Rumbo al 2012: Peña Nieto en Puebla
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Siendo como es una entidad electoralmente estratégica, EPN ha tenido un trato cuidadoso con Puebla. Como Gobernador de un Estado vecino, acudió a casi todos los informes del anterior Gobierno . En la campaña para las elecciones locales del 2007, en los prolegómenos de su peregrinaje hacia la presidencia de la República , acudió el 27 de octubre a un acto con jóvenes en apoyo de Blanca Alcalá, entonces candidata a la presidencia municipal de Puebla.
En el proceso comicial del 2010, periodo en el que cerraba la alianza con Elba Esther Gordillo, hizo una primera aparición el 6 de mayo, pero por urbanidad política a la dirigente del SNTE y, por ende , al candidato Moreno Valle; no realizo un acto publico: la reunión se llevo a cabo en la casa de Don José Chedraui para festejarlo y hubo un solo orador, Miguel Alemán Velasco. Al acto asistió el candidato del PRI y el Gobernador del Estado.
El PAN, quizás sin asimilar las formas, interpuso un recurso en contra de EPN. Un mes después, el 6 de junio de ese año, EPN regreso ahora si a un acto público de respaldo directo al candidato de su Partido, que insistió en su presencia amparado en la certeza de triunfo que las encuestas, a su parecer, vislumbraban. El evento, en las afueras del estadio Cuahutémoc, no fue lo que los operadores del Gobernador Mexiquense esperaban. Después ya no regreso al cierre de campaña, volando la ruta de los volcanes se fue directo a Oaxaca. Acudió al último informe de Marín y no lo hizo a la toma de protesta del Gobernador Moreno Valle, más por razones de agenda que de intencionalidad política.
Ahora regresa a Puebla como precandidato único con el poder, o más bien la responsabilidad, que esto implica. Dos temas estarán en el trasfondo de tan esperada visita:
a).- la definición de las candidaturas y el papel que jugara el PRI local en su campaña; y
b).- las pautas de la relación del precandidato, con el titular del Poder Ejecutivo del Estado.
El PRI, hay que decirlo, se debate entre las vicisitudes propias de la derrota. La dispersión se extiende: diputados, senadores, presidentes municipales, ex funcionarios y los propios dirigentes, cada quien, ha pactado su propia ruta por su lado y los riesgos de ruptura se extienden día a día. Las encuestas indican que EPN esta más del 10% por encima del PRI. En tal contexto la organización partidista puede ser más una rémora que un punto de apoyo para el éxito electoral. La única manera de paliar esta diferencia y garantizar la ventaja electoral es con el perfil de los candidatos, pero ante los dilemas en curso, las tensiones se multiplicarán . No son pocos los que apuestan a redimir su imagen o sembrar para proyectos futuro a través de la fortaleza de EPN. El caso de la primera posición en la formula de candidatos a senadores es emblemático, respecto de las opciones que se presentan: contribuir al cumplimiento de la cuota de genero, con Blanca Alcalá; dar una segunda oportunidad al equipo político que perdió en la elección pasada con Javier López Zavala; o iniciar una etapa de reagrupamiento y cohesión con un nuevo liderazgo con peso político propio a partir de la candidatura ciudadana del Rector Enrique Agüera Ibáñez.
En el caso de los Distritos ya se han cometido errores cerrando el paso a perfiles altamente competitivos. A manera de ejemplo cabe mencionar que en la elección del 2006, el PRI solo ganó 63 Distritos de 300 en todo el país, en Puebla se ganaron cuatro, uno de los candidatos ganadores, Jorge Estefan, ha sido nombrado Secretario de finanzas del CEN, el resto Wenceslao Herrera, Guillermina López y el que esto escribe prácticamente estamos en el limbo partidista. Por otro lado la candidatura de Don Manuel Bartlett al senado por la coalición de izquierda esta catalizando la salida de priístas distinguidos y de base prefigurando nuevos rompimientos.
El tema de la relación del EPN con el Gobernador Moreno Valle, es imposible reducirlo a la formalidad de un ejecutivo local respecto del un candidato presidencial de oposición. La coalición del PRI con el Partido Nueva Alianza y la asignación de una candidatura al senado y dos a diputados para los dirigentes del SNTE ha creado un vínculo tácito que debe asumirse con objetividad. No se trata desde luego de plantear apoyo político o de otra especie, sino de un acuerdo de respeto dentro de la ley que además le permita a EPN y al CEN del PRI encauzar positivamente el conjunto de pactos parciales que de manera natural se han venido construyendo. Seria un error dejar la estrategia y eficacia de la campaña sujetas a intereses difusos. Por ello es fundamental la capacidad de interlocución del candidato a Senador del PRI en la primera formula y la trascendencia de considerar un perfil ciudadano, con capacidad de convocatoria entre los sectores sociales, productivos académicos, con los medios de comunicación y con fuerza política propia. Independientemente de los méritos, derechos y expectativas legítimas de los diez aspirantes a este cargo, me se ha extendido el consenso de que el perfil idóneo favorece al Rector Enrique Agüera.
Quedara pendiente para un segunda visita el tema de la oferta que EPN formulara a los Poblanos; desde Salinas no se ha dado un compromiso de trascendencia que nos de certeza sobre la claridad y el grado de compromiso de los candidatos presidenciables. El momento parece oportuno, la visión estratégica del desarrollo asumida por el Gobernador Moreno Valle obligará a los presidenciables a repensar sus compromisos con el desarrollo local y regional de Puebla más allá de las ofertas formales , sin contenido y viabilidad, que suelen darse en estos tiempos.