Los caminos del rector de la BUAP, Enrique Agüera
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Enrique Agüera Ibáñez, el rector de la máxima casa de estudios en el estado, es dueño de su destino.
El pasado viernes el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, le tomó protesta a Enrique Cabrero Mendoza como nuevo titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), puesto federal para el cual se había mencionado al rector de la UAP. Tras este acontecimiento queda claro que el futuro de Agüera Ibáñez se centra en lo que ocurra en este año en la entidad, ya sea como candidato del PRI a la presidencia municipal de Puebla o como rector y concluir su periodo al frente de la UAP, el cual fenece el próximo 4 de octubre.
El rector parece ser la carta natural del PRI para recuperar la presidencia municipal de Puebla, es a todas luces el aspirante mejor posicionado en todos los sondeos conocidos y por conocer; claro, algunos alegan que tiene una estructura envidiable para posicionase y en parte tienen razón aunque Agüera ha sabido sacarle todo el jugo posible al puesto.
El académico no solo es la mejor carta del PRI a la alcaldía, sino que es un hombre que ha sabido tejer puentes con el inquilino de Casa Puebla, “El señor de los cerros”, con quien tiene una excelente relación y con el cual hay convergencia en varios proyectos.
Algunos ven en esa cercanía con Casa Puebla el principal punto débil de una posible candidatura del rector Agüera, pero en un esquema de negociación entre Peña Nieto y “El señor de la cerros” donde este tenga que ceder la plaza, el académico es la única carta capaz de unir a ambos bandos y dejarlos satisfechos.
En caso de que, como lo ha expresado, el rector cumpla su palabra y se quede hasta concluir su periodo al frente de la máxima casa de estudios, entonces se podrá mantener hasta al mes de octubre al frente de la UAP y apuntalar a su sucesor con todo el tiempo del mundo para operar con su grupo político.
Los interesados en participar en la sucesión en la UAP deberán de renunciar a sus puestos a más tardar en el mes de marzo porque el estatuto de la máxima casa de estudios establece que los interesados deberán de dejar su cargo con seis meses de anticipación y la elección del nuevo rector se deberá de realizar en el mes de octubre.
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