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México trata a los niños migrantes como delincuentes

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México trata a los niños migrantes como delincuentes
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 9 de noviembre de 2012
El gobierno mexicano detuvo a 3 mil 908 adolescentes migrantes, como si fueran adultos, por cruzar las fronteras nacionales de manera irregular
Animal Político informa que José tiene 16 años, es colombiano y pasó dos meses recluido en México. Su falta: acercarse a un puesto migratorio para pedir informes sobre el trámite de asilamiento.
José había logrado llegar hasta Chiapas, luego de cruzar junto con sus padres y su hermana de 14 años por Honduras y Guatemala. Huyeron de su país, donde la familia enfrentaba amenazas de grupos delictivos, y fue en Tapachula donde creyeron, por fin, estar seguros. Sin embargo, al acudir al Instituto Nacional de Migración, todos fueron puestos bajo detención y separados.
“Yo me sentía mal –narra el adolescente–, porque no tenía oportunidad de ver a mi familia… Supuestamente nosotros estaríamos internados en un lugar donde permaneceríamos todos juntos, pero sólo nos permitían vernos media hora al día… y yo la pasaba solo, llorando.”
José y su hermana, María, son parte de los 3 mil 908 adolescentes migrantes que el gobierno mexicano ha capturado durante 2012, y sometido a detención, como adultos, por cruzar las fronteras nacionales de manera irregular, práctica oficial que se realiza sistemáticamente, señala Gisele Bonnici, de la Coalición Internacional contra la Detención, “a pesar de que la ley migratoria aprobada en 2011 establece que todos los niños migrantes detectados por las autoridades deben ser turnados al DIF, a estancias infantiles, y no a centros de detención en los que pueden permanecer semanas o meses, como criminales, para luego ser deportados”.
Dos meses después, José y su familia fueron liberados. No obstante, el daño parece irremontable.
“Nosotros decidimos venir aquí –afirma Juan, el papá de José y María–, luego de que una sobrina fue violada; después de eso nos mudamos a otro pueblo, pero ahí dos sobrinas más fueron atacadas sexualmente, así que decidimos huir nuevamente, y hasta ese nuevo pueblo nos hicieron llegar el mensaje de que mi hija sería la siguiente, fue entonces que decidimos partir de Colombia (…) Nunca pensamos que, viniendo a México, terminaríamos sin oportunidades…”
Juan habla, con Ana, su esposa, al lado derecho. Ambos lloran.
“Fue muy difícil dejar Colombia –dice Juan–, yo huí por el peligro y puse en riesgo a mi familia… El Centro de Detención es como una cárcel y ellos (las autoridades) enviaron a mi hijo al área para menores, a mi esposa e hija al área para mujeres, y a mí me enviaron a la de varones… Le arruiné el futuro a mi hijo, debido a la decisión que tomé. Estoy muy frustrado porque he visto el daño que esta situación ha causado. Estoy en realidad triste porque ahora mi hijo dice que ya no quiere regresar a la escuela, siendo que yo pienso que una de las cosas más importantes para él es ir a la escuela y estudiar, si quieres superarte en la vida, debes aprender… Yo me sentía mal estando en el Centro de Detención, apartado de mi hijo por casi dos meses. Yo lo extrañaba… Y lo perdí“.
 
Staff Puebla On Line 2009
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