Modernización de Pemex
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A propósito del 75 aniversario de la Expropiación Petrolera, el Presidente Enrique Peña llevó a cabo un evento para conmemorar un año más de aquella declaratoria emitida por el gobierno del General Lázaro Cárdenas en 1938, que nacionalizaba las empresas extranjeras que explotaban el petroleo en México fundado en el Artículo 27 constitucional que establece “Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales… los combustibles minerales sólidos; el petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos; y el espacio situado sobre el territorio nacional, en la extensión y términos que fije el Derecho Internacional”.
A partir de la instrumentación del modelo neoliberal en México en la década de los 80?s fuimos testigos de la venta de empresas estatales a particulares, bajo la promesa de una mejor producción, atención, eficiencia y eficacia al ser operadas por intereses privados y dejando de lado la rectoría del Estado, a excepción de aquellas estratégicas que quedarían aún a resguardo. Los procesos privatizadores en México no han sido nada exitosos, tenemos como ejemplos, las carreteras, los bancos, las televisoras y Telmex que se han convertido en monopolios.
Con la llegada de gobiernos panistas al poder presidencial, se empezaron a correr rumores sobre una supuesta reforma que abriría las puertas al capital extranjero en el sector energético y con ello vino la respuesta de la sociedad en contra de reformas que afectaron lo que se considera patrimonio del Estado y los mexicanos lo que llevó a detener sus pretensiones.
Hoy con el cambio de gobierno y después de reformas a la constitución en materia laboral, educativa y de telecomunicaciones pareciera que la reforma energética es inminente, sólo habrá que ver en qué términos se lleva a cabo, si es como lo hacen ver los neoliberales a través de una reforma integral privatizadora o si será una reforma para renovar a la industria energética.
Peña Nieto ha dejado claro que “Pemex ni se privatiza ni se vende” se pretende que sea una empresa de clase mundial a través de tres principios; el primero de eficiencia energética que debe incrementar la productividad y la producción del sector así como incentivar un consumo responsable e inteligente; el segundo sobre seguridad energética para tener la capacidad y los recursos que garanticen el suministro de energía al país; finalmente, la sustentabilidad energética, donde se debe transitar hacia fuentes de energía limpia que disminuyan el daño ambiental asociado a su generación.
Sin embargo; para la izquierda una modificación a la Constitución sería una clara intención para privatizar Pemex y con ello despojar a los mexicanos de su patrimonio.
Martí Batres presentó su propuesta energética para hacer de Pemex la empresa petrolera que México necesita, sin modificar la Constitución, para lo cual porpone: ampliar la exploración de nuevos yacimientos para disminuir la sobreexplotación, la construcción de cinco nuevas refinerías, ampliar el presupuesto para investigación y tecnología; y bajar el precio del gas doméstico, así como un plan de austeridad en los sueldos directivos y el combate a la corrupción.
Pemex necesita ser una empresa competitiva a nivel internacional que debe hacer del petroleo como recurso no renovable la palanca del desarrollo para lo cual se debe invertir en la creación de tecnología propia para la explotación de hidrocarburos sobre todo que garantice en el mediano y largo plazo la despetrolización de la economía mexicana. Aunque tal parece que el mito de que el petroleo es de los mexicanos se seguirá imponiendo.