La verdad nos hará libres
joomla.2009
“Si quieres la paz, lucha por la justicia”.
Pablo VI
La libre expresión y las manifestaciones del pueblo son un derecho natural. ¿O de qué otra manera la voz de la sociedad puede ser escuchada realmente? Con un ¡Por favor atiendan mis demandas! Ni soñando, es imposible por esta vía.
El poder frecuentemente enloquece a los gobernantes, los vuelve sordos, ciegos y hasta tiranos.
¿Los poderosos y las oligarquías preferirán en vez de manifestaciones, las revueltas o las revoluciones? Por su puesto que no, lo cierto es que hay hartazgo e inconformidades en muchos sentidos y más por la pobreza generalizada en gran parte de la población.
Por eso, ¡Bienvenidas las manifestaciones y las voces críticas que exigen cambios!
Han hecho bien, entre otros, el rector de la UNAM, José Narro Robles, en apoyar las manifestaciones a las que tienen derecho aún las minorías.
El pueblo es el único soberano y parece que hoy está teniendo conciencia de su propio papel.
Qué bueno que despierte el ser colectivo social.
Un día Jesús Reyes Heroles advirtió que no esperáramos a que el pueblo se levantara y se revelara.
La situación de precariedad en que viven millones de mexicanos es como la paja seca a la cual sólo le hace falta una chispa para incendiarse. Tarde o temprano las muestras de repudio explotarán en la cara a los gobernantes y a los responsables de las miserias y de las calamidades. No nos asustemos, eso es predecible.
La sociedad es libre de organizarse y de protestar de diversas formas, con el apoyo de medios novedosos como las redes sociales.
En varias partes del mundo los pueblos se han revelado recientemente contra gobiernos y dictaduras. Por eso, nadie debe menospreciar y desprestigiar a grupos de la sociedad como los estudiantiles que desean mejores condiciones de vida para todos.
En el país, el tiempo y los resultados del siguiente gobierno dirán qué camino escogerá el pueblo en su lucha por sus legítimas demandas. Ya lo verán.
Por ahora y por siempre, un gobierno demócrata debe dar la bienvenida a las manifestaciones.
Sin embargo, para que la inconformidad crezca sólo hay un impedimento y éste es el propio pueblo.
México es un país subdesarrollado, y aunque duela decirlo, sus habitantes también han contribuido en ello por su falta de solidaridad, de conciencia social y de liderazgo. Esto así es por la apatía de la gente.
A pesar de que hay problemas sociales por todos lados el pueblo no toma conciencia de ellos. Ahí están la desigualdad, la injusticia, la corrupción, la discriminación, la ignorancia y la violencia
¡Qué barbaridad! Todo esto es México y más todavía… ¿Y los gobiernos? Bien gracias.
Por eso, ¡Bienvenidas las manifestaciones!
El pueblo quiere cambiar pero también necesita hacer tareas relevantes como avanzar en la participación social, en la organización, en la concientización, en el derecho a la información y a la libre expresión.
El pueblo debe atender las propuestas de los candidatos porque si no, ¿Cómo va a exigir que los próximos gobernantes cumplan sus compromisos?
Si el pueblo no hace esto –y ya lo hemos visto–, prefiere lo irrelevante, lo grotesco y lo superficial como los escotes de una edecán en el pasado debate, entonces está en problemas. ¿Por qué?
Porque el pueblo sigue permitiendo que lo manipulen con distractores provenientes de diversos ámbitos de poder, en vez de tomar conciencia y ser participativo.
Los cambios sociales son difíciles y eso la gente también debe saberlo.
El pueblo se queja de gobernantes abusivos, rateros, ineptos y mediocres pero ¡Oh sorpresa! Los gobernantes son el reflejo de lo que es la sociedad, están hechos a su medida. ¿El pueblo los elige, no?
Por eso recuerde siempre: ¡Hay malos gobiernos porque son tolerados por el pueblo! No hay de otra.
La realidad es fría y no vacila, por lo que para cambiarla es necesario que el pueblo atienda lo importante y fortalezca su actitud crítica y exigente.
Para impulsar cambios reales, la sociedad mexicana necesita romper mitos y paradigmas que la aprisionan, la contrarían y no la dejan avanzar.
Platón, el filósofo griego, hablaba de que una sociedad abierta entraña transparencia, capacidad de respuesta, un gobierno tolerante y respetuoso de los ciudadanos.
Hoy podemos agregar que el reto para el pueblo es mayor porque le toca impedir que haya malos gobiernos.
Oscar Lewis en su famoso libro “Los Hijos de Sánchez”, cita el comentario de uno de los encuestados sobre la percepción que tenemos los mexicanos de nosotros mismos:
“Para mí, el destino está controlado por una mano misteriosa que lo mueve todo. Sólo los elegidos pueden hacer las cosas tal como las planean. Los que hemos nacido para comer tamales, hacemos planes y planes y siempre sucede algo que los manda a paseo”.
En cambio, José Antonio Marina en su libro “La Pasión del poder” refiere que para los norteamericanos todo es posible: “Un ciudadano estadunidense está convencido de que todo está al alcance de la mano”.
Entonces, para generar cambios, ¿Bienvenidas o no las manifestaciones?
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com