Enrique Peña Nieto no debe equivocarse
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“Los hombres de Estado son como los cirujanos:
sus errores son mortales”
François Mauriac.
El primer problema que tiene que resolver Enrique Peña Nieto corresponde a la selección de sus colaboradores, quienes deberán cumplir requisitos de preparación, eficacia, honradez y lealtad.
Si Enrique se equivoca, aun en uno o dos casos, estará perdiendo tiempo. Los problemas a resolver no admiten demora.
Quienes han estudiado la designación de los gabinetes opinan que el Presidente elige a sus cercanos, lo cual parece normal, pero no necesariamente lo correcto.
De acuerdo a los pronósticos que han trascendido acerca de los perfiles de quienes lo acompañarán parece que éste será su primer error, pues más de uno no cumple los anteriores requisitos.
Los retos del Presidente son inconmensurables:
Seguridad, empleo, educación, salud, pensiones, infraestructura, telecomunicaciones, corrupción y falta de transparencia, ineficiencia de PEMEX y la ineficacia de la CFE.
No hay que eludir el asunto de los subsidios mal aplicados, la pobreza y la falta de competitividad que ahoga el sistema económico.
Durante el primer periodo de sesiones de la Cámara de Diputados que se inicia el uno de septiembre se habrá de aprobar el Presupuesto de Egresos para 2013.
Será difícil que se asignen recursos de manera racional.
Es muy posible que el Presupuesto se haga como siempre, atendiendo más a razones políticas que a la racionalidad en el ejercicio del gasto para fomentar la inversión, la competitividad, la creación de empleos y la transparencia.
Es indispensable suprimir programas y subsidios que son un barril sin fondo y que en todo caso benefician a los grupos de mayores ingresos.
Es fundamental realizar una reingeniería del Presupuesto de Egresos.
Habrá que ver si Enrique Peña Nieto elige la vía de la correcta aplicación del gasto público.
Es urgente hacer las correcciones a las finanzas públicas por el lado de los ingresos, éstas son endebles, que están como en terapia intensiva.
Es más, hay que hacer frente al déficit público porque en la medida que aumenta, afecta el gasto e incrementa los intereses de la deuda.
Hay que ser puntualmente responsables, pues un exceso en el gasto frente al estancamiento de los ingresos puede derivar en una situación parecida a la de algunos países europeos.
Todo esto, tomando en cuenta que un tercio de los ingresos públicos dependen de la producción y venta del petróleo, que está sujeta a la variación de sus precios en el mercado mundial.
Si no recuerdo mal, para 2013, el Impuesto Sobre la Renta se reducirá por ley en un punto.
El incremento de la deuda para financiar el gasto público no es aconsejable cuando el aparato recaudador no es el adecuado, como tampoco el camino es incrementar los impuestos para tener más dinero público.
He aquí el quid del asunto.
Es indispensable una visión integral en el marco del escenario mundial.
Hasta aquí no parece fácil y menos si no se tiene la capacidad política para buscar acuerdos.
Cualquier decisión equivocada nos podrá llevar a una crisis que nadie desea, excepto los nihilistas que, tal vez, prefieran la destrucción.
Al Presidente no le está permitido equivocarse, tampoco a sus colaboradores.
Entonces, ahora habrá que expresar con Vladimir Ilich Lenin, Joseph Eugene Stiglitz y otros:
¿Qué hacer?
Primero una auténtica Reforma Fiscal y Hacendaria que simplifique la tributación para dejar un solo impuesto en vez de las seis o siete contribuciones que existen actualmente.
Hay que establecer un solo impuesto con tasa única, de tal forma que se incremente la recaudación al ampliar la base tributaria dando curso a la progresividad y a la simplificación del pago del impuesto.
¿Usted estima que lo podrán hacer ahora en 2012 para 2013?
¿Quién sabe, hay que dudarlo, el periodo legislativo es corto?
Con un sistema tributario eficiente, progresivo y justo se podrá caminar por el sendero de la productividad y la competitividad.
Así, la inversión podrá crecer y entonces se resolverá el problema del desempleo.
A la lectura de estas línea no faltará quien diga: qué simple y entonces ¿qué hacer con el IVA?
Hay que repetirlo: el impuesto único debe proteger a la población de menores ingresos y ampliar la base tributaria para el crecimiento de los ingresos y por lo tanto de los recursos públicos.
Los temas del ingreso y del gasto públicos son verdaderamente complicados. Sólo se pueden resolver con un equipo de expertos que entiendan la parte técnica y que tengan presente el aspecto social.
Es indispensable que la transformación del sistema hacendario mexicano no se vincule con consideraciones de orden político partidista porque entonces empeoraremos.
¡No hay tiempo para posponer las reformas, porque de hacerlo el destino trágico nos alcanzará!
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com