México confesional: La agenda del Vaticano
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Si hay una institución en el país que busca regresar al pasado para recobrar privilegios, es sin duda la Iglesia católica, cuando México quiere ir adelante, ella quiere ir para atrás. Lo sustenta la misma historia.
Para obtener éstos fines han encontrado varios aliados, entre ellos: El Yunque, organización semi-secreta de ultraderecha cuyo propósito es defender a la religión católica, según ellos para instaurar el reino de Cristo en la tierra, ¿cómo lo hacen? Por medio de la infiltración de sus miembros en la vida política de México, con el fin de convertirlo en un Estado confesional. Con la reforma al artículo 24 su propósito tiene nuevas esperanzas.
La relación entre la Iglesia, el PAN y el Yunque ya no está en tela de juicio, la pasada visita del Papa Benedicto XVI lo reafirmó nuevamente, ahí Felipe Calderón olvidó que gobierna tanto para católicos como para protestantes, agnósticos, cristianos o ateos; así que no le importó y prefirió romper con el Estado laico para cumplir con una agenda mayor: La del Vaticano.
Desde el 2007 –un año después del discutido triunfo de Calderón en la Presidencia- el episcopado mexicano propuso modificar la Constitución, Armando Martínez Gómez, presidente del Colegio de Abogados Católicos, hizo un cuestionamiento referente a los artículos 24, 130 y tercero constitucionales, con el argumento de que en México no existe la libertad de religión. Sus peticiones son las mismas viejas demandas de la Iglesia mayoritaria.
Curiosamente en los países donde predomina el catolicismo, la relación entre los asuntos del Estado y lo religioso se ha convertido en una separación tensa, donde el primero busca mayor autonomía en su gestión y la Iglesia presiona con el fin de definir la forma de política pública que gobierne a los ciudadanos.
En México, está claramente documentado, por ejemplo el artículo tercero de la Constitución de 1824, establecía que la religión de la nación mexicana sería la católica, apostólica y romana dando pie a la discriminación de otras ideas o convicciones religiosas. La cual de forma tramposa regresa hoy por medio del planteamiento de las convicciones éticas de la reforma al 24.
Las Convicciones éticas del 24; Arma de dos filos
En estas líneas quiero darle todo el crédito a Foro Cívico México Laico (FCML) por ser bastión determinante en la defensa del Estado laico, el movimiento social ha despertado manifestaciones en todo el país. Debo confesar que me sorprendió su interpretación de la libertad de convicciones éticas, la cual a simple lectura no parece tener algún defecto, pero gracias a FCML se pudo entender la dimensión de esta supuesta “libertad” que en el fondo no amplía los derechos humanos, sino todo lo contrario los limita.
El problema es que la libertad de convicciones éticas no protege todas las convicciones, sino que desconoce a las convicciones no éticas, entonces el Estado tendrá que regular lo ético y lo no ético, pero entonces estaría invadiendo un campo muy íntimo del ser humano, ya que la ética nace en el libre albedrio y establecer a la sociedad qué convicciones debe tener y cuáles no, es el principio de un Estado confesional y totalitario.
El Estado confesional busca dominar la conciencia de los ciudadanos mediante la imposición de ciertas convicciones, contrario al principio de laicidad que determina que el Estado no puede establecer una convicción o religión oficial, ya que es ajeno a todo credo religioso y no profesa alguna religión, porque considera que todas las creencias como forma de expresión íntima del ser humano son iguales tanto en derechos como obligaciones.
Por último, quiero agregar que su servidor tiene tiempo atrás dedicándose a la defensa de los derechos humanos y efectivamente la Declaración Universal menciona la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, mas nunca la libertad de pensamiento ético, conciencia ética y/o religión ética, por otra parte, los Tratados Internacionales mencionan la libertad de convicciones, es decir, de todas las convicciones y no sólo las éticas, en este sentido la libertad no se extiende, sino todo lo contrario, se limita a la regulación que el Estado considere de la libertad ética.
Por supuesto que lo hará conforme a sus intereses o peor aún conforme a los del Vaticano.
¡Dios nos libre del Yunque!
Gracias.
cospen@hotmail.com