Palabra y silencio
joomla.2009
“Aprender a comunicar quiere decir
aprender a escuchar, a contemplar”.
Benedicto XVI
La palabra puede construir y destruir. Es como una máquina poderosa igual que el cerebro humano, indócil, sorpresivo y sin límites. De ahí que sea tan atractiva y útil al poder para imponer, dominar y ejercer el control sobre las personas.
Hoy como en otros tiempos de la historia, la palabra cobra gran relevancia y le sirve a cualquier gobierno o grupo de poder para mantener su dominio, pues con ella puede comunicarse con rapidez a miles y millones de seres humanos al mismo tiempo.
Por eso vale la pena reflexionar sobre el poder de la palabra porque ésta puede ser falseada por pseudo comunicadores –pocos son veraces y objetivos– con sus comentarios, columnas, notas informativas o cualquier género periodístico.
Opinan de todo pero no les importa la verdad. Escriben y hablan por consigna, por temor o por quedar bien, vaya usted a saber.
El hecho es que no ejercen el derecho a la libertad de expresión auténtica. Lo hacen sin ética, sin pudor y sin profesionalismo. Son falsos comunicadores, pues sólo quieren encantar al amo, al poderoso, a quien les paga. Por eso debemos creerles poco, casi nada, igual que a los políticos.
A los que sí ejercen el periodismo con profesionalismo, hay que otorgarles respeto y admiración porque no se venden al mejor postor. Su tarea es titánica y hasta cruel, una verdadera labor social.
En México todos los gobiernos tienen o pretenden un férreo control sobre la gran mayoría de los medios a través de los convenios de publicidad y de los llamados “chayotes o embutes”. Esto no es un secreto, mucha gente lo sabe y lo dice.
Pero ¿Por qué es así? La respuesta es muy sencilla: porque el poder compra a los medios para gobernar, comunicar, imponer y controlar a los ciudadanos.
Cuando no puede comprarlos, porque algunos medios no se venden, pues entonces intenta acallarlos, como también lo hacen otros grupos de poder. Ambas son acciones reprobables y muy lamentables en cualquier país.
En el fondo de todo esto, persiste la importancia que tiene el poder del lenguaje para los seres humanos.
Y es que desde que se inventó el habla, las sociedades comenzaron a ejercer el poder con la palabra.
Entre las muchas facetas que la persona es capaz de desarrollar –motórica, racional, afectiva, autonómica-, el habla, es sin duda la que lo define como hombre racional.
Noam Chomsky sostiene que el habla marca la diferencia entre los hombres y los animales. Por cierto, también advierte sobre 10 estrategias de manipulación mediática, que usted puede checar en Internet.
El habla, el lenguaje, es la capacidad que tienen los seres humanos para expresar su pensamiento y comunicarse por medio de un sistema de signos vocales y ocasionalmente gráficos.
Alexander Luria afirma que el elemento fundamental del lenguaje es la palabra.
Ambos expertos de la comunicación y la neuropsicología refieren que la función más importante del habla y el lenguaje es la comunicación, es decir, el intercambio de informaciones.
La palabra representa al objeto y organiza las acciones del hombre a través de ella.
Por eso, el habla, lo es casi todo para el poder, pues actúa como un factor regulador y estructurador de la personalidad y del comportamiento social.
De ahí su importancia y la de los medios.
Aunque estoy seguro que la información es poder y gobernar también es comunicar, los medios no pueden estar por encima del Estado y al servicio de los poderosos, sino de los ciudadanos, de los habitantes.
Por eso hay que ponerles límites o cuestionarlos por todo lo que dicen.
Para esto existen muchos mecanismos, pero en esta ocasión me quedo con el poder del silencio y el de la reflexión como antídoto de la manipulación.
El Papa Benedicto XVI a propósito de la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales “Silencio y Palabra: camino de evangelización”, dice:
“El silencio y la palabra son dos momentos de la comunicación que deben equilibrase, para obtener un diálogo y cercanía entre las personas. Cuando se excluyen, la comunicación se deteriora, provoca aturdimiento y frialdad”.
“Ahí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes”.
El Sumo Pontífice invita a no creerse todo y a comparar información.
Advierte que “el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente”.
Por eso hay que utilizar el silencio como herramienta de discernimiento a la infinidad de estímulos y de información que proviene de los medios.
Finalmente el Papa invita a la reflexión y al silencio que permiten al hombre entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com