Fernández del Campo marca distancia del PRI con Moreno Valle
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El freno que hubo a la reforma a la Ley de los Trabajadores al Servicio del Estado de Puebla, que permitía eliminar plazas de base en los tres poderes públicos de manera unilateral y con argumentos de falta de presupuesto, no fue producto de la presión del Sindicato de Burócratas, la cual es una organización que se encuentra disminuida, sino de un acuerdo que hubo entre el presidente del PRI, Pablo Fernández del Campo, y los diputados priistas para votar en contra de dicho proyecto.
Más allá de atender la demanda de un sindicato que tradicionalmente siempre ha sido priista se percibe que Pablo Fernández aprovechó la coyuntura para lanzar un par de mensajes con las siguientes intenciones:
1. Establecer una sana distancia del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas y marcar que ahora el PRI se manejará con independencia del Poder Ejecutivo.
Que se acabó la sumisión que había del tricolor y permitía que esta fuerza política secundara todas las iniciativas legislativas y proyectos del gobierno del estado, sin que mediara la menor crítica u objeción.
2. Asentar entre los legisladores priista de Puebla que hay una observación de su desempeño por parte del PRI y que deberán tomar en cuenta al partido para razonar sus votos en el Congreso del estado, luego de que en los casi dos años que lleva la actual legislatura local nunca han tomado en cuenta a la dirigencia priista para delimitar su actuar.
Desde luego que lo acontecido en el Congreso este martes no marca la independencia del PRI frente al jefe del Poder Ejecutivo, pero es un primer intento de Pablo Fernández, quien tiene el reto de convertir a su partido en una verdadera fuerza opositora e independiente del gobernador, las cuales son condiciones básicas que debe tener el tricolor si quiere aspirar a recuperar espacios políticos como la capital, la mayoría de los diputados locales y la gubernatura.
Sin duda este cambio es producto no solamente de factores locales, sino que se generó como consecuencia del regreso del PRI a los Pinos y que ahora la directriz nacional del partido es empezar a recuperar plazas que están en manos de la oposición y serán vitales para los próximos procesos electorales federales.
Tal situación mete en un brete a los actuales diputados locales, encabezados por édgar Salomón, quienes han sido el brazo derecho del gobernador en el Congreso del estado y se han abstenido sistemáticamente de justificar las razones por las cuales han votado a favor y de manera ciega todas las iniciativas que les ha mandado Rafael Moreno Valle Rosas, sin medir o preocuparse por sus afectos en la sociedad poblana.
En mucho esta situación se propició por la negligencia y complicidad que tenía el anterior presidente estatal del PRI Fernando Morales Martínez, quien nunca estaba informado de lo que acontecía en el Congreso.
Por esa razón en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI no se tenía claridad del comportamiento de la bancada priista de Puebla, pues debía ser Fernando Morales quien informara y nunca lo hacía.
Se sabe que una de las primeras encomiendas que recibió Pablo Fernández al asumir el control del PRI es informar al CEN del acontecer político en Puebla.
Ante esa situación, los actuales diputados locales tendrán que escoger entre guardar lealtad al partido y asumirse como opositores al gobierno del estado; o fingir acatar las órdenes del partido, pero en realidad seguirán siendo controlados desde Casa Puebla, pese a los riesgos que implica esa conducta.
El factor que sigue siendo favorable para que Moreno Valle continúe controlando a la bancada priista en el Congreso es el uso del presupuesto estatal.
Frente a esa circunstancia, Pablo Fernández tiene un reto enorme, que será luchar contra el aparato del gobierno del estado.