lunes, 15 junio 2026
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¿Seremos menos civilados que los monos?

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¿Seremos menos civilados que los monos?
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 5 de septiembre de 2012
Frans de Waal, es un profesor e investigador holandés mundialmente reconocido por sus estudios en psicología aplicada a primates y sus investigaciones sobre el comportamiento agresivo y el establecimiento de coaliciones entre los chimpaces, bonobos y capuchinos. Ha publicado varios libros de entre los que me parecen más simpáticos (por su título, aún no he leído ninguno) Política del chimpancé, el mono que llevamos dentro.
Una de sus conclusiones más interesantes es que existen bien pocas diferencias entre los seres humanos y los monos, por ejemplo, el hombre no es el único primate que se pone en huelga y al que le ofenden los agravios comparativos (“Hemos comprobado que si a un mono capuchino le das una recompensa menor que a otro por hacer la misma tarea, el primate perjudicado se enfada y deja de colaborar”…..”Por tanto, estoy convencido de que estos monos entienden perfectamente cuándo se les trata de manera injusta y pueden rebelarse contra la desigualdad de una manera comparable a las huelgas de los humanos”); tampoco es el único capaz de hacer coaliciones entre sus pares para obtener mayores beneficios colectivos (“Los chimpancés tienen jerarquías que se basan en coaliciones. El dominante no es el individuo más fuerte sino el que logra más apoyo, a base de dar algo a cambio a sus partidiarios. Son puras transacciones políticas”. Frans De Waal, primatólogo (El País, 6.06.06. P. 41); y finalmente no le es exclusivo el tener emociones y ser empático, de hecho se ha comprobado que todos los animales tienen emociones, aunque en el caso de los chimpacés se ha probado que no solo se conectan con las emociones de los otros, sino que las entienden y reaccionan ante ellas.  
Ahora bien, ya que sabemos que los monos son bastante civilizados, es decir, que pueden convivir entre ellos bajo reglas de comportamiento sociales muy parecidas a las que nos hemos impuesto entre seres humanos, analicemos si nosotros, mexicanos, lo somos también.
Veamos, por principio, bajo el contexto de la convivencia postelectoral podríamos decir que en términos generales nos hemos comportado bastante bien, no han habido brotes de violencia importantes derivados de ese proceso, las manifestaciones y protestas se han llevado a cabo con bastante orden, los actores políticos involucrados también han reaccionado dentro de un marco de respeto y responsabilidad social. Hasta ahí todo bien aunque aún no podemos cantar victoria. Lo cierto es que hay un descontento generalizado por las formas en que se llevó a cabo la elección y la legitimación del triunfo del que resultó ganador, y esto no es cosa menor. Siempre después de cualquier elección queda una sensación de desunión social entre los ganadores y los perdedores, pero el tiempo, la cotidianeidad y la legitimidad institucional llevan a que las cosas retomen su cauce, sin embargo, en este caso parece que no será ni tan fácil ni tan rápido. 
Que importante será que los ganadores sean sobrenaturalmente empáticos con las emociones de los electores que se sienten burlados o engañados, de quienes votaron por López Obrador bajo la premisa de una profunda desesperanza y de las pocas o nulas expectativas que tienen para sí mismos y sus familias de progresar, para aquellos que viven en la absoluta miseria y no encuentran ya canales de mejoría, para los jóvenes que no tienen posibilidades de continuar sus estudios y mucho menos incorporarse al mercado laboral.  Nada fácil ¿verdad?
Y finalmente, el tema de las coaliciones y el establecimiento de consensos sobre los temas más sensibles deberá ser prioritario para este nuevo gobierno si pretende reconstruir el tejido social y político de este país. 
El reto es enorme, el próximo Presidente definitivamente no llegará a coser y cantar. Tenemos un México convulsionado por la violencia y la actuación del crimen organizado, un México tocado por la corrupción y la impunidad, un México que tiene hambre y no logra satisfacer sus necesidades más básicas, un México profundamente desigual e injusto. 
¿Lograrán Enrique Peña y su gabinete adecuarse a éste escenario e ir más allá de lo que los simples monos “salvajes” hacen?, calculo que lo averiguaremos muy pronto, pero en tanto, nos leemos la próxima semana….
Staff Puebla On Line 2009
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