miércoles, 03 junio 2026
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Rumbo al 2012: ¿Otra caída del PRI en Puebla?

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Rumbo al 2012: ¿Otra caída del PRI en Puebla?
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de febrero de 2012

¿Obedece la recuperación  del PRI, y las altas posibilidades de que su candidato EPN gane la presidencia, a un proceso de renovación partidista o  es producto de los yerros de sus opositores? . Esta cuestión esta siendo materia de debate en  el circulo rojo y en los medios nacionales.  Buena parte de las reflexiones están cargadas de la intencionalidad partidista propias de la competencia en curso,  las menos  aportan elementos más rigurosos. El PRI ,por su lado,  sorprendentemente  carece de un ejercicio de crítica y autocrítica que le permita reconocer, objetivamente, sus fortalezas y  debilidades. Hasta ahora , existe consenso de dos factores claves: el agotamiento del PAN después de dos administraciones federales y el  excepcional carisma de EPN, que le permite , pese a las andanadas en su contra, mantenerse en el  primer lugar de las preferencias.

Tales tendencias no son homogéneas. En algunas  entidades el PRI y EPN  ostentan una cómoda ventaja, en otras  el candidato esta arriba en las preferencia pero  su partido abajo. Un alto dirigente del PRI  argumentaba  que pretender la reforma del PRI en medio de un proceso como este es una utopía : “ a la cultura  por decir conservadora de los cuadros tradicionales, se suma el pragmatismo y la visión de corto plazo de los nuevos cuadros, ávidos de reconocimiento y poder, las ideas y los proyectos  de fondo no están más que en el horizonte del candidato. El problema en el PRI no es de falta de determinación para cambiar, es un  problema de cultura…”.

No obstante creo que es un error, practicar más de lo mismo. La situación en los estados donde el PRI es  oposición , por razón natural,  es más compleja . Pero  se agudiza en los estados perdidos en la elección del 2010: Puebla, Oaxaca y Sinaloa. En el caso de nuestro estado el drama del PRI, que de alguna manera anunciamos en estas páginas , esta a la vista: la ambición, el encono, la división, el oportunismo y  el extravió dominan el fondo y la forma de la lucha partidista.

Desde luego- como lo enfatiza el dirigente nacional aludido- no es privativo del PRI, es un problema que atañe  al sistema de partidos y a una cultura política estancada, que no ha evolucionado pese a la alternancia.  Véase por ejemplo las contradicciones de la legislación electoral;  los  intereses de las cúpulas de los partidos la hacen prácticamente inoperante , en lugar de estimular la democracia interna.

Más allá de los aspectos generales del problema, en los estados de recién alternancia, como es el caso de Puebla, el desgaste no es para el partido en el poder, el mayor desafió es para el partido y los cuadros que perdieron la elección, en este caso el PRI-PVEM. La posibilidad de que el carisma y la inercia ganadora de EPN  conduzca a la victoria de   los candidatos al senado y a las diputaciones federales,  no esta asegurada.  El acomodo de intereses, con la nueva dirigencia del partido, tampoco crea las condiciones  para la renovación y fortaleza partidista. Como  ya se dijo la ruptura con el Panal, traerá consigo una nueva desbandada y  hace más vulnerable por lo menos la mitad de los distritos, en los que no ganara ese partido pero si restará votos al PRI.

En la coyuntura, el PRI necesitaba aprovechar los tiempos, procedimientos y condiciones nacionales favorables, para  por lo menos  iniciar  su  tentativa de  recomposición; esa posibilidad se ha perdido. La mayoría de los candidatos y los dirigentes fueron activos protagonistas  de la administración anterior,  sufren el desgaste y la falta de credibilidad y  la mayoría de los casos son altamente vulnerables. Ahora, designar una nueva dirigencia en un momento de crisis, como producto de acomodos y reparto de posiciones, es un error aún mayor: se entroniza al oportunismo, la ambición y  la improvisación; ni los intereses del Partido, ni los de EPN, ni los de los candidatos están garantizados. Como en el 2006, cada quien tendrá que sobrevivir como le sea posible, en esos comicios  solo 4 de 16 distritos se ganaron. 

Todo indica que hoy como ayer ha quedado en segundo término el imperativo de recuperar la presidencia, para dar paso a los intereses de los grupos que   han cooptado al partido. ¿Por qué se pone en riesgo esa meta? Desde luego no únicamente  por lo que suceda en Puebla. El PRI tiene una situación también compleja en otras entidades federativas en donde es oposición, que suman cerca del 50% del electorado. Por eso la posibilidad de  que  EPN mantenga  la  ventaja  o  de que la oposición se recupere, dependerá de la  calidad de la estrategia y de la capacidad operativa que cada quién  ejerza en el terreno electoral.  Por lo pronto  en Puebla se avizora  una  tensa elección. En aras de intereses menores se ha  puesto en riesgo el triunfo de  EPN de cuya imagen todos  quieren  medrar, siendo probable que en lugar de una inercia virtuosa se propicie un fenómeno inverso y lamentable, como ya ha sucedido en  experiencias similares. La veda electoral de 45 días,  da la oportunidad para la reflexión, los acuerdos y las acciones correctivas.    

Staff Puebla On Line 2009
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