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INAH restaura telas bordadas en oro y plata del siglo XVIII que se exhiben en Tlaxcala

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 22 de mayo de 2012
 
Un par de objetos que fueron confeccionados en el siglo XVIII con hilos de oro y plata, son sometidos a procesos de restauración por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para ser exhibidas en el Museo Regional de Tlaxcala, al cual pertenecen.
 
Se trata de la puerta de un sagrario, hecha en terciopelo de seda y con bordados de hilos de plata, así como de una casulla con diseños en seda y una cruz bordada con entorchados de oro, que reciben tratamientos especializados en el taller de textiles, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH.
De acuerdo con los expertos, la restauración de ambas piezas estará terminada este año, el sagrario a finales de este mes, y la casulla en diciembre próximo. Las intervenciones hechas hasta el momento, han sido variadas y específicas debido a la diversidad de materiales que conforman las piezas, entre ellos, seda, hilos de plata y oro, lentejuelas, listón dorado y algodón.
“La puerta del sagrario —pequeño nicho en el que se guardan las hostias— está compuesta por un bastidor de madera y una tela de terciopelo de seda azul con diversos bordados al centro, que es sostenida al bastidor por tachuelas doradas”, describió la restauradora Fabiana González Portoni, encargada de la intervención del objeto religioso.
“Es una hermosa pieza, que debido a sus materiales y manufactura (madera y textil) se considera del siglo XVIII, ya que los sagrarios posteriores a esta fecha suelen ser de otros materiales”, detalló la especialista del INAH.
De acuerdo con la restauradora, el objeto religioso —de 66 cm de longitud y 48 de ancho— presentaba diversos deterioros ocasionados por humedad, ataque de insectos y corrosión natural de los metales.
“El bastidor ya no brindaba el soporte que el textil necesitaba, porque ya estaba debilitado por ataque de termitas (insectos xilófagos que se alimentan de madera), además presentaba un faltante en la parte inferior, por lo que hubo necesidad de fumigar la pieza, hacerle limpieza superficial y colocarle elementos nuevos en la zona del faltante”, comentó González Portoni.
El textil, cuya base es terciopelo de seda azul, bordado con entorchados y lentejuelas de plata, está finamente decorado con figuras de liebres, pájaros y flores, que están alrededor del diseño de un cordero al centro, mismo que presenta un estandarte y está acostado sobre un libro con siete separadores.
“Debido a la corrosión natural de los metales, hubo necesidad de limpiar los entorchados hechos con hilos de plata, estabilizar y protegerlos con sustancias especiales, a fin de recuperar algo de su brillo original, y evitar —en la medida de lo posible— que se oxiden; además los hilos de plata, principalmente los que estaban desprendidos, se volvieron a sujetar al lienzo mediante hilos de seda”, agregó la especialista.
“En tanto, el terciopelo de seda de la puerta del sagrario —dijo— fue sometido a limpieza detallada por inmersión, que permitió desvanecer algunas manchas que presentaba, y se le hicieron costuras especiales con hilos de seda teñidos, a efecto de atender algunas roturas y rasgaduras que tenía debido al paso del tiempo; procedimiento con el cual se consiguió darle estabilidad”.
González Portoni refirió que el textil tiene indicios de haber sido recortado en la orilla, porque varias de las figuras de los animales están incompletas; en su lugar, en algún momento se colocó alrededor de él un listón dorado, mismo que durante la restauración se volverá a sujetar con firmeza a la tela.
Asimismo, la restauradora Fabiana González adelantó que durante este mes el textil será montado sobre el bastidor, por medio de las tachuelas que lo sostenían originalmente, mismas que ya recibieron un tratamiento de limpieza de corrosión, estabilización y una capa de protección.
Además se colocará un soporte auxiliar de tela en la parte posterior del lienzo, a fin de darle estabilidad y evitar lo más posible que la suciedad y los insectos la dañen nuevamente.
Al término de la restauración y del montaje, la pieza regresará al Museo Regional de Tlaxcala, que se alberga en el Ex Convento de Nuestra Señora de la Asunción, construido por los franciscanos en el siglo XVI.
Por su parte, la restauradora Susana Miranda Ham, responsable del taller de restauración de textiles de la CNCPC, mencionó que la casulla tiene bordados de hilos de seda y entorchados con láminas de oro, y no obstante que en los años 80 tuvo una primera atención, este año será sometido a tratamientos de limpieza superficial y consolidación, con el fin de retirar suciedad, y atender desgaste y desfazamiento de algunos hilos.
La casulla, elaborada en tela brocada posiblemente compuesta de seda y algodón, es una vestidura litúrgica que utiliza el sacerdote católico sobre la sotana o el alba para oficiar misa; es una sola pieza en forma cónica, con una abertura en el centro (para meter la cabeza), y cuya tela cae por el frente y espalda del oficiante.
“En este caso, el objeto tiene en la parte posterior una cruz bordada con entorchado dorado, que se acompaña con motivos florales de diferentes colores”, señaló la restauradora Miranda Ham, al comentar que la restauración de la casulla se prevé terminar a finales de 2012, con el objetivo de que sea exhibido en el Museo Regional de Tlaxcala.
Staff Puebla On Line 2009
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