Lo que RMV no quiere que la CAIP informe a los poblanos
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Un asunto prioritario para el gobierno del estado de cara al proceso electoral del próximo año es mantener en la mayor opacidad posible la información de la obra pública, ya que se puede convertir en un arma propagandística en contra de los candidatos identificados con el jefe del
Poder Ejecutivo, Rafael Moreno Valle Rosas. Para lograr ese cometido se nombró a Federico González Magaña como nuevo miembros de la Comisión de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (CAIP).
La misión que se le ha encargado, desde el Poder Ejecutivo, a Federico González Magaña no es solamente sumarse como un comisionado más de la CAIP, sino buscar controlar el organismo y desde ahí establecer un cerco para que no se conozca públicamente información que resulta incomoda o comprometedora para el gobierno del estado.
Desde ahora se da por hecho que el nuevo miembro de la CAIP será el próximo presidente de la comisión, una vez que concluya el mandato en ese cargo de la comisionada Blanca Lilia Ibarra, y muy probablemente se le dará una importante ampliación presupuestal para mejorar los servicios y la imagen del organismo.
El impulso especial que se le dará a Federico González Magaña, obedece a lo siguiente: Al inicio del actual sexenio, el grupo político morenovallista colocó en el órgano garante de la transparencia a Javier Fregoso Sánchez, quien tenía la encomienda de hacer una alianza con el entonces comisionado Samuel Rangel, para que ambos cuidarán los intereses del Poder Ejecutivo y al mismo tiempo acotaran a la tercer miembro de la comisión, Blanca Lilia Ibarra.
El anterior cometido nunca se logró. Fregoso Sánchez ha resultado ser un mal comisionado que tiene un manejo pobre de la Ley de Transparencia, y en ocasiones, dentro de las esferas del gobierno del estado se le ha llegado a considerar un “obstáculo” para proteger los datos oficiales que no quieren ser difundidos.
Ni Rangel ni Fregoso pudieron frenar asuntos como la información relativa a la compra de dos helicópteros por parte del gobierno del estado, la cual no se licitó y se hizo de manera discrecional.
Por esa razón, se sabe, que en el gobierno del estado se tuvo el cuidado de buscar a un personaje como Federico González Magaña, quien nunca ha ocultado su cercanía al mandatario Rafael Moreno Valle Rosas, pero se destaca por ser inteligente, hábil en el manejo de datos oficiales y conocedor del marco legal que regula el derecho de acceso a la información.
Lo que se busca ahora es que González Magaña llegue a la CAIP a hacer lo que no pudo cumplir Fregoso Sánchez.
¿Qué se quiere ocultar en el gobierno?
Las respuestas son varias:
Que no avancen solicitudes para conocer los verdaderos costos de las obras públicas del gobierno.
Que no se sepa, con datos oficiales, que muchas obras tienen costos hasta dos o tres veces más altos a los que se registraron en la anterior administración estatal a cargo de Mario Marín Torres.
Que no se indague acerca del pago de fianzas en aquellas obras que han resultado con daños en construcción.
Que no se sepa quiénes son los beneficiarios de la adjudicación directas de contratos.
Que no se conozca cuál es el volumen de obra que no ha sometido a procesos de licitación.
Y otros tantos datos que se pueden cuestionar acerca de dicho tema.
En resumen, no se quiere que surjan comparativos de que la obra pública en el sexenio marinista se hacía a menores costos y en ocasiones de mejor calidad.
Tal información se puede volver altamente delicada, sobre todo, si se decide que el candidato a candidato del PAN y del gobernador a alcalde de Puebla es Antonio Gali Fayad, el actual secretario de Infraestructura y responsable de la mayor parte de la obra pública de la administración actual.
Por esas circunstancias se puso a Federico González Magaña al frente de la CAIP, pese a que este personaje siempre ha sido parte del grupo político del gobernador.
González Magaña en el año 2010 formó parte del equipo de protección del voto del entonces candidato a gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, además de haber sido coordinador de actividades proselitistas de Josefina Buxadé Castelán, quien era aspirante del PAN a diputada local.
Y todavía hay muchos testigos que recuerdan como hace un par de años, el nuevo consejero de la CAIP le gustaba pronunciar la frase: “No hay nada en lo que pueda decir que no a Rafael Moreno Valle”.