jueves, 04 junio 2026
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Una reforma pequeña

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Una reforma pequeña
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 1 de octubre de 2012
La reforma laboral aprobada en la Cámara de Diputados no es la gran reforma estructural prometida por los Presidentes (el saliente y el entrante), ni la que las mayorías en el Congreso prometieron impulsar. En principio, y sobre todo, porque los líderes sindicales salieron fortalecidos con lo aprobado y porque sigue sin preverse un cambio en los operadores de la reforma.
Es una reforma pequeña que hace más benigno el despido para los patrones. El signo más visible de ello es que limita a un año el cobro completo de salarios caídos (en caso de despido del trabajador) A partir del decimotercer mes, el patrón sólo pagará el 2% sobre la base de 15 meses de salario mensual. Eso, en términos prácticos, se traduce en una tercera parte del salario mensual. Así, el patrón es el beneficiario mayor, porque el tiempo correrá a su favor: en una negociación sabe que, ahora, la duración de un conflicto laboral, le beneficia. Lo anterior, aunado a una falta de reestructuración de las Juntas de Conciliación y Arbitraje, en los hechos, beneficiará a la parte patronal (y especialmente al patrón que quiere alargar el conflicto laboral, que suele ser, por obvias razones, el que no tiene la mínima intención de pagar)
Esto era al revés. Un trabajador, al poder reclamar el cobro de salarios caídos, tenía en esa opción una carta a su favor en un conflicto laboral con el patrón. La ley laboral asumía así lo que pocos quieren ver: una disparidad entre el patrón y el trabajador. La consecuencia era dotar de mayores instrumentos al trabajador para que pudiera “competir” con el patrón en un conflicto laboral, pues este tiene el puesto de trabajo, el tiempo y los recursos a su favor. Así, con la reforma, el patrón gana y los trabajadores pierden. ¿Eso implica competitividad? La experiencia en otros países no lo muestra de esa manera.
No obstante, hay quien afirma que esta reforma permitirá la flexibilidad en la contratación y beneficiará a quienes son jóvenes, recién egresados y no se les contrata por falta de experiencia (que se den una vuelta por las empresas y pregunten cuántos muchachos hacen prácticas o trabajan como “trainees”. El hilo negro que descubrieron ya existía.). Pero se equivocan. Un trabajador es contratado de manera informal, no porque no se le pueda despedir fácilmente o porque no se le pueda contratar por horas (eso mismo ya lo preveía la ley), sino porque NO SE QUIERE Y/O NO SE PUEDE PAGAR la seguridad social. El punto no es el despido, sino el costo de tener a un trabajador en la seguridad social mexicana es altísimo y/o la economía “no da” para ello. 
El problema de que no se quiera pagar la seguridad social se ataca con mejores operadores de la ley (Juntas de Conciliación y Arbitraje, SAT, IMSS, Sría de Finanzas) Lo que nos deja una reforma como la recién aprobada es una ley mejor o peor (según el interés que se defienda) pero que en poco ayudará la contratación “formal” de personal, si el ente que controla el cumplimiento de la ley es ineficaz. Eso no dicen los nuevos gurús laborales.
Por el otro lado, si “no se puede” pagar la seguridad social del trabajador, el problema es mayúsculo, porque, entonces, el punto está en mejorar la economía del país (más allá de los siempre engañosos números macroeconómicos). Ello no pasa por una reforma que permita contratar a alguien y despedirlo fácilmente. Pasa por tener una economía más estable, con un mejor PIB per capita, con un mercado interno fuerte y con hacer los servicios de seguridad social más eficaces y de mejor calidad. Porque, desde ahora podemos adelantar, esta ley laboral, como la anterior, sin una economía que permita vivir de mejor forma a trabajadores y patrones, está condenada al fracaso. Si el patrón, para poder contratar a cinco personas de manera formal tiene que despedir a un número similar de trabajadores, la cuestión, como dijo Clinton, no es política, ni legal. Es la economía. 
Podemos tener una mejor o peor ley laboral. Sin operadores eficaces y sin una mejor economía, la nueva ley (como la anterior) está destinada a flotar en un océano de vaguedades.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009