miércoles, 03 junio 2026
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Obras de RMV causan caos vial en Puebla y zona conurbada

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 12 de marzo de 2012

Embotellamientos en horas pico que pueden abarcar kilómetros en vías principales y alternas; contaminación, irritación de automovilistas y pasajeros, connatos de riña entre choferes y retrasos en los ingresos a escuelas y oficinas: esos son los resultados de las obras públicas que está efectuando el gobierno estatal que encabeza el panista Rafael Moreno Valle.

Da la impresión de que este caos es resultado de que todas las construcciones se están realizando simultáneamente, con la intención de ser inauguradas como parte de los festejos por el 150 Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo.

Es también evidente que hay trabajos que se ejecutan a marchas forzadas, como los que se hacen sobre el bulevar Atlixco, donde hay actividad las 24 horas del día, y otras cuya lentitud hace sospechar que se intenta demorarlas lo más posible para que estén listas a la par del resto de las obras, como sucede en la 24 Sur, entre bulevar Valsequillo y Periférico Ecológico.

Esta casa editorial presenta una serie de crónicas que describen los avatares que diariamente sufren miles de poblanos que tienen que desplazarse por las zonas de intervención y áreas circunvecinas.

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Usted vive en San Juan Cuautlancingo, pero diariamente tiene que desplazarse hacia la Angelópolis, donde está su trabajo y la escuela de sus hijos. Ordinariamente tarda máximo 20 minutos en llegar al fraccionamiento Las Ánimas, de la capital estatal, pero hoy va a demorarse al menos tres cuartos de hora porque su ruta es un campo minado por la obra pública del gobierno del estado.

Sin problemas, en 10 minutos usted cruza el Periférico Ecológico y desciende en el puente que lo conduce a tomar la recta a Cholula. Ahí va a encontrar su primer cuello de botella: a la altura de Momoxpan, agentes de Seguridad Vial le indican que debe ingresar a la lateral porque existen obras en el puente de esa zona: son las 7:40 de la mañana y la circulación en algunos tramos de la vialidad, sin exagerar, es a vuelta de rueda.

Cuando por fin logra retomar la recta a Cholula, con dirección a la ciudad de Puebla, dará vuelta a la derecha, en la única calle que hay antes de llegar a la caseta de vigilancia de la entrada a la capital, la cual le ha servido siempre de atajo para tomar la 31 Poniente.

Su sorpresa será mayúscula, pues sin que haya avisos sobre lo que le espera se encontrará con que no puede tomar la 31 Poniente debido a que, en una obra mancomunada, el gobierno estatal y la presidencia municipal de Puebla están reencarpetando con concreto asfáltico la vialidad.

La obra le obligará a serpentear por algunas calles cortas hasta llegar al bulevar Esteban de Antuñano, en donde usted espera poder incorporarse, por la 25 Poniente, al bulevar Atlixco, pero no podrá llegar a Las Ánimas por dicha ruta, pues los trabajos de edificación de la línea uno del Metrobús –que se aplican día y noche– se lo impiden.

El bulevar Atlixco está en obras desde el paso a desnivel que se construyó en el trienio del presidente municipal Luis Eduardo Paredes Moctezuma –a la altura de la 13 Poniente– hasta la salida a la federal a Atlixco, y esos trabajos provocan congestionamientos y estrés a miles de automovilistas como usted que, entre otras cosas, se dirigen a Zavaleta, las universidades Iberoamericana y del Valle de México, el Colegio Americano, las oficinas centrales de Teléfonos de México, la Zona Esmeralda, las plazas comerciales de Las Ánimas y El Triángulo, amén del cerro de La Paz.

Los trabajos pues, lo vuelven a obligar a hacer otra desviación, esta vez hacia la 31 Poniente.

Al ir avanzando lentamente por la 31 Poniente–Oriente se percatará de que en el carril del sentido contrario, es decir, el que va del bulevar 5 de Mayo al bulevar Atlixco, hay un atolladero que abarca desde la encrucijada con esta última vialidad hasta la 21 Sur, en la calle que desemboca a la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.

Usted intentará vanamente encontrar una vía alterna para agilizar su trayecto, que para este momento ya le ha tomado aproximadamente 30 minutos.
Al fin logra abordar el circuito Juan Pablo II, pero como buena parte de los automovilistas han hecho lo mismo que usted dicha vialidad, que se supone de más velocidad, es ahora sumamente lenta.

Durante este vía crucis, en el que usted ya ha invertido 40 minutos –el doble del tiempo que tarda en llegar al mismo sitio– se habrá dado cuenta de la ineficiencia de los agentes de Seguridad Vial, quienes al reorientar el tráfico no ordenan a los conductores de camiones pesados circular en el carril de baja velocidad, así que es posible que, en un momento dado, un camión de volteo y una máquina revolvedora ocupen los dos carriles al mismo tiempo en una competencia que parece querer probar cuál se desplaza con mayor lentitud.

Escuchará también que en casi todo su camino lo han acompañado los cláxones y mentadas de madre de conductores que, sobre todo, desquitan su malestar con los choferes del transporte público, cuyas rutas, a pesar de las obras, no han sido modificadas, aunque sea provisionalmente, y continúan haciendo paradas para descenso y ascenso del pasaje como si nada ocurriera.

Es muy seguro que sus hijos no lleguen a la escuela o lo hagan barriéndose. Mantenga la calma: el mismo tormento se repetirá a la hora de la salida y terminará hasta el 5 de Mayo, cuando las obras sean inauguradas por el gobernador Rafael Moreno Valle.

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“Si en 10 minutos no sales, ya no llegas al trabajo; el tráfico está de locos…”, le advirtió Rafael Méndez a su esposa Argelia, pero ella se lo tomó con calma: conectó la plancha del cabello y lo alació; preparó el café bien cargado y lo echó al termo; pintó su rostro y 15 minutos después la mujer salió de San Francisco Totimehuacan hacia el centro de la ciudad de Puebla, a las oficinas de una empresa de investigación de mercados a donde ingresa a las 8.30 de la mañana.

Llegó a las 9 horas en punto, y eso no sólo le costó a Argelia un retardo, sino también una severa llamada de atención de su jefe. Y por la tarde, la burla de su marido que, riéndose de la desventura de su pareja, le soltó el clásico: “Te lo dije…”.

Esta es sólo una de las cientos de historias que se repiten de lunes a viernes entre las 7:30 y las 10 de la mañana en el crucero del bulevar a Valsequillo y el Arco Oriente del Periférico, donde es necesario esperar hasta media hora para avanzar un poco más de 300 metros, desde la plaza principal de San Francisco Totimehuacan –junta auxiliar de la capital poblana ubicada al suroriente– hasta el semáforo del Arco Oriente, donde los vehículos van a vuelta de rueda ante la mirada pasiva de los agentes de Vialidad estatal.

Los fines de semana el tráfico vehicular en este lugar se convierte en reto para la paciencia de los conductores, entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, que se mezclan con los visitantes y turistas que van al zoológico Áfricam Safari, o bien acuden a alguna fiesta en la zona o van a pasear a las inmediaciones de la presa de Valsequillo.

La situación es similar para los usuarios del Arco Oriente, en ambos sentidos, a consecuencia de las obras de repavimentación del cuerpo A de esta vialidad –inaugurado el 26 de noviembre de 2010–, ya que a poco más de un año de inaugurada, y los trabajos mencionados comenzaron hace unas semanas, sin aviso de por medio.

De lunes a viernes, por las noches, la escena se repite en el Periférico entre las 7 y las 8:30 de la noche, cuando todos quieren regresar a casa; en el Periférico la espera es de 25 minutos, mientras que en el bulevar Valsequillo, desde la 24 Sur al Arco Oriente puede ser hasta de media hora. La sincronización de los semáforos apenas da menos de un minuto a quienes van sobre el bulevar Valsequillo, y un minuto a los que avanzan sobre el Periférico.

No hay agentes de Vialidad estatal y de Tránsito del municipio de Puebla que agilicen el tráfico, y los conductores no dan tregua a nada: no dejan un solo espacio libre para cambiar de carril y difícilmente permiten que alguien más se incorpore a los carriles. Cruzar este bulevar es peligroso para peatones, quienes hábilmente esquivan los autos para poder evitar ser atropellados.

En la calle Bachilleres, de San Juan Xilotzingo, está el plantel 1 del Colegio de Bachilleres; un par de estudiantes relatan cómo cruzar el bulevar Valsequillo es todo un reto: los automovilistas no respetan la luz roja del semáforo y avanzan a toda velocidad para incorporarse de la 24 Sur a dicha vialidad, llena de hoyos y alcantarillas destapadas. El mismo riesgo tienen los estudiantes de la Universidad Anglohispanomexicana, así como del Instituto Salvador Allende.

Los propietarios y trabajadores de cinco negocios de comida se quejan de que sus ventas han bajado porque no hay acceso a sus establecimientos y no hay alternativas para los comensales de dónde dejar su vehículo; los propietarios de farmacias, minisúpers y de talleres mecánicos reportan pérdidas de 60 por ciento ante la falta de clientes, y no saben cuándo van a terminar las obras. “Hay días en que ningún trabajador mueve un dedo”, relata la propietaria de un negocio de comida.

La obra “primera etapa del bulevar la Fragua tramo del bulevard capitán Carlos Camacho Espíritu intersección del Anillo Periférico Ecológico”, realizada con recursos federales gestionados por el gobierno de Mario Marín, pero que la administración de Rafael Moreno Valle se adjudicó como propia según lo dicho por el mandatario en su primer informe, está programada para concluir el próximo 7 de abril, pero los vecinos aseguran que se prolongará hasta mayo, pues hay retrasos, como la colocación de tomas de agua, de drenaje y alcantarillas, que no han podido ser solucionados por la empresa Infraestructura Integral Savi, la ganadora de la licitación por 52 millones de pesos.

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El noreste de la ciudad es un caos. La construcción del Viaducto Ignacio Zaragoza, en la zona de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, provoca estancamientos viales de hasta 40 minutos para cruzar un tramo que normalmente se realizaba en 10 minutos.

Incluso el tráfico vehicular se agudizó este fin de semana por los nuevos cierres de circulación, que mantuvieron por momentos paralizado el tránsito de carros particulares, camiones de carga y del transporte público.

Esta situación, que se registra desde hace seis meses, ha obligado a cambiar el modo de vida de los vecinos del Barrio de Xanenetla, y de las colonias de Hidalgo, Mártires del Trabajo, Héroes de Nacozari, Moctezuma, Los Ídolos, Francisco Villa, 26 de Mayo, Guadalupe Victoria, Naciones Unidas, Adolfo López Mateos, Los Pinos, Lomas de Loreto y una decena de colonias más.

La hora más conflictiva para el tránsito vehicular se registró este viernes entre las 7:30 y 8:30 de la mañana y entre las 18 y 21 horas, pues los automovilistas tuvieron que cruzar las obras de construcción del Viaducto Ignacio Zaragoza para llegar a sus casas, ante una escasa presencia de policías de Tránsito Municipal, falta de señalización y poco alumbrado público por las vías alternas.

Además, el tráfico fue más intenso debido a los nuevos cierres por las obras del Viaducto Ignacio Zaragoza, pues desde el viernes se canceló el tránsito en ambos sentidos de la Diagonal Defensores de la República, de la calle Ayuntamiento a la Calzada Zaragoza.

Asimismo, también fue cerrada la calzada de los Fuertes y la 22 Oriente, así como el Viaducto Zaragoza y sus cruces con Paseo de las Fuentes, bulevar Adolfo López Mateos, con la calle Teziutlán, con la calle Tepeyac, con el Monumento a las Armas y con el Batallón de Zacapoaxtla.

Incluso la 32 Poniente, de la Diagonal Defensores de la República a la avenida Héroes de Nacozari, una de las vías utilizadas por los automovilistas para el desahogo vehicular en esta zona también sufrió afectaciones, pues se realizaron actividades del programa de “Caza Baches” del ayuntamiento de Puebla, en pleno día.

De acuerdo con el ayuntamiento de Puebla, las únicas vías alternas en esta zona noreste de la ciudad, son las avenidas Ayuntamiento y el bulevar 18 de Noviembre, las cuales lucieron repletas de automóviles que buscaban salir por calles aledañas, sin alumbrado público y con escasa vigilancia de seguridad pública.

En la zona cercana a la Fuente de la China Poblana, el estancamiento de la circulación afectó a comerciantes, amas de casa y usuarios del transporte público, pues deben tomar rutas alternas –de hasta 40 minutos– para pasar del norte al centro de la capital, y viceversa.

En otro tramo, el gobierno del estado cerró este viernes la circulación en la Calzada Ignacio Zaragoza y la Autopista México–Veracruz, por la construcción del Viaducto Ignacio Zaragoza. En esta zona también se vieron afectados los vecinos que transitan por la lateral de la Vía Corta a Santa Ana Chiautempan, a la altura del kilómetro 124, pues también fue cerrada por obras.

De acuerdo con el proyecto integral del Viaducto de la Calzada Ignacio Zaragoza, la obra podría estar terminada hasta el próximo 1 de mayo, con la intención de su inauguración en el marco de los festejos del 150 aniversario de la Batalla de Puebla.

Staff Puebla On Line 2009
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