miércoles, 03 junio 2026
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Frustran imposición de Gali como líder del PRD en Puebla

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 6 de marzo de 2012

La relación entre el PRD y el gobierno del estado pasa por su peor momento –desde que en 2010 se formó la Coalición Compromiso por Puebla–, luego de que hace dos semanas fracasó el intento de imponer en la presidencia del Partido de la Revolución Democrática al legislador local Antonio Gali López, quien es el hijo del secretario de Obras del Poder Ejecutivo, Antonio Gali Fayad. De esa manera se quería establecer un nuevo control del instituto del sol azteca de parte del grupo político morenovallista.

Para intentar concretar ese proyecto, a mediados de febrero pasado se reunieron en la Ciudad de México el líder de la corriente perredista Nueva Izquierda, Jesús Ortega Martínez, junto con el actual presidente estatal del PRD, Miguel Ángel de la Rosa, y dos funcionarios del gobierno del estado. El objetivo de quienes iban de la ciudad de Puebla era proponer a Antonio Gali López como el nuevo presidente del partido en el estado.

Se dice que el encuentro terminó en buenos términos, pero en realidad sus resultados posteriores fueron desastrosos para Miguel Ángel de la Rosa y los enviados del gobierno, ya que cuando se enteraron el resto de los integrantes y líderes de Nueva Izquierda, reaccionaron en contra de lo acordado y decidieron retirar toda posibilidad a Antonio Gali de ser el próximo líder perredista en el estado.

Además, le aplicaron el vacío a Miguel Ángel de la Rosa, quien aspiraba a ser consejero nacional del PRD y candidato plurinominal a diputado, ya que este fin de semana los miembros de su corriente lo dejaron solo y en el Consejo Nacional del partido lo sacaron de las listas de aspirantes para ambas posiciones.

Y es que en general ya hay una mala relación entre los líderes nacionales de Nueva Izquierda y el gobierno del estado, luego de que los dirigentes perredistas se han sentido ignorados por la administración de Rafael Moreno Valle Rosas y no han visto beneficios reales por la alianza que hubo en 2010 para posibilitar la derrota del PRI en el estado y el triunfo del PAN en la elección de gobernador.

A partir de que se impidió el acuerdo para impulsar a Gali a la presidencia del PRD, se sabe que los líderes nacionales de Nueva Izquierda, entre ellos el poblano Luis Miguel Barbosa Huerta, han evitado todo contacto con funcionarios de la Secretaría General de Gobierno que los han buscado con insistencia.

Esa actitud no solamente es resultado de cierto desencanto hacia el gobierno de Moreno Valle por parte de los perredistas, sino a que la actual coyuntura electoral no les permite estar apoyando por un lado al líder de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, y por otro, a gobernadores del PAN.

La necesidad que por ahora hay del gobierno de Moreno Valle Rosas de restablecer la relación con el PRD obedece a que necesita controlar a ese partido para evitar que crezca, que se incremente el índice de preferencias electorales hacia la izquierda.

Y es que queda claro que el grupo morenovallista tiene como principal meta en el actual proceso electoral aumentar de manera importante la votación del Partido Nueva Alianza, que es propiedad de Elba Esther Gordillo.

El Panal tiene la necesidad de conservar el registro como partido político nacional, y uno de los estados en donde más puede incrementar su índice de votación, sin duda alguna, es Puebla, por tener un gobernador identificado con esa fuerza política.

En ese escenario, el Panal le está apostando a incrementar su votación quietándole votos al PRI y el PRD.

Como parte de esa proyección es fundamental que en la presente elección el Panal rebase al PRD en el tercer lugar de las preferencias electorales del estado de Puebla o de lo contrario, no podrá cumplir sus metas.

La intención que había de impulsar a Gali obedece a que es un legislador del PRD, pero que es ajeno a ese partido y todo lo que es la izquierda. En el Congreso su actuación es gris y únicamente se concentra en apoyar toda iniciativa del gobernador, a quien llama “el patrón”, entre los diputados locales.

En el anterior esquema planteado, Gali habría sido un dirigente del Partido de la Revolución Democrática sumiso al morenovallismo y dispuesto a operar en contra del partido del sol azteca.

ADIÓS A LA ÚNICA POSICIÓN DEL PRD
Por si fuera poco, entre los proyectos inmediatos que tiene el gobierno del estado está proponer al Congreso la desaparición del Instituto de Adultos Mayores del estado de Puebla, el cual es una instancia controlada por miembros del Partido de la Revolución Democrática, encabezados por Miguel Tamayo.

La propuesta del gobierno –según cuentan en el PRD– es que se buscará que los programas para personas de la tercera edad del gobierno del estado sean transferidos a la instancia federal que hay en la materia.

De esa forma, de los 46 miembros del PRD que hay en ese instituto, solamente conservarían sus cargos unos siete, quienes ahora pasarían a ser parte del gobierno federal, en caso de que se concrete el proyecto.

Es decir, el PRD se quedaría sin nada en el gobierno morenovallista.

Y el grueso de los pocos perredistas que entraron al gobierno, se quedarían sin trabajo.

¿Eso puede posibilitar que siga habiendo una relación de alianza entre el PRD y el jefe del Poder Ejecutivo?

Si hubiera un poco de dignidad y sentido común en el partido del sol azteca, la relación con el gobierno se tendría que haber roto desde el año pasado. Sin embargo los líderes de las tribus perredistas aguantaron el mal trato del Poder Ejecutivo con la esperanza de que las cosas mejoraran. Pero tal parece que eso, por ahora, no va a pasar.

Staff Puebla On Line 2009
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