Banpeco, fraude en ciernes en comunidades rurales de Puebla y Oaxaca
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Tal parece que los monumentales fraudes cometidos por Sitma e Invergroup, Financiera Coofía o Stanford Bank, no han servido como ejemplos contundentes para evitar que más personas sigan perdiendo su patrimonio a manos de delincuentes de cuello blanco.
A pesar de lo anterior, siguen operando con la complacencia oficial financieras que prometen a sus clientes rendimientos muy superiores a los de la banca comercial, es decir, que no corresponden a la realidad económica nacional.
El próximo gran escándalo en la materia podría ser protagonizado por la Caja de Ahorro Banpeco (Beneficiadora de Apoyo Nacional al Pequeño Comercio Organizado SA de CV, Sociedad Financiera de Objeto Múltiple), que tiene sus oficinas centrales en Tehuacán y cuenta con 26 sucursales ubicadas en municipios de Puebla, Oaxaca y Veracruz.
El gancho para atraer a inversionistas es colgarse del nombre de lo que un día fue el Banco del Pequeño Comercio, una entidad financiera propiedad del gobierno federal encargada de otorgar préstamos a los pequeños comerciantes y ofrecer una tasa de entre 9 y 11% mensual, dependiendo del monto.
Esta financiera se ha convertido en un auténtico fenómeno, sobre todo en comunidades rurales de estos estados.
Cientos de productores agrícolas y propietarios de pequeños negocios han encontrado en Banpeco una aparente solución para maximizar el rendimiento de su patrimonio, en algunos casos forjado a través de toda una vida.
Sin embargo, el tufo del fraude hiede ya alrededor de todas y cada una de las oficinas de la financiera.
Ahorradores de la zona del Istmo en Oaxaca, encabezaron a finales de febrero una serie de manifestaciones en algunas sucursales de la empresa, exigiendo el pago de su dinero, el que en algunos casos se encuentra “desaparecido” desde hace más de un año.
Además, por las mismas fechas, otro grupo proveniente de Playa Vicente, Veracruz, cansados de no obtener una respuesta sobre el destino de su patrimonio decidieron trasladarse a las oficinas centrales de Banpeco, en Tehuacán, en donde bloquearon los accesos principales y mantuvieron retenidos a 16 empleados por más de 24 horas.
Los signos de descomposición son ya evidentes.
Los autores intelectuales del fraude han llegado ya a su límite y la bomba de tiempo está a punto de explotar.
Las solicitudes masivas de devolución de capital más intereses son ya el síntoma más claro de la ilicitud del negocio.
Simple y sencillamente, el dinero ya no está, “despareció” como cínicamente les explican los empleados de Banpeco a sus clientes.
El problema es que, desde el 2008, las autoridades tenían ya elementos para detectar las operaciones fraudulentas de la empresa.
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