Impacto de la política de población en el desarrollo de México
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Sin duda, la política de población es estratégica para el desarrollo económico y social de México. Su objetivo es contribuir a armonizar fenómenos demográficos con procesos de orden económico, político, social y cultural a través de acciones que promueven el crecimiento y la distribución territorial de la población de acuerdo a las capacidades de desarrollo que presentan las diferentes regiones del país.
En este eje de la política poblacional, el respeto a los derechos de las personas y la participación de la sociedad, son claves para consolidar una sólida cultura demográfica.
Bajo este contexto, hace apenas 39 años que nuestro país incorporó políticas públicas en materia de población a fin de hacer frente a las transformaciones demográficas que por inercia se generan en nuestra sociedad.
En este sentido y por su propia naturaleza, la política de población posee una visión humanista sustentada en el incremento de las oportunidades para los ciudadanos que ejercen sus derechos, estableciendo estrategias integradas a las acciones gubernamentales que fomentan un desarrollo planificado para el logro de bienestar social y sustentabilidad.
Desde 1974, México ha reportado un desarrollo paulatino de su política poblacional, con efectos notables que han favorecido la transición demográfica del país. Entre 1974 y el 2012, la tasa de crecimiento demográfico descendió de 3.5 a 1.2 por ciento, lo mismo ocurrió con la tasa de fecundidad que pasó de 6.6 a 2.3 hijos por mujer. Se mantuvo el descenso de las tasas de mortalidad global y de mortalidad infantil, logrando aumentar la esperanza de vida de 60.6 a 74.8 años.
Es así que la dinámica demográfica se encuentra en una etapa avanzada de transición, en la que la reducción de la fecundidad y la disminución en el ritmo del crecimiento poblacional, se ha alcanzado en un corto periodo considerándose entre las más rápidas en el mundo.
Por lo tanto, la aplicación de políticas públicas ha sido y es el principal eje rector que motiva a las instancias de nuestra administración pública a establecer mecanismos y estrategias que permitan dar continuidad y reforzar el desarrollo que requiere nuestra nación.
Obviamente, las políticas de población representan sólo uno de los elementos que se operan para la transición demográfica mexicana. Existen muchas otras fuerzas demográficas que inciden directa o indirectamente en el proceso y obligan a las instituciones políticas a fomentar acciones que consoliden a la población como son urbanización, migración y huella ecológica .
Es así que se requiere un enfoque integral que contemple las prioridades de desarrollo y propicie la equidad social y de género en una participación justa e igualitaria de los beneficios del desarrollo económico y social.
De esta forma, uno de los retos para la política poblacional es analizar y actuar a favor de las tendencias demográficas que hoy revela el país, como:
El envejecimiento de la población, la migración internacional que genera el despoblamiento de miles de localidades en las regiones de alto índice de migración así como el incremento de los embarazos en adolescentes y las defunciones por motivos asociados con la violencia e inseguridad, entre otras problemáticas sociodemográficas, están presentes en el desarrollo continuo de nuestra sociedad.
Por tanto, la política de población debe de ser un instrumento capaz de encauzar los procesos demográficos hacia la contribución positiva y fortalecedora de los esfuerzos que realizan los tres niveles de gobierno, para llevar adelante el desarrollo de México.
Así, el desafío de la Administración Pública Federal radica en la construcción de una política de población como recurso esencial para el desarrollo del país.
Las correctas proyecciones y estudios poblacionales sustentados, favorecerán la apertura de mayores posibilidades demográficas que bien aprovechadas, darán un impulso extraordinario al crecimiento económico y desarrollo sustentable que demandan los mexicanos.