart. Con todo y su gusto por la música clásica, cometió los actos más horrendos y atroces en contra de la humanidad.
Augusto Pinochet en Chile, cuando dio el golpe de Estado en contra de Salvador Allende, lo primero que hizo fue mandar a quemar todos los libros, tomo universidades, acuso a los jóvenes de subversivos y desapareció a cientos de ellos. Gustavo Díaz Ordaz durante su gobierno en México, acallo las voces de los estudiantes a punta de balazos, denuncio supuestos complots del “comunismo internacional” y criminalizo a los universitarios, tachándolos de radicales, extremos y de estar manipulados.
Digo lo anterior, porque tal parece que algunos panistas ilustres, andan muy prendidos tratando de imitar esos pensamientos. Uno discrimina a todos los que no piensan y son “cultos” como él, otro se violenta en contra de los universitarios, tachándolos de radicales.
Lo cierto es que el dirigente estatal del PAN actúo como Pedro Joaquín Codwell, líder nacional del PRI: acusando a los jóvenes de todo.
El simple simulacro llevado a cabo por chavos universitarios, los puso con los pelos de punta y muy molestos porque su candidata no es bien vista por los estudiantes.
Bueno, nos dimos cuenta que los panistas siguen pensando igual que ayer sobre la universidad.
No aguantan nada, luego, luego, sacan a relucir su cobre ideológico: son de derecha, caminan y hablan como la derecha y rechazan las libertades juveniles. Es más si hubiera otros simulacros en la Ibero, UDLA o UPAEP ténganlo por seguro que volverían a perder, entonces sus declaraciones no serían las mismas.
Deberían de ser así de rudos con quien fuera su candidato en el 2000 y luego ex presidente de la República, Vicente Fox Quezada, quien de la noche a la mañana los boto, los traiciono, los delato y abandono para irse con el adversario, al que tanto critica doña Josefina Vázquez Mota.
Pero bueno, la izquierda no debe irse con la finta, todavía no hay nada y tiene que apretar el paso con más fuerza, para evitar que suceda lo mismo que en el 2006.
Algunos nos alegramos de que los chavos protesten frente al candidato del PRI, pero estas tácticas pueden resultar contra producentes, los priistas son expertos en la materia y muy mañosos en estos menesteres, convertirán a Enrique Peña Nieto en víctima y mártir, para después acusar a López Obrad de estar impulsando la “violencia”.
Los partidos de la presunta izquierda tienen la obligación política de meterse a fondo en la última etapa para jalar todos los votos que se puedan, sus candidatos
deben hacer campaña, por lo menos para inhibir el uso de los programas sociales y la inducción al voto en favor del PRI y PAN.
No seamos tontos, panistas y priistas no quieren por nada del mundo que gane López Obrador, les genera rechazo, por eso andan operando con todo en las zonas rurales y pobres del país. Progresa y Oportunidades con miles de mujeres empadronadas son obligadas a votar por los azules y los gobernadores tricolores están invirtiendo grandes recursos, regalan planchas, licuadoras y computadoras, además obligan a sus trabajadores a votar por los rojos.
Es la guerra sucia que ha comenzado, ahora son los priistas quienes golpean por detrás a López Obrador.
PRI y PAN, están dispuestos a parar como sea al candidato de las izquierdas, no será fácil arrinconarlos a la legalidad. Para derrotarlos, no debe haber miedos, se requerirá de toda la inteligencia política para detener sus operativos de provocación, cooptación, inducción y compra de votos.
En Puebla la izquierda y sus partidos se ve lenta y extraña en algunos distritos, no denuncian nada, no actúan, sino le meten más y dejan de lado sus torpezas políticas, entonces no están haciendo nada por el triunfo de López Obrador. Lo que se necesita son votos, miles y miles de votos libres.