El precursor del registro civil en México
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Entre los muchos y variables documentos que podemos leer sobre Benito Juárez -el Benemérito de las Américas- tal vez, lo más escrito sea su labor política y de defensa a la nación, pero existe una labor social muy importante y trascendental para la vida pública del México actual, de la que no existe mucha literatura.
Es precisamente una acción de gobierno que cambió radicalmente la forma en la que el Estado intervino para conocer a su población, saber quiénes son y, por ende, determinar qué necesita, cuándo lo necesita y cómo lo necesita.
Sin duda, esta acción de gobierno es el inicio formal del registro de su población y es precisamente, lo que al día de hoy, constituye la forma más importante y primaria para que todos los mexicanos podamos gozar y ejercer nuestros derechos. El inicio de labores de una institución que ha dejado huella en nuestro sistema político y de administración pública, esa gran institución denominada Registro Civil.
Recordemos que hasta antes de la promulgación de las Leyes de Reforma, la Iglesia Católica era el único organismo que llevaba un registro de la población; al nacer no se acudía a alguna institución gubernamental, la fe de bautismo era el primer documento de identificación para hombres y mujeres.
Fue entre 1859 y 1860, cuando el gobierno del licenciado Benito Juárez García expidió las llamadas Leyes de Reforma, que pusieron punto final al poder económico del clero anulando su intervención en negocios civiles. Entre las Leyes de Reforma, está la del 28 de julio de 1859, la ley que fundó el registro civil de las personas y retiró a la iglesia la facultad de registrar los nacimientos, matrimonios y defunción; para su cumplimiento el gobierno instituyó los jueces del registro civil.
El Registro Civil representa el gran legado cívico y legal de don Benito Juárez García a los mexicanos; institución pública que cumple una importante función social y es un valioso instrumento de apoyo para la ejecución de programas de asistencia social por parte de los tres niveles de gobierno.
El Registro Civil otorga -mediante los documentos que expide- protección legal a la familia y a la población en general, da certeza jurídica y lo más relevante es que establece condiciones de seguridad al ser sujetos de derechos que a través de nuestra identidad se ejerce a través de las actas de esta institución; de esa manera podemos estar seguros que el Estado reconoce, garantiza y valida en beneficio de todos.
Pero esta tarea que hoy parece trivial, no fue sencilla. Antes de las Leyes de Reforma el Estado no tenía la facultad de registrar los nacimientos de niños y niñas, ni la unión en matrimonio y tampoco las defunciones.
Hoy, las actas de divorcio y de defunción también las expide el Registro Civil, en esta dependencia se asientan datos de quienes nacen y de quienes se unen en matrimonio y de las personas que fallecen, documentos que representan y dan constancia de las acciones y estados más importantes que vivimos todos los mexicanos.
Y dice el dicho que el buen juez por su casa empieza, así don Benito Juárez García puso el ejemplo del deber ciudadano al registrar a su hija Gerónima Francisca Juárez Maza, a quien le correspondió la primera acta de nacimiento expedida por autoridad civil.
Sin embargo, todavía en la actualidad hay ciudadanos que no se preocupan por registrar a sus hijos recién nacidos, no le dan la importancia que tiene el cumplir con la ley y que los pequeños cuenten con un documento que los identifique como mexicanos, por lo que se siguen expidiendo en los registros civiles actas de nacimiento de manera extemporánea y desgraciadamente hay personas mayores de edad que todavía no han sido registrados.
Es por estas razones, que recordar hoy a Don Benito Juárez -con su valiosa y determinante contribución para el inicio del registro civil en México y los beneficios que implica que toda la población cuente con su acta de nacimiento- nos hace reflexionar sobre el deber del Estado debe ir de la mano con la obligación de la ciudadanía para lograr que toda la población se encuentre registrada, haga valer sus derechos y sigamos construyendo un país más sólido, justo e incluyente.