Votar o no votar, he ahí el dilema
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El pasado lunes el Diputado Federal David Sánchez Guevara, anunció que presentará una iniciativa para reformar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), con la finalidad de volver el voto obligatorio y sancionar a los ciudadanos que no participen en las votaciones, hasta con seis salarios mínimos, $373.98 en el DF.
El Diputado sustentó su propuesta en varias vertientes, la política, económica y hasta democrática, por un lado expuso “que el voto voluntario ha debilitado el sistema de representación política y ha elevado los costos de la democracia”. Entendemos que la falta de credibilidad en la política, los partidos y sobre todo en los políticos ha llevado a un descontento ciudadano, expresado en abstencionismo y con ello encareciendo los costos de la democracia.
También sostuvo que en “2009 costó 20 mil 887 millones de pesos y se registró un abstencionismo de 55.39 por ciento, es decir, en promedio, cada voto costó a los mexicanos $346.68 pesos.” Sin duda, la democracia mexicana es una de las más caras superando a países de Latinoamérica, Asia y Europa y los costos se incrementan ya que el IFE es quien eroga los recursos a los partidos para el financiamiento de las campañas, con la finalidad de que estos no cuenten con recursos de dudosa procedencia.
También cuestionó la legitimidad de los ganadores, y es que con una participación a veces de menos del 50% llegan al cargo de elección popular con poco reconocimiento por parte de la ciudadanía.
Todas estas posturas tienen sustento válido, el voto voluntario provoca abstencionismo, encarece la democracia y los representantes carecen de legitimidad, como lo vimos hace 6 años con el arribo del Presidente Calderón a la Presidencia de la República.
Ahora tendremos que ver las otras posturas, de quien defiende el voto voluntario, ya que vivimos en país libre y soberano, en el cual las leyes establecen que “podrá votar y ser votado” mas no tendrá que votar y podrá ser votado.
La libertad del ciudadano, en cuanto a poder elegir a sus gobernantes y el derecho a no participar en las elecciones, ya que a todos nos incumbe lo público pero no a todos place participar dentro de lo público.
La libertad de los ciudadanos a expresar su descontento con sus autoridades a través de la nulidad del voto, y con esta propuesta disminuiría el abstencionismo, pero aumentarían los votos nulos.
El debate principalmente se centra entre la libertad y el abstencionismo, la poca legitimidad y el encarecimiento de los votos.
La propuesta se espera ser analizada en febrero para entrar en rigor para las próximas elecciones federales, sin embargo; el proceso electoral comenzó en octubre y las reglas se han establecido así que es muy poco probable que en julio se nos obligue a votar.