PRD encarece negociación con el gobernador de Puebla
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Los obstáculos que ha puesto el Comité Ejecutivo Nacional del PRD para dilatar la llegada de Eric Cotoñeto a la dirigencia estatal del partido no tienen que ver nada con cuestiones de congruencia ideológica o respeto a los estatutos, simplemente se trata de una estrategia de ganar tiempo para al final lograr una mejor negociación con el gobernador Moreno Valle.
Así se lo comentaba apenas hace unos días en este mismo espacio: para ellos, la máxima que norma su actuar político sigue siendo aquella que establece que “primero los negocios, después los principios”.
De ahí que, como por arte de magia y cuando en teoría la imposición de Cotoñeto y Julián Rendón, burdos patiños del mandatario poblano, la Secretaría General del partido se haya acordado de la Línea Política, el Estatuto y Reglamentos, sus documentos básicos, para determinar la suspensión provisional de los acuerdos y resoluciones que llevaron a estos personajes a los cargos de dirigencia que todavía ostentan.
Así lo refleja el acta de acuerdo de la Comisión Política Nacional del PRD, emitida el 9 de octubre pasado y firmada por Alejandro Sánchez Camacho, Secretario General Nacional.
¿Qué pasó entonces con la operación Luis Miguel Barbosa, flamante coordinador de los senadores perredistas, e invitado recurrente a secretas reuniones en Casa Puebla?
Pues nada, él no ha fallado, simplemente ensaya una estrategia de dilación de las negociaciones en aras de sacar beneficios adicionales, antes de entregarle de facto el partido al gobernador Moreno Valle.
Es necesario, en este contexto, recordar también la lógica con la que históricamente se han movido Los Chuchos, Barbosa y compañía y sacar conclusiones.
Recordemos que quienes han tenido el control de la izquierda institucional poblana han desarrollado una auténtica maestría en el arte de servir de efectiva comparsa de los gobiernos estatales en turno.
¿Quién puede asegurar que no hagan ahora lo mismo?
¿Para qué entregar el partido de una vez si a la larga pueden obtener mayores beneficios?
Si desde ahora ceden, matarían a la gallina de los huevos de oro, cuando todavía puede dar mucho más.
Hagamos historia:
Quién no recuerda los servicios prestados a los mandatarios priistas en distintos procesos electorales locales, en donde presentaban candidatos que en nada representaban a la ideología que supuestamente defiende el partido y que en la práctica servían únicamente para dividir el voto anti-priista.
Los candidatos perredistas eran quienes salían sistemáticamente a golpear a los abanderados del blanquiazul, haciéndole el trabajo sucio a los entonces candidatos oficiales.
La cereza del pastel, fue el papel de limpia-conciencias que los líderes del PRD poblano jugaron en pleno escándalo Lydia Cacho, conteniendo a los grupos de izquierda para impedir movilizaciones violentas que pusieran en riesgo la gobernabilidad del estado y la permanencia de Mario Marín como gobernador.
Es más, diputados federales como René Arce Islas y Miguel Ángel García, se ausentaron de la sesión de la subcomisión de la Cámara de Diputados en donde se votaría el dictamen de proceso de juicio político en contra del gobernador poblano, dejando al PRI y al PVEM como aplastante mayoría que echó para atrás el trámite.
Millones de pesos salieron del presupuesto estatal para financiar esta estrategia y para servicios políticos posteriores prestados al poder en el resto del sexenio.
A pesar de esto, cuando apareció un negocio mejor, vino la traición.
No obstante la aparente cercanía con el marinismo, los Chuchos encontraron una potencial fuente de ingresos más atractiva en la candidatura de Rafael Moreno Valle al gobierno poblano.
Sabedores de la capacidad económica del candidato y de lo que significa en lo político y en el tema de los recursos financieros el apoyo del SNTE, no dudaron ni un segundo en traicionar a Marín.
Fue Manuel Camacho Solís quien operó la cercanía y la posterior integración oficial de la izquierda a la coalición Compromiso por Puebla.
Sí, todo parece indicar que al final habrá líderes locales cómodos a los intereses políticos del morenovallismo y que la “valiente” izquierda poblana se sumará gustosa a una nueva mega-coalición que intentará hacer ganar a los candidatos palomeados desde Casa Puebla.
Sin embargo, los encargados de la negociación estirarán la liga lo más posible para sacar una mayor tajada de este enorme y muy rentable pastel electoral.
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