Ministra que liberó a Cassez es la misma que exoneró a Marín del #Lydiagate
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Olga Sánchez Cordero se ha distinguido por sus fallos polémicos, contrarios al sentir popular. Así como votó a favor del amparo que derivó en la libertad de Florence Cassez, en 2007 tuvo una actuación clave para exonerar al góber precioso de violar gravemente las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho
Olga Sánchez Cordero se llama, es ministra de la SCJN y es una vieja conocida de Puebla y los poblanos.
Actualmente envuelta en la polémica nacional por su voto a favor del proyecto que permitió -mediante la concesión de un amparo- la liberación de la secuestradora francesa Florence Cassez, en 2007 hizo lo mismo con otro caso de escándalo: el #Lydiagate, es decir, las acusaciones -que llegaron a la Suprema Corte- contra el entonces gobernador de Puebla, Mario Marín, por violar gravemente las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho.
En noviembre de 2007, por seis votos a favor, los diez ministros de la SCJN acordaron desestimar el dictamen elaborado por el ministro Juan N. Silva Meza, al considerar que no hubo violación grave a los derechos individuales de la autora del libro “Los demonios del Edén”, que puso al descubierto las redes entre la política y los grupos de pederastas.
Aquella vez, sorpresivamente, Olga Sánchez Cordero, junto con la también ministra Margarita Luna Ramos, cambió su dictamen, cuando dos días anteriores a la votación ambas se habían manifestado de manera diametralmente opuesta y habían respaldado las investigaciones realizadas por Silva Meza.
La actuación de Sánchez Cordero fue considerada como una traición. Se especuló, incluso, con que obedeció a intereses políticos (en concreto, un acuerdo entre el PRI de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa con el presidente Felipe Calderón) para limpiar así la reputación del conocido como góber precioso, el cual nunca fue castigado y pudo terminar su sexenio.
Pero el criminal siempre vuelve a la escena del crimen: este miércoles, Sánchez Cordero volvió a hacerlo.
De forma totalmente inesperada, la ministra dio un vuelco a la sesión en la que se decidía el caso de Florence Cassez al retirar un primer proyecto que nada más apuntaba a la retirada de algunos testimonios incriminatorios, pero transformó en otro pidiendo la libertad definitiva de la francesa.
Ayer, en declaraciones recogidas por la agencia EFE, Sánchez Cordero defendió su actuación en el caso Cassez, que ha provocado repudio nacional; según una encuesta de Reforma, sólo 9 % de los consultados dijo estar de acuerdo con el fallo que la excarceló.
“Nosotros no por encuestas (…) ni tampoco por opinión mayoritaria del público podemos resolver. Hay decisiones de la Suprema Corte que no gustan, hay decisiones que son bienvenidas pero nuestro deber como jueces constitucionales es otro”, señaló la ministra.
La misma que en su hoja de servicios ya tiene dos “medallas”: la liberación de Cassez y la exoneración de Mario Marín.
No más, no menos.