Marinistas niegan intención de querer regresar a la escena política en Puebla
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Cada versión tiene su contraparte.
La versión publicada por Arturo Rueda y Héctor Hugo Cruz en las páginas del periódico Cambio ya tiene su contraversión.
Y dicen, juran, que el tema de la política estuvo ausente de la comilona realizada en el spa Luna Canela.
Vea el lector.
Convocados por distintos personajes, mes con mes se reúnen a comer los marinistas.
Y lo hacen en distintos escenarios.
Igual que ocurrió durante el gobierno de Mario Marín Torres.
Hace dos años, por ejemplo, en diciembre de 2010, a unos días del cambio de administración, Marín habló de política y del futuro inmediato.
Palabras más, palabras menos, convocó a sus compañeros de gabinete que no tuvieran miedo a enfrentar las eventuales denuncias que el nuevo gobierno interpusiera en su contra, una vez que era preferible agotar todas las instancias y recursos que salir de Puebla y esconderse.
Presente en la comida, Alfredo Arango, aún secretario de Salud, manifestó preocupación por su caso.
“No te apures. Vas a ganarles. Pero no te vayas a ir de Puebla”, fue el consejo de compadre a compadre.
(Dos días antes de que lo detuvieran, Arango recibió una llamada de Marín: “Quédate en Puebla. No te vayas”.
Arango se quedó y fue aprehendido.
En esa comida de diciembre de 2010, Marín se mostró optimista ante un eventual triunfo de Enrique Peña Nieto: “Si gana él ganamos todos. Tendremos opciones de volver a hacer política”.
Los meses pasaron y el desánimo se apoderó del grupo.
En la más reciente comida, Marín sólo tomó la palabra durante tres minutos.
Y cuentan que admitió que los tiempos no son propicios para hacer política.
“Ustedes quizás tengan posibilidades en el proceso que viene. No es mi caso”, juran que dijo.
No habló, aseguran, de Pepe Chedraui, ni del gobernador Moreno Valle.
Tampoco de Javier García Ramírez.
Ni una palabra de regresar a las armas.
Eso dicen.
Lo que sí hubo fueron canciones.
Tres de los asistentes a la comilona cantaron a capela.
¿Nombres?
Rafael Moreno Valle Buitrón, José Luis Sobreira y Jorge Mendoza.
Este último cantó el soneto de Renato Leduc dedicado al tiempo.
Y sonó como un himno marinista:
Sabia virtud, de conocer el tiempo,
a tiempo amar y desatarse a tiempo
como dice el refran dar tiempo al tiempo,
que de amor y dolor, alivia el tiempo.
***
Salinas y Marín. Mario Marín Torres tiene un asesor de lujo: Carlos Salinas de Gortari.
Asesor informal si se quiere, pero asesor al final de cuentas.
Era gobernador de Puebla cuando lo conoció a través de Raúl Salinas.
Desde entonces, en situaciones conflictivas, siempre recurre a él.
Lo escucha, lo traduce, aplica sus consejos.
Entre los varios lobistas que Marín tuvo durante el affaire Lydia Cacho estuvo el ex presidente de México.
Gracias a sus buenas, espléndidas, relaciones se logró, en parte, que el fallo de la Suprema Corte de Justicia fuese una especie de exoneración.
Antes de las elecciones federales de 2012, Salinas de Gortari le recomendó que para no generar escándalos innecesarios se fuese de vacaciones fuera de México.
Podemos imaginar al ex presidente con su particular tono de voz: “Mario, lo más conveniente es que te vayas del país unos meses. No tiene caso que te expongas. La
prensa va a estar encima de ti y puedes afectar a Enrique (Peña Nieto). No tiene caso. Tómate unas vacaciones”.
Marín le hizo caso y se fue junto con su familia a San Diego, California.
Ahí estuvo hasta pasados los comicios.
***
En un brillante artículo (Enrique Peña Nieto, La senda del rockstar) publicado hace algunos meses en la revista Nexos, Carlos Tello Díaz, autor de Exilios: Un relato de familia, narró la historia del ascenso del hoy presidente electo.
Ahí, como parte de sus atributos, incluyó a algunos personajes políticos a los que Peña Nieto tuvo que soltar para no verse afectado.
Inevitablemente aparece el nombre del ex gobernador de Puebla: “No hizo nada que pusiera en riesgo ese objetivo (La Presidencia). Apoyó, por encima de su primo, al candidato con mayor posibilidad de ganar en el estado: Eruviel Ávila.
“Soltó la mano de dos gobernadores que fueron útiles en su momento: Ulises Ruiz en Oaxaca y Mario Marín en Puebla.
“Dejó morir a Humberto Moreira cuando estalló el escándalo de la deuda de su gobierno en Coahuila (aunque la corrupción, el dispendio y la inversión en política que caracteriza a muchos de los miembros de su alianza tienen como símbolo a Moreira). Sacrificó a su amigo, el diputado Francisco Moreno, que perdió un lugar en el Senado por el estado de Morelos porque su broma provocó un escándalo entre las mujeres del PRI.”
El Nigromante y la Nigromancia. Las encuestas, dicen, son una fotografía del momento.
Este jueves, en Operación Periodista, Arturo Rueda mostró dotes de adivino como no se había visto desde la tristemente célebre “Paca”.
Y es que dijo, en defensa de Mas Data sobre tendencias electorales en el municipio de Puebla, que “las encuestas del futuro las ganará Tony Gali”.
¿Esas dotes adivinatorias enseñarán en la Maestría de Periodismo del CIDE?
Por cierto: Rueda llegó a Operacion Periodista con la tesis de la “carrera parejera” entre Gali y Jorge Aguilar Chedraui -a contrapelo de Pepe Zenteno, de Mas Data, que el miércoles aseguraba que sumando a Fernando Manzanilla había un triple empate- y salió diciendo que los tres grandes eran dos: Gali.
¿A quién creerle: al prestidigitador o al futurólogo?