Antropología BUAP fue sede de conferencia sobre mitos y rituales indígenas de Oaxaca
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Los mitos y ritos reflejan el pensamiento de una sociedad; en las comunidades indígenas forman parte de su vida cotidiana y de importantes celebraciones y pedimentos personales, como la salud, o colectivos, como la lluvia para una buena cosecha, afirmó Alicia Barabás Reyna, investigadora del INAH, durante su participación en el Cuarto Coloquio de Cosmovisiones Indígenas.
En la conferencia “Cosmovisiones: Mitologías y rituales entre los pueblos indígenas de Oaxaca”, ante estudiantes y académicos reunidos en el Colegio de Antropología Social (CAS) de la BUAP, habló de los mitos y rituales que por años ha recogido en diversas comunidades oaxaqueñas, las cuales tienen elementos comunes y diferentes para explicar su realidad histórica.
“Los mitos ancestrales se fueron modificando y entremezclando con la llegada del catolicismo. Hay antecedentes de que en la época colonial empezaron las apariciones de vírgenes y santos, que se fueron resacralizando con signos católicos, aquellos antiguos lugares sagrados de los que se hacían santos patrones y objeto de importantes celebraciones y mayordomías”, explicó.
Las historias recogidas por la investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Oaxaca revelan que las apariciones siguieron el modelo guadalupano, de modo que en esos sitios se fundaron iglesias y comunidades y se crearon las mayordomías y, con los milagros, empezaron las peregrinaciones comunales, estatales o nacionales.
Un ejemplo son las de Juquila o Nativitas, cuyos antecedentes datan de la época colonial o los actuales de Chilchotla o Tejalapan. En la mayoría de los relatos hay elementos comunes como “el pedirle a un elegido de forma verbal que el pueblo construya una capilla en el lugar de su aparición; es frecuente que la imagen sea requerida o robada por otra comunidad, en cuyo caso el santo o la virgen se hacen pesados o bien regresan milagrosamente al lugar escogido”, abundó la antropóloga y socióloga.
Las apariciones o el regreso milagroso de la imagen se da en manantiales de agua, cuevas o cerros que son los antiguos lugares sagrados que se consideraban peligrosos, porque ahí moraban los personajes sagrados antiguos, dueños del lugar, que con la colonización fueron demonizados por el catolicismo.
Un ejemplo de resacralización es la virgen de Juquila Icha en San Miguel Tejalapan, comunidad cercana a la ciudad de Oaxaca donde se apareció en 1995 en un pozo de agua y “en el que espantaban porque en él vivía el duende, dueño del agua”. O bien, el de María Magdalena en Santa María Chilchotla, que priva de agua y cosechas a su pueblo cuando se va para otra comunidad.
De esta forma “los nuevos personajes sagrados se incorporan al panteón de entidades extrahumanas antiguas, pero con la misma matriz simbólica que los personajes sagrados antiguos”, que siguen siendo objeto de culto y peticiones, concluyó.