Los Constituyentes y Milenio
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Como hija del diputado constituyente de 1917 José Álvarez y Álvarez de la Cadena, y habiendo tenido el privilegio de tratar a muchos de los integrantes de ese Congreso en la última etapa de sus vidas, de quienes conservo autógrafos de puño y letra donde manifiestan sus ideas sobre la Constitución, quiero expresar mi punto de vista sobre el documental presentado por Milenio Televisión. Ocurrió el pasado sábado. Su título: “Los Constituyentes”.
Pésima actuación y peor guión. No se transmite lo que fueron las discusiones tanto en tribuna como en las reuniones fuera del recinto para lograr terminar el trabajo encomendado en los dos meses que tenían como plazo. Ignoro si Juan de Dios Bojorquez escribió las cartas que dan el marco a la narrativa. Lo que salta a la vista es que se cometieron errores importantes sobre la personalidad de los diputados. Un ejemplo: la caracterización del intelectual poblano Pastor Roaux; lo ponen como un norteño ignorante. Al general Álvaro Obregón como un “soldadón” borracho y también ignorante, enemigo de Carranza y dándole órdenes a los diputados y con la intención de obtener los favores de una María Conesa convertida en corriente suripanta. Este tipo de montajes les molestaban mucho a los constituyentes. Decían que los medios se habían dedicado a desprestigiar a la Revolución al presentar a grupos desarticulados de bandoleros acompañados de “Juanas Gallo”, en lugar de verdaderos batallones con entrenamiento militar que ganaban batallas después de aplicar estrategias elaboradas por conocedores de la materia.
Sobre Álvaro Obregón los constituyentes decían que jamás recibieron indicación alguna de él, y que si bien era muy natural que como revolucionario radical que fue, haya visto con gusto su tendencia a implantar la reforma social, nunca se mezcló en sus discusiones ni trató directa o indirectamente de influir en el grupo socialista.
Le dan importancia al supuesto telegrama enviado por Alemania a Carranza para pedirle su intervención contra los Estados Unidos a cambio de devolverle los territorios cedidos por Santa Ana en el Tratado Guadalupe Hidalgo de 1847, lo cual resulta totalmente ridículo. Soslayan el telegrama que enviaron los norteamericanos con la amenaza de que si aprobaban el texto del artículo 27, invadirían México. Tampoco se dice (quizá porque lo ignora su guionista) cómo en el caso de la amenaza estadunidense se levantaron todos para expresar su decisión de afrontar las consecuencias.
Asimismo no se manifiesta que el proyecto de Carranza era una reforma a la Constitución de 1857 con cambios superficiales y cómo el arrojo y perseverancia de los constituyentes del grupo jacobino logró que se incluyeran los derechos sociales contenidos en los artículos 3º, 27, 123 y 130, así como que se emitiera un nueva Constitución, misma que al final fue aceptada y promulgada por Carranza, quien protestó guardarla y hacerla guardar.
El Constituyente estuvo integrado por quienes resultaron electos en sus respectivos distritos bajo la indudable influencia que en el pueblo ejerció el triunfo de la Revolución Constitucionalista. No se admitieron como candidatos a quienes con las armas en la mano o embozados en diversas actividades actuaron como enemigos de la Revolución, como se ha dado en todo el mundo
Los Constituyentes estuvieron divididos por sus puntos de vista antagónicos que fueron la expresión de la libertad absoluta que caracterizó sus trabajos. Los 218 diputados se dividieron en tres grupos: el primero el más numeroso y el más rebelde a cualquier intento de organización efectiva dentro de sus labores parlamentarias fue el revolucionario socialista, o jacobino obregonista, o el de los reformistas sociales, según diversos puntos de vista.
El segundo grupo lo integraban los incondicionales del proyecto Carranza que, según Luis Manuel Rojas, representaron los principios conquistados por Estados Unidos y por Inglaterra y que por ello querían preservar los preceptos de la Constitución de 1857.
Y el tercero estuvo constituido por los independientes cuya votación se inclinaba a uno u otro bando según su conveniencia.
Contrario a lo expresado por el documental de Milenio, los constituyentes no acostumbraron reunirse en las cantinas a libar en los días de trabajo en Querétaro. Jamás se suspendió una sesión por falta de quórum, Había dos diarias y ocasionalmente hasta tres: la primera a las nueve, la segunda a las quince horas y la tercera a las veintiún horas. Además, afuera de Cámara se daban las reuniones de las comisiones encargadas de formar los proyectos de las disposiciones que no venían en el texto original y que eran las más trascendentes (artículos 3º, 27, 123 y 130).
No hubo interés monetario egoísta. Todos estaban felices con sus dietas de diez pesos diarios en monedas de oro. Vivían humilde pero decorosamente. Junto a la ponderada ecuanimidad de Enrique Colunga, brillaron por su agresividad inteligente e incansable, el periodista Froylan C. Manjarrez, Rafael Martínez de Escobar, Luis Espinoza y desde luego Francisco J, Múgica. También destacó la personalidad llena de simpatía del norteño francote Manuel Amaya, la ponderada seriedad de Ramón Ross, Flavio A. Bórquez y Carlos M. Esquerro, jacobinos inquebrantables a pesar de sus años, y el doctor Lorenzo Sepúlveda y don Niceforo Zambrano que lucían sus barbas respetables que dieron nombre al “Apostolado” y, desde luego, José Álvarez y Álvarez de la Cadena, mi padre, quien me transmitió sus vivencias y luchas para como integrante del grupo denominado jacobino, lograr que en la Constitución de 1917 se concentraran los ideales de la humanidad en pos de la justicia social, imponiéndose las radicales reformas que reconocieron jurídicamente los derechos sociales, las conquistas obreras y campesinas. Como es bien sabido se restringieron por ley suprema la injerencia de las iglesias en la vida política del país.
Según lo anunció el presidente Enrique Peña Nieto, en el Centenario de la Promulgación de la Constitución de 1917, se hará un homenaje a los constituyente. Deseo a nombre de los hombres que se esforzaron por dejarnos una Carta Magna, que en su tiempo fue la más avanzada del mundo, que se realice una exhaustiva y documentada revisión de su trabajo, que se respete la dignidad de su actuación para orgullo de todos los mexicanos.
alvarezenriqueta@hotmail.com