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La Reyerta Electoral en 1916 (II)

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La Reyerta Electoral en 1916  (II)
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 1 de mayo de 2012
“Los pueblos viven sobre todo de esperanzas”, 
Le Bon 
 
Una vez concluida la elección, lo importante para México será que todos los poderes del Estado y la sociedad trabajen y exijan a los nuevos gobernantes cumplan lo que prometen y den resultados. Este es el único camino para el progreso.
La contienda ha tomado un tono de confrontación, de “guerra sucia” y es muy probable que concluya en un escenario de polarización, de encono y de división como en el 2006.
Los candidatos que van abajo en las preferencias electorales han optado por la ruta estratégica de las campañas negativas y de miedo, como su último recurso para llegar el poder. El tiempo para alcanzar al puntero se agota y pueden sentirse desesperados.
Mas allá de la coyuntura electoral, ¿qué va a pasar después del 1 de julio? ¿se podrá privilegiar la estabilidad para evitar una crisis postelectoral?
¿Los perdedores cancelarán odios y rencores para colaborar con el nuevo Presidente?
No lo sabemos, pero anhelamos que así suceda, que haya acuerdos y que los actores políticos piensen en el pueblo, más allá de ambiciones personales o de grupo.
Estas interrogantes nos permiten reflexionar sobre otros momentos importantes de la historia, álgidos y difíciles, pero también de avances.
En 1910, Francisco I. Madero, se enfrentó al régimen de Porfirio Díaz por la sucesión presidencial y el fin de este largo período de gobierno.
Madero reunió a diversos grupos políticos y bajo el lema “Sufragio efectivo no Reelección”, se enfrentó a Díaz y al porfirismo al ser postulado como candidato a la Presidencia de la República por el Partido Anti Reeleccionista.
Recorrió casi todo el país en busca de prosélitos y simpatías hacia sus ideas, en medio de la indiferencia oficial que no le concedía ninguna beligerancia.
Al declararse triunfante a Díaz en 1910 –previo al fraude acostumbrado-, Madero se lanzó a la Revolución con el Plan de San Luis. No lo amedrentaron las amenazas y los encarcelamientos, seguidos de sus fugas, hasta la caída de ciudad Juárez, Chihuahua.
Se realizaron nuevas elecciones bajo la Presidencia Interina de Francisco León de la Barra, donde intervino el recién creado Partido Católico, el cual creyó en las palabras de Madero de libertad y respeto políticos, que fueron cumplidas –únicas elecciones libres y democráticas que México tuvo desde 1910 y desde mucho tiempo atrás-, ganando los católicos 4 gubernaturas, 4 senadurías y 29 Diputaciones Federales.
Francisco I. Madero luchó contra diversas fuerzas políticas, hasta que el general Victoriano Huerta, con el apoyo del Embajador Norteamericano, lo hizo asesinar en 1913.
Al gobierno de Madero, le siguió el de Victoriano Huerta y luego el de Venustiano Carranza.
La historia de México registra que una vez concluida la lucha armada de la revolución, hubo un tiempo de  paz, propicio para los acuerdos, el diálogo, la reconstrucción y el progreso.
De esta manera fue posible sentar las bases para un nuevo proyecto de nación que fue reflejado en la Constitución de 1917, la Carta Magna elaborada por diputados surgidos de una elección nacional.
Entre los legisladores del Primer Congreso Constituyente, había analfabetas y en su mayoría hombres preparados, trabajadores y comprometidos, que sabían escuchar al pueblo y cumplirle.
En la primera sesión del Congreso, como relata el Diario de los Debates, un grupo de pobladores se presentó en el recinto legislativo de Querétaro y planteó sus demandas del México de entonces.
Había un país convulsionado por la revolución y los constantes enfrentamientos; un pueblo desintegrado, sin instituciones sólidas y sin leyes. Un pueblo con miserias, con hambre y sed de justicia.
Un pueblo asediado por los capitalistas y dividido por las luchas entre conservadores y liberales. 
Había desconfianza de los mexicanos -15 millones- hacia los diputados; temían que los defraudaran.
No había libertad de pensamiento y para algunos líderes las leyes de Reforma habían sido un mito.
Después de las luchas armadas, México anhelaba la reconstrucción nacional, el progreso y la paz.
Los diputados de entonces, plasmaron en documentos los derechos políticos y civiles de la nación.
Con todo esto, revisar parte del pasado resulta importante para entender la realidad actual y sus dificultades.
 
Es justo reconocer los avances significativos que hubo para el pueblo, como se lee en el Diario de los Debates de 1916 y 1917, testimonio y fuente de la Constitución Mexicana.
Así, la nueva Constitución de 1917, resuelve de algún modo las luchas, las demandas, las aspiraciones, los intereses de grupos y corrientes revolucionarias, de los campesinos y de los obreros.
Los legisladores de entonces sentaron las bases para la preservación del patrimonio de la nación y para su desarrollo independiente; de las garantías individuales y los derechos sociales.
Hoy como ayer, los mexicanos esperamos tiempos mejores.
 
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com
Staff Puebla On Line 2009
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