La sociedad civil no existe
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Entonces, ¿Quién vigilará a los servidores públicos, para que actúen de forma eficiente, honrada?
Realmente no hay mecanismos que garanticen la rendición de cuentas, los derechos y las libertades de los ciudadanos. Es sólo una ilusión, porque la sociedad civil no existe, no se puede afirmar que esté dormida, lo que sí es cierto, es que en un instante, de algún modo, está inerme.
La llamada sociedad civil, cuando más, es una sociedad somnolienta, ocasionalmente voluntarista, pero ni siquiera solidaria y menos autónoma.
¡No existe!
Los ciudadanos no influyen en los asuntos públicos, no son tomados en cuenta, al poder no le importan y son tratados como cosas; maltratados, manipulados y hasta sacrificados.
Los electores, si acaso tienen poder de decisión sólo el día de los comicios, cuando “eligen” a sus gobernantes, pues están bombardeados por los poderes fácticos, específicamente por los medios de comunicación.
Una cosa es recibir el mandato y otra obedecerlo.
La sociedad civil no existe.
Hoy se habla mucho de la esfera civil, pero la verdad es que la sociedad participativa es un sofisma, entiéndase bien, la sociedad civil no existe, por eso no hay solidaridad.
Homo homini lupus est: El hombre es el lobo del hombre.
La sociedad civil no existe.
Lo que sí existen son los organismos cupulares que luego sustituyen a la sociedad civil. Sí hay directivos empresariales, sindicales, eclesiásticos, militares, filantrópicos, pero no son la sociedad civil.
Es más, el mundo de las personas, de los ciudadanos, no está conectado, no tiene comunicación, por lo mismo no está integrado, esto es, la sociedad civil no existe.
Es un cuento, un tema de “muchos líderes”.
Hasta ahora, nadie, ni siquiera la Internet, considerada el paradigma de la interconexión global, ha podido romper las fronteras del egoísmo, del individualismo, impregnados en la cultura mundial, incluida la autóctona.
¿Sociedad civil a la luz de la iniciativa de la Ley Federal del Trabajo?
¿Sociedad civil cuando no se quiere renunciar a la cláusula de exclusión en los sindicatos?
La mayoría de “líderes”, dirigentes, jefes de tribus, a la hora de la verdad, muestran su dependencia al poder político y cambian sus actitudes críticas.
Los poderes fácticos o reales son sus verdaderos amos.
Ahí están algunos líderes sindicales, coludidos con muchos patrones. Unos y otros se niegan a rendir cuentas. Odian la transparencia, prefieren la obscuridad o cuando menos las tinieblas.
Existen, por supuesto, excepciones de líderes que hacen oír su voz en asuntos de carácter común, más allá de sus intereses particulares.
La sociedad civil no existe.
La fraternidad es una falacia, una mentira.
¿Por qué hoy, ante la crisis económica que azota a millones de personas pocos se indignan?
Porque la sociedad civil no existe.
La ira pública no se ha hace presente ante los constantes incrementos de los alimentos y de los insumos básicos.
La sociedad mexicana no es autónoma, está sometida por los poderes terrenales y espirituales.
Es imposible revelarse.
Tal vez pronto lo va hacer, como sucedió en 1810 o en 1910, o como ha pasado en la Primavera Árabe en el Medio Oriente.
La sociedad civil no existe.
Los ciudadanos hoy tienen pocos recursos para defenderse.
Hay muchas restricciones, ataques, ofensivas destinadas a constreñir la libertad de expresión, los derechos de asociación, aun cuando están consagrados en la Constitución, son letra muerta.
Los gobiernos del cambio lo niegan, pero en varias partes se registran acciones extrajudiciales, intimidaciones, torturas, represiones, desapariciones y asesinatos,
¡La sociedad civil organizada no existe!
Si existiera, los mandatarios se pondrían a entenderlo. Hay que imaginar que lo que hacen es morirse a carcajadas.
El plebiscito y el referéndum son un engaño.
La revocación del mandato de los gobernantes es una simulación.
¿Cuándo se pasará de la “democracia electoral” a la democracia participativa?
En el último proceso electoral quedó demostrada la inoperancia y la ineficiencia democráticas.
Todos pecaron sin excepción.
¿Cuándo los ciudadanos serán capaces de hacer efectivos sus derechos?
Nunca, el Estado, los magistrados y todos, siempre se arrastran frente al poder.
Parafraseando a San Agustín, se puede afirmar que el “Estado sin justicia y sin democracia es una banda de ladrones”.
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