Presidente Barack Obama: fiesta del 5 de mayo, orgullo de la herencia hispana
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El Ejecutivo de Estados Unidos encabezó en la Casa Blanca la celebración anual por la Batalla de Puebla. Destacó la valentía del Ejército mexicano que contra los franceses “nunca tornaron atrás”
Al celebrar en la Casa Blanca la fiesta por el 5 de mayo, rodeado de líderes latinos, entre ellos el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reflexionó sobre la importancia y el sentido de la Batalla de Puebla, que cumple 150 años.
Estas fueron sus palabras textuales:
PRESIDENTE OBAMA: ¡Hola! ¡Hola! Gracias y bienvenidos. Estoy honrado de darles la bienvenida a la celebración del Cinco de Mayo en la Casa Blanca. Aunque a penas sea tres de mayo. Nos gusta comenzar la fiesta temprano aquí.
Es un placer estar aquí junto a tantos latinos y latinas, y junto a los que quisieran ser latinos y latinas. Sé que no se perderían la oportunidad de buena música y baile en la Casa Blanca, especialmente con el sobresaliente Ballet Folklórico de la Universidad Georgetown. Por favor, denles un gran aplauso.
Nuestro gran amigo, el Embajador Arturo Sarukhán y su encantadora esposa Verónica están aquí. Me honra dar la bienvenida a los estadounidenses hispanos que trabajan en todos los niveles de mi administración, incluyendo la Secretaria del Trabajo Hilda Solís. Quiero reconocer a Charlie González, presidente del Caucus Hispano del Congreso. Como todos ustedes saben, el cumpleaños de Charlie es el Cinco de Mayo, así que no se olviden de desearle un feliz cumpleaños.
Finalmente, gracias al comité ejecutivo de la Cumbre Hispana de la Casa Blanca por su ardua labor para acercarse a miles de líderes latinos en todo el país este año. Buen trabajo. Su labor demuestra que esta celebración se trata del orgullo en la herencia y contribuciones de los hispanos en todos los aspectos de la vida estadounidense.
El Cinco de Mayo marca un momento singular en la historia de México. Exactamente hace 150 años, el General Zaragoza y su heterogéneo grupo de patriotas se impusieron valientemente contra las fuerzas invasoras de un ejército europeo reconocido por el mundo. Suena familiar. Y la historia cuenta que después de que estos heroicos ciudadanos y soldados derrotaron las probabilidades y repelieron a los invasores, el General Zaragoza encontró tiempo para sentarse a escribir una breve nota al ministro de guerra. Celebró la gloria del ejército nacional, destacando que nunca tornaron atrás. Hoy honramos ese valor.
Cuando las noticias de la victoria mexicana en Puebla llegaron a esta casa, este país estaba inmerso en sus propios problemas. Pero pronto después, los Estados Unidos prestaron asistencia a México para ayudar a expulsar definitivamente a los franceses de su tierra. Y desde entonces, los Estados Unidos y México han vivido historias que se cruzan y se empalman. Nuestros dos países comparten los lazos de historia y familia y valores y comercio y cultura. Y hoy, estamos más unidos que nunca, en la amistad y en el propósito común.
Ahora hay más de 50 millones de estadounidenses de origen latino, lo que representa una sexta parte de la población. Ustedes son nuestros vecinos, nuestros colegas, nuestra familia, nuestros amigos. Ustedes están emprendiendo negocios. Ustedes están enseñando en las escuelas. Ustedes están defendiendo este país. Ustedes están llevando a los Estados Unidos hacia delante.
Y por nuestra parte, sabemos que asegurar nuestro futuro depende de garantizar que todos los estadounidenses tengan la oportunidad de alcanzar su potencial. Y es por eso que hemos trabajado arduamente los últimos tres años y medio para crear empleos; para garantizar que obtengan el cuidado necesario cuando se enfermen; para hacer que la universidad esté al alcance de todos; para garantizar que sin importar dónde estén, de dónde vengan, cómo se vean, o cuál sea su apellido, incluso si su apellido es Obama, puedan lograrlo si lo intentan.
Éstas son victorias para los latinos, pero de manera más importante, son victorias para los Estados Unidos. No pudimos haber llegado tan lejos sin ustedes. Por supuesto, queda aún mucho por hacer, incluyendo arreglar nuestro quebrado sistema migratorio. Y ya ha pasado mucho tiempo para que desatemos la promesa de todos nuestros jóvenes y hagamos el DREAM ACT una realidad.
Muchos de ustedes recuerdan, hace más de un año, que llevamos el DREAM ACT para su aprobación en el Congreso, gracias a la ardua labor de muchos de ustedes. Y pasó la Cámbara Baja y obtuvo la mayoría de votos en el Senado. Desafortunadamente, había algunos del otro lado del pasillo que se unieron para bloquearla. Pero no hemos llegado tan lejos sólo para permitir que la política partidista nos impida el camino.
Así que continuaremos luchando por esta reforma de sentido común, no sólo porque cientos de miles de jóvenes estudiantes dependen de ella, sino porque a final de cuentas, los Estados Unidos dependen de ella. El “no” no es una opción. Quiero promulgar el DREAM ACT. Tengo mi pluma lista para firmarlo. Estoy dispuesto a trabajar con cualquiera que se tome en serio hacerlo, y a lograr una reforma migratoria integral y bipartidista que solucione este reto de una vez por todas.
Cabe recordar que los Estados Unidos son y siempre serán una nación de inmigrantes. Nos enriquecen los hombres y mujeres y niños que han venido a nuestras costas y se han hecho parte de la Unión. Así que al celebrar el Cinco de Mayo en ambos lados de la frontera, rendimos tributo a nuestra herencia compartida y nuestra asociación a futuro.
Honramos lo que nos une. Somos madres y padres de una gran generación, y continuaremos asegurándonos que nuestros hijos e hijas tengan todas las oportunidades para cumplir el Sueño Americano. Ese es el motor que me lleva todos los días. Este es el motor que, sé, lleva a muchos de ustedes. Y espero con ansias lograr progreso a futuro, juntos.
Así que con eso, celebremos. Pasémosla bien. Feliz Cinco de Mayo.
Gracias a todos. Dios los bendiga.