Advierten sobre efectos corrosivos de la ceniza del Popocatépetl
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Investigadores advierten que estas emanaciones podrían afectar sistemas de telecomunicaciones, aeropuertos, autopistas, redes eléctricas y otros sitios
El Universal informa que una nube de cenizas de 16 kilómetros de ancho emitida por un volcán de nombre impronunciable al sur de Finlandia, que hizo erupción en 2010 tras dos siglos en reposo, obligó a cancelar más de 6 mil vuelos de aerolíneas comerciales en Europa, así como a cerrar decenas de aeropuertos en ese continente.
Las cenizas volcánicas contienen partículas de roca pulverizada, cristal y arena que pueden afectar las turbinas e incluso parar los motores de los aviones y provocar su caída. Pero, ¿qué sucede con los emanaciones de los colosos que mantienen su actividad sin hacer plena erupción, como el Popocatépetl?
Aunque en México no se han evaluado directamente los impactos, un equipo multinacional de científicos estudió decenas de volcanes con este tipo de actividad y encontró que sus cenizas pueden afectar seriamente sistemas de electricidad, telecomunicaciones, así como carreteras y pistas aéreas, entre otros componentes de “infraestructura crítica”.
“La afectación a la infraestructura crítica de servicios, la aviación y la producción primaria pueden generar impactos sociales significativos. Incluso pequeñas erupciones provocarían daños y pérdidas económicas”, señalan los autores en el artículo Impactos de la ceniza volcánica en infraestructura crítica.
El grupo de investigadores, de las Universidades de Canbterbury y Massey (Nueva Zelanda) así como del University College, en Londres, entiende por infraestructura crítica los servicios esenciales para que funcione una sociedad, como telecomunicaciones, suministro de agua y comida, redes de electricidad y sistemas de transporte, entre otros.
En sus conclusiones, los científicos encontraron que los principales impactos de las cenizas (abrasión y corrosión) tienen relación con su composición físico-química.
“Varios estudios han demostrado que las cenizas volcánicas son abrasivas y corrosivas, por lo que al contacto, interactúan directamente con el cableado eléctrico y las antenas (de telecomunicaciones), lo cual puede dañar los sistemas”, reconoce el académico Guillermo Espinosa, del Instituto de Física (IF) de la UNAM.
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En México, el Centro Nacional de Prevención de Desastres bajó del nivel Amarillo Fase 3 a Fase 2 la alerta por la actividad del Popo hace algunos días. Sin embargo, según informó el titular del organismo Luis Felipe Puente, esto no implica que se hayan relajado las medidas de previsión ni el monitoreo en el volcán, que continúa con emisiones de vapor de agua y otros gases.
Algunos grupos científicos tanto del Instituto de Geofísica de la UNAM como del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares de la Secretaria de Energía han analizado y caracterizado la composición físico-química de estas cenizas emitidas por “Don Goyo”.
Entre los principales componentes que han hallado están el sílice (más de 50%) además de óxidos de aluminio, calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro, titanio y manganeso, según lo ha documentado Ana Lillian Martín, del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Estas sustancias pueden variar según el volcán y en la misma medida, sus efectos sobre las construcciones pueden experimentar ligeras variaciones.
No obstante, tras inspeccionar alrededor de los volcanes y analizar en laboratorio algunos componentes de infraestructura afectados por sus cenizas, los investigadores neozelandeses e ingleses encontraron que éstas producen problemas no sólo al estar en suspensión (por ejemplo, en la visibilidad en aeropuertos y autopistas) sino también al adherirse a las superficies de objetos.
Detectaron también cortes en el abasto de las redes de energía eléctrica, pues al estar revestidas por sales solubles (como cloruro y sulfato) las cenizas actúan como un material conductor e interfieren con el funcionamiento normal de los sistemas aislantes de corriente.
En el caso de los equipos de cómputo, el equipo internacional detectó afectaciones cuando las cenizas lograron infiltrarse a los sistemas de ventilación.
Asimismo, hallaron que las emanaciones volcánicas pueden infiltrarse en los conductos de aguas residuales o en los drenajes y bloquear bombas o tuberías, además de interferir las telecomunicaciones (las señales tienden a debilitarse, lo cual explican como un efecto probable de la alta concentración de partículas cargadas eléctricamente).
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El Cenapred decidió mantener un círculo de seguridad con un radio de 12 kilómetros en torno a la zona de actividad del Popo para minimizar los riesgos a la población, pues se ha documentado extensamente el efecto de las cenizas sobre la salud.
Sin embargo, se sabe poco sobre las secuelas de la emisión reiterada de cenizas en construcciones aledañas al volcán, pues no hay estudios específicos. Espinosa advierte que mientras mayor sea el volumen de las mismas, las zonas con mayor población (Cholula, Puebla, Cuautla, Chalco) podrían resentir efectos similares al descrito en el artículo.
“La magnitud del daño sería directamente proporcional a la cantidad de emanaciones de volcanes en las zonas periféricas y a la densidad de población en ellas”, considera el investigador universitario.
Para averiguarlo en una forma mucho más precisa que si se aplicaran análisis químicos, dice que bastaría con observar partículas de muestra mediante microscopios electrónicos de barrido o aceleradores de partículas de los que disponen en el IF.
Según Ana Lillian Martín, las cenizas de mayor tamaño se precipitan cerca del volcán, pero las pequeñas se distribuyen sobre la atmósfera y pueden ser desplazadas por los vientos hasta decenas de kilómetros tanto de altura como de distancia al volcán.