¿La izquierda… resiste?
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“Divide las dificultades que examinas en tantas
partes como sea posible para su mejor solución”,
René Descartes
Si la izquierda no logra salir de su crisis dejará de ser competitiva, pero si lo hace, gobernará pronto, es posible que en el 2018.
La calificación de la elección presidencial fue un duro golpe que desequilibró y desintegró a las “fuerzas progresistas”, pero aún pueden replantearse y reorganizarse.
Esta crisis profunda, que no sólo experimentan los partidos de izquierda, es un momento decisivo que deberían aprovechar para retomar las causas de millones de mexicanos, ante la falta de credibilidad y de confianza de gran parte de los electores hacia el PRIAN.
La votación que obtuvieron, casi 16 millones de sufragios, representa una oportunidad de oro para consolidarse como segunda fuerza política nacional.
Por difícil que parezca, pueden, desde el Congreso, enarbolar luchas sociales auténticas.
¿Se opondrán a la reforma laboral que promete crear empleos, pero que no termina con los privilegios de los patrones y de los líderes sindicales?
No sabemos.
Lo único cierto es que el 1 de julio ganaron las gubernaturas de Morelos y Tabasco, incrementaron su votación en el Distrito Federal y en estados como Puebla; lograron triunfos impensables, extraordinarios.
Hoy, sin embargo, la coalición atraviesa por conflictos internos que pueden ser demoledores.
¿Hasta dónde llegarán sus confrontaciones, se destruirán como auténticos kamikazes?
Lo que les sucede a las izquierdas no es halagüeño, es lamentable.
A México no le conviene que el poder lo ostente un solo partido, un solo grupo, como ha sucedido en el pasado, ante el riesgo inminente de restaurar excesos y abusos.
La historia ha demostrado que el poder absoluto es veneno para el progreso de los pueblos.
Jesús Reyes Heroles afirmaba “lo que resiste, apoya” y propició el registro oficial de otras opciones partidistas con la reforma política de 1977.
Hoy, en cambio, nada resiste, sólo algunas organizaciones emergentes se inconforman y protestan contra los excesos, contra el caduco sistema político mexicano.
Por eso, si las izquierdas se desvanecen pueden perderlo todo y dejarles el camino libre al PRI y al PAN para que se perpetúen por años como partidos hegemónicos en el poder.
El PRD, el PT y el Movimiento Ciudadano, ¿terminarán como “empresas rentables” para unos cuantos?, por los millones de prerrogativas y de prebendas que reciben.
Una cosa es cierta, el progreso sólo será posible con una oposición fuerte, informada, que sirva de contrapeso al régimen con sus vicios, injusticias, corrupción y excesos de siempre.
Hacen falta luchadores sociales de verdad, dispuestos incluso a dar su vida por la democracia, por el respeto al voto, por la defensa de los derechos políticos, por la libre movilización, por la legalidad, por la soberanía nacional, por la libertad de expresión, etcétera.
La izquierda lo sabe y debe resistir.
Marcelo Ebrard Casaubón diagnostica que el PRD “requiere de una cirugía mayor”
“El sol azteca debe hacer un análisis para elegir a sus candidatos, para renovar a sus dirigencias; necesita representar las demandas de los ciudadanos”.
“Todos los partidos necesitan líderes porque sin ellos están condenados al fracaso. La oposición es para balancear al poder y en toda democracia debe funcionar con argumentos, con información, con seriedad, porque si no es así, pues de nada sirve”.
“¿Qué defendemos en términos de nuestra lucha política, quién representará a la izquierda en todos los espacios?”.
Es muy cierto lo que dice el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, pero parece que la izquierda se divide cada vez más.
Ya se les fue uno de sus grandes líderes y por eso, en gran parte están en crisis.
Andrés Manuel tomó su camino para abanderar la esperanza de millones de mexicanos que desean un cambio verdadero. ¿Quiénes se irán con él?
¿Qué harán ahora, sin Morena, los chuchos, los bejaranos, los juanitos, la Nueva Izquierda Democrática y todos los izquierdosos, Marcelo Ebrard Casaubón, Miguel Ángel Mancera Espinosa, Juan Ramón de la Fuente, Graco Ramírez Garrido, Arturo Núñez Jiménez, Luis Miguel Barbosa Huerta, entre otros liderazgos?
Quien sabe, lo único real es su crisis.
¿Se quedarán sin fuerza, sin fuero, sin cohesión, sin propuestas, sin dinero, sin capacidad de triunfo…?
Ojalá no sea así, sino todo lo contrario, se les desea éxito y que aprovechen las adversidades, las circunstancias, los tiempos y que reaccionen correctamente. El pueblo se los agradecerá.
Pronto sabremos qué harán, mientras tanto, en el PAN y en el PRI ya sueñan, con el bipartidismo.
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