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Juárez y Zaragoza (II)

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Juárez y Zaragoza (II)
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 18 de septiembre de 2012
“No saber la historia es como
 ser incesantemente niños”,
Marco Tulio Cicerón.
El 19 de junio de 1867, Maximiliano de Habsburgo y sus dos generales, Miguel Miramón y Tomás Mejía, fueron fusilados por órdenes de Juárez en el Cerro de las Campanas, hoy Parque Nacional. Así terminó la intervención francesa. 
Luego, el Presidente Juárez regresó triunfal a la ciudad de México y convocó a elecciones para su segundo mandato. Ganó entonces con el apoyo de la iglesia, la cual prohibió a sus feligreses votar por otro.
Entonces, el 25 de diciembre de 1867, Juárez tomó protesta como Presidente Constitucional y feliz expresó: 
“La confianza del pueblo, que se ha dignado honrarme otra vez con sus votos, me impone nuevos y sagrados deberes, con el propósito leal y patriótico de cumplirlos”.
El diputado Manuel Saavedra, mexiquense, vicepresidente del Congreso, le respondió con voz engolada: “Vos, ciudadano Presidente, elegido por el pueblo, habéis estado a su cabeza y representando un papel importante en dos de estas épocas, muy señaladas para la vida de la patria”. 
“El pueblo mexicano, en ejercicio de su soberanía, os ha elegido de nuevo su Presidente y os encomienda el último trabajo para su felicidad: la consolidación de la paz pública”.
Pero volvamos años atrás. El 31 de mayo de 1862, cuando todavía olía a pólvora y sangre, el Presidente Juárez, en el Congreso expresó:
“Ciudadanos diputados. Esta inequívoca prueba de la honrosa confianza de la representación nacional, obliga más y más al gobierno a no omitir esfuerzos ni sacrificios hasta lograr el triunfo de la justicia”. 
“Habéis admirado y recompensado con honoríficas distinciones las glorias alcanzadas por nuestro ejército en las cumbres de Acultzingo y en los alrededores de la invicta Puebla”.
El 20 de octubre de 1862, a 42 días de la muerte de Zaragoza, el Presidente Juárez en la apertura del primer periodo ordinario de sesiones del nuevo Congreso afirmó:
“Sabéis que el ejército invasor marchó enseguida sobre Puebla, y que allí alcanzaron nuestras armas una espléndida victoria. Sólo tendríamos motivos de congratularnos al recordar la gloria del 5 de mayo, sin la muerte del esforzado y victorioso caudillo, que tan alto levantó el nombre de la patria”.
El diputado José González Echeverría, zacatecano, presidente del Congreso, ex gobernador de su estado y ex secretario de Hacienda con Juárez, contestó:
“Esta asamblea deplora con el gobierno que al regocijo del triunfo haya venido a mezclarse el duelo nacional, y que se hayan convertido tan pronto en trofeos funerales los laureles del caudillo que en Puebla supo levantar tan alto la bandera de México ante los invasores”. 
El 15 de diciembre de 1862, el Presidente Juárez en la clausura de sesiones del Congreso, escuchó al diputado Ponciano Arriaga Leija, potosino, vicepresidente del Congreso, decir:
“México existe, y con los soldados inexpertos y generales ciudadanos, lucha contra ejércitos aguerridos y famosos, y transmite a la historia páginas tan gloriosas y brillantes como la del 5 de mayo de 1862”.
 
Un año después, el 29 de abril de 1863, el Presidente Juárez al abrirse el período de sesiones, dijo: 
“La guerra contra tropas de Napoleón III ha encendídose con más furor que nunca, y el orgullo de nuestros enemigos ha sido mil veces quebrantado en Puebla de Zaragoza, donde nuestros soldados han hecho verdaderos prodigios de valor y disciplina”. 
El diputado Ponciano Arriaga Leija, potosino, presidente del Congreso, le contestó: 
“El amor a la patria están ahí, en Puebla de Zaragoza. La patria, con excepción del odioso grupo de traidores que se destacan en las sombras para dar más relieve a la luz en que viven, al aire que respiran nuestros soldados de oriente”. 
“Tampoco ha habido hasta hoy en Zaragoza sino valientes y denotados que, venciendo imposibles, resisten a los empujones del poder militar más temible”. 
“El Congreso, estando ya en posesión de una gloria imperecedera, cumplirá las promesas que a su nombre hicieron al mundo liberal, demócrata y civilizado, Hidalgo el 15 de septiembre de 1810, Zaragoza el 5 de mayo de 1862”.
El 31 de mayo de 1863, el Presidente Juárez en la clausura del período de sesiones, expresó:
“Los acontecimientos que acaban de pasar en Puebla de Zaragoza, han llenado de noble orgullo a los mexicanos y han exaltado su decisión para repeler a los invasores de la patria”.
El diputado Sebastián Lerdo de Tejada, veracruzano, presidente del Congreso, cercano colaborador de Juárez y luego Presidente de México, contestó:
“El Congreso ha podido admirar el heroico valor y constancia de los defensores de Puebla de Zaragoza; allí han conquistado para la República una nueva gloria que nunca se podrá olvidar”.
Ese día, después del sitio de Puebla, el Presidente Juárez tuvo que huir de la ciudad de México, el ejército francés llegaba a la capital del país. 
Usted puede leer los discursos completos en “Relaciones entre Juárez y el Congreso”, del historiador Martín Quirarte Ruiz. 
Staff Puebla On Line 2009
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