Exigen pago por restauración de la estatua del general Ignacio Zaragoza
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El arquitecto Alberto Aguilar Huerta denunció que el gobierno estatal no ha pagado el trabajo de rehabilitación que realizó durante tres meses para restaurar la escultura de Ignacio Zaragoza que data de 1897 y que fue manufacturada por el escultor nacionalista Jesús Fructuosa Contreras, la cual desde los años 60 fue depositada en el mausoleo de los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
En entrevista, refirió que durante más de 50 años la pieza fue recubierta con esmalte dorado que en lugar de darle brillo le dio un tono opaco, y que a la larga propició daños en su estructura de bronce.
Explicó que el proceso de restauración incluyó botar una a una las capas de esmalte, así como quitar la suciedad y los insectos. Luego, la superficie se pulió y se quemó con un soplete pues el metal “es como una piel que respira”. Con este proceso se logró una pátina, que ha decir del arquitecto es una oxidación prematura del metal, una especie de pigmento que le da esa homogeneidad y brillantez.
A la par de este proceso sobre la pieza, el arquitecto hizo una copia en tamaño natural y realizó una réplica en bronce de los lentes de Zaragoza “por si se llegan a perder”.
El proyecto incluyó los cinco cañones que forman parte del mausoleo, así como las dos águilas hechas y el par de esculturas en tamaño natural de un zacapoaxtla y un soldado al que le faltaba su rifle, el cual fue repuesto.
Pese a que consideró que “es un honor trabajar en este tipo de proyectos porque se trata de intervenir una pieza histórica que atañe no sólo a Puebla sino al país, y que consiste en regresar la majestuosidad a una producción escultórica”; lamentó que “aún no haya recibido los recursos para trabajar”.
Sobre la escultura, señaló que fue obra de Jesús Fructuoso Contreras (Aguascalientes, 1866–Ciudad de México, 1902), que ha sido calificado como el escultor más representativo del país a finales del siglo XIX. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue discípulo de Miguel Noreña, quien lo invitó a participar en la fundición del monumento a Cuauhtémoc.
Destaca que a la edad de 21 años de edad ganó la beca para ir a París; tras su regreso instaló la Fundición Artística Mexicana y se convirtió en un escultor prolífico, como ejemplo está el Paseo de la Reforma ya que reúne 20 esculturas en bronce de personajes como Justo Sierra, Luis G. Urbina, José Juan Tablada, Manuel Flores, Rubén M. Campos y Juan de Dios Peza.
Al respecto, el arquitecto Alberto Aguilar notó que Jesús Contreras conservó el estilo artístico y nacionalista de la época ya que el caballo tiene una pata levantada como signo de que Zaragoza había muerto después de la batalla.
Señaló que “en la maqueta que pudo ver sobre la pieza que se mandará a Estados Unidos” el caballo de Zaragoza tiene las dos patas levantadas, y eso refiere a que el general falleció en batalla. De ser así, lamentó que a los mexicanos que están en ese país les llegue un mensaje erróneo sobre este personaje y sobre la gesta del 5 de mayo de 1862.
Por último, informó que actualmente está elaborando una escultura en mármol de Esteban de Antuñano, impulsor de la industria textil en América Latina. La pieza estará en la Constancia Mexicana y tiene como soporte un bloque de siete toneladas de mármol traído de Acapulco ya que lamentablemente está cerrada la cantera de Chiautla, que se caracteriza por la calidad del material.
Destaca que Aguilar Huerta ha realizado varias esculturas, una de ellas en homenaje a Ángeles Espinosa Yglesias que actualmente puede verse en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo; o la de los hermanos Serdán, que formó parte de la nueva curaduría del Museo de Revolución Mexicana.