Se cumplieron 44 años del linchamiento en San Miguel Canoa
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Este hecho fue llevado al cine por el director mexicano Felipe Cazals en el año de 1975 bajo el nombre de “Canoa”. En 1976 el film ganó el premio “Oso de Plata” en Berlín y fue nominada al “Oso de Oro”, y está considerado entre las 100 mejores películas mexicanas
En su blog Artificial Radio, Susana Hernández Negrete recuerda que este 14 de septiembre se cumplieron 44 años de un suceso trágico en la comunidad de San Miguel Canoa localizada al note de la ciudad de Puebla.
En distintas fuentes de consulta se leen remembranzas relacionadas con los cinco jóvenes trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, los cuales llegaron a la población con el fin de iniciar una excursión Malinche.
Debido al mal clima los jóvenes se refugiaron en el pueblo para pasar la noche, en ese entonces, se gestaba en México el movimiento estudiantil de 1968.
La gente del pueblo era muy cerrada se dejaba lleva por lo que decía el párroco, y sin ningún fundamento el párroco de este lugar acuso a los trabajadores de ser comunistas ante esto la comunidad agitada y encendida por su líder espiritual se decidió a linchar a los jóvenes.
De los cinco jóvenes sobrevivieron dos, desde ese entonces se tiene estigmatizada a esta comunidad, ahora habitantes de esta comunidad señalan que las personas ya no son tan cerradas, que Canoa es un pueblo tranquilo.
Este hecho fue llevado al cine por el director mexicano Felipe Cazals en el año de 1975 bajo el nombre de “Canoa”. En 1976 el film ganó el premio “Oso de Plata” en Berlín y fue nominada al “Oso de Oro”, y está considerado entre las 100 mejores películas mexicanas.
Por su parte, Mónica Alcántara, en Izquierda Mexicana, señala:
Habitantes de Canoa quieren borrar de su historia la trágica noche del 14 de septiembre de 1968. Los más viejos evitan contar el negro capítulo del linchamiento a sus hijos, las autoridades buscan cómo atraer visitantes mediante el ecoturismo y ruegan al gobierno de Puebla y al federal por recursos para una universidad y fuentes de empleo.
“Pobres, pues los martirizaron. Los corretearon y todavía vinieron aquí con el padre –Enrique Meza Pérez–, y dicen: denos usted alojo, nos van a matar. Dice –el cura–: No, aquí no. Entonces se fueron con ese mentado Lucas, allá se fueron a alojar…se encerraron con la puerta, era de madera la puerta, a hachazos partieron la puerta, los sacaron, los martirizaron”, narró para IZQ la anciana Emilia Monarca Rojas.
Reconoció que a más de cuatro décadas de ese linchamiento de cinco trabajadores de la Universidad Autónoma de Puebla, en el que sólo sobrevivieron dos, la comunidad entera sigue estigmatizada a pesar de que fueron algunos habitantes de Canoa y comunidades aledañas las que atendieron el llamado del cura, que días previos los había alertado para rechazar al comunismo que “dañaría al pueblo”.
El linchamiento de estas cinco personas se dio en el marco de la agitación que se vivía en la ciudad de México con el movimiento estudiantil, el cual fue reprimido 18 días después en la Plaza de las Tres Culturas.
Esa tarde lluviosa del sábado 14 de septiembre las campanas de la iglesia de San Miguel Arcángel repicaron con insistencia para congregar a la población, que reaccionó embravecida ante lo que el cura les dijo era una amenaza inminente, el comunismo encarnado en cinco turistas que hicieron una escala en esa localidad para después llegar al volcán de la Malinche, recuerda Monarca Rojas.
A casi medio siglo de esos hechos aún se asombró: “¡Madre santísima del Carmen! Cuando oímos ya suben –a- tropel… ¡Madre mía! Hombres y mujeres con hacha, con machete, con pistolas, con pala, con pico, con tantos fierros, y ahí van, pero hasta parece que van trillando”.
“Fue sábado y empezó a lloviznar, fue sábado aquí en la plaza, dicen que los destriparon, les hicieron vileza”, añadió.
A su parecer, la reacción incontenible de la muchedumbre fue por el temor y coraje infundido por el cura.
“Y que los comunistas –iban– a perder el pueblo; pero les voy a decir una cosa, pero como que el padre se va a molestar, pero yo digo, no es cierto, que el padre que estaba acá se llamaba Enrique Meza, y ese padre pues en lugar del evangelio, pues puro chisme, que la bandera negra, que nos van a matar… los comunistas, y que quién sabe qué y que quién sabe cuánto”.
“Mucha gente se metió en esas cosas, hasta de San Isidro… y mucha gente no, mucha gente no debe nada, mucha gente criminal sí, pero ya unos ya se murieron, unos ya se murieron, y todavía a nosotros nos daba miedo ir a la ciudad porque nos reprochaban. ¿A nosotros por qué? Es triste de los inocentes, pobrecitos”, concluyó la mujer de 81 años y recuerdos diáfanos.
Hoy, San Miguel Canoa es una comunidad a la que las propias autoridades estatales le niegan el reconocimiento de municipio, tiene oficialmente cerca de 15 mil habitantes, aunque la junta auxiliar sostiene que son el doble.
El 20 por ciento de los habitantes son adultos mayores, posiblemente los testigos vivientes de aquél lamentable acontecimiento que se conoció a nivel nacional siete años después con la película Canoa, que dirigió Felipe Cazals.
Las autoridades reconocieron ante IZQ que este señalamiento por el linchamiento perdura, pero tratan de doblar la hoja de ese pasaje en la historia de Canoa mediante el desarrollo de actividades turísticas, quieren infraestructura carretera y una universidad, fuentes de empleo porque del campo ya no viven.