lunes, 15 junio 2026
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Así operó Elba Esther Gordillo la transición en Puebla

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 12 de marzo de 2013
Elba Esther Gordillo jugó un papel central en la transmisión de poderes en Puebla.
Su intervención directa fue solicitada tanto por Rafael Moreno Valle como por el propio Mario Marín Torres.
Ambos quisieron una audiencia con ella.
Los dos recibieron la venia de ser recibidos.
Nunca juntos, claro está.
El escenario de las reuniones fue la exclusiva residencia que Elba Esther posee en el suburbio La Joya, en la ciudad de San Diego, California.
El primero en acudir, Rafael Moreno Valle; el ganador de la elección, el gobernador electo, el consentido, el ahijado político más aventajado, pero sobre todo, el verdugo del marinismo.
El encuentro tuvo lugar diez días después del triunfo de la alianza opositora, poco antes de que el entonces gobernador electo saliera de vacaciones.
El ambiente que reinaba era de camaradería absoluta y cariño incondicional.
Ahí, Rafael compartió inquietudes y planteó escenarios que potencialmente pudieran complicar su arribo a lo más alto del poder político local.
Elba Esther, eterna sobreviviente de vaivenes políticos y beneficiaria absoluta de la transición política que se vivió en el país en el año 2000, además de aconsejar a su pupilo, definió el perfil de quiénes ocuparán las posiciones que le serán entregadas como pago de facturas por la exitosa operación electoral que realizó a favor de Moreno Valle.
Uno de los temas centrales del encuentro tuvo que ver con la pertinencia de llevar a cabo o no la tan cacareada cacería de brujas en contra del gobernador Marín y sus principales colaboradores.
¿Romper o conciliar?
El fantasma de Vicente Fox y su estrategia de pactar con el priismo en lugar de optar por el tan anhelado ajuste de cuentas, rondó la reunión.
¿Conclusiones?
El apoyo incondicional de Elba Esther a Rafael, acompañado de la promesa de poner a su servicio toda su capacidad de operación e interlocución con actores importantes de la vida política y empresarial
La otra cara de la moneda se vivió cinco días después, cuando le tocó el turno a Mario Marín.
En un ambiente de franca rispidez, el gobernador solicitó formalmente la intermediación de Elba Esther para lograr a acuerdos concretos con el que será su sucesor.
Acuerdos que, sobra decirlo, serían de beneficio común.
Y es que, el miedo de que la cacería de brujas se desatara era monumental.
La cola, sobra decirlo, era de igual tamaño.
“La maestra”, bajo esta lógica, se convirtió en una especie de testigo de calidad que garantizaría el cumplimiento escrupuloso de los mismos y que de entrada considerarían la posibilidad de firmar un pacto de no agresión con alcances posteriores a la toma de protesta de Moreno Valle como gobernador.
Al parecer, Elba Esther habría obtenido a cambio la promesa de Marín de no ponerle trabas de ningún tipo al próximo gobernador y así facilitar el inicio del primer gobierno no priista en la entidad.
Lo anterior explica la transición de terciopelo que se vivió en el estado y el blindaje del que gozan personajes importantes del anterior sexenio.
Un encarcelado, solo uno de la larga lista que prometió a los poblanos el hoy gobernador.
latempestad@statuspuebla.com.mx 
Twitter: @ValeVarillas
Staff Puebla On Line 2009
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