¿Quién ganaría la ciudad?
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Vayámonos por partes, para poder darle cuerpo y calor a eso de las elecciones intermedias que se llevaran a cabo en julio del 2013 en nuestro estado, bueno también para poder interpretar su importancia política en el ámbito local. Sin embargo es ineludible, no hablar de algunos contextos nacionales como dirían los politólogos: Enrique Peña Nieto, lleva más de 45 días en el poder, su “Pacto por México” ha resultado su triunfo mediático; Luis Videgaray, el secretario de Hacienda negocio bien el presupuesto; la reforma educativa fue aprobada por diputados y senadores, lo mismo por los 17 Congresos Locales; ahora vendrán sus acciones sobre seguridad pública, reforma fiscal, apertura del sector energético y sus planes para enfrentar la pobreza en el país. Por lo tanto, él, así como el poderoso secretario de gobernación, junto con el aparato de su partido (PRI) procesaran y tomaran las decisiones sobre los 14 procesos electorales que se desarrollaran en el país en esté 2013.
Ahora bien, el Revolucionario Institucional, con poder, recursos económicos y operatividad nacional, tendrá todo para continuar y recuperar espacios políticos. El PAN sin el poder, con la carga del expresidente Felipe Calderón Hinojosa y debilitado tiene pocas posibilidades para recuperarse y el PRD más cerca de Peña Nieto que de la propia izquierda, ahora tendrá que definir su rumbo en el Congreso Nacional y definir su programa político y no dejar que el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, los desplace del polo de izquierda.
Los tres partidos políticos, tendrán que tomar con puntual serenidad sus decisiones más correctas, para abordar los 14 procesos electorales que tendrán que enfrentar en esas entidades.
Desconozco como estén mirando las cosas en otras partes, pero en Puebla, el PAN local busca nuevamente que la experiencia de una coalición se repita. El PRI tiene nuevo líder, Pablo Fernández del Campo, quiere recuperar lo perdido y busca ser oposición para equilibrar las fuerzas en el estado. Los perredistas sin faltar a su naturaleza, siguen peleándose, su estructura es débil y su credibilidad esta en duda.
Una nota al calce, el Partido Revolucionario Institucional, hoy es gobierno y los panistas son la tercera fuerza nacional.
La disputa electoral en Puebla para el 2013, será nuevamente entre el PAN y el Revolucionario Institucional.
Lo que se juega es interesante: 217 municipios, 26 distritos electorales, las principales cabeceras municipales y la propia capital poblana, una joyita fundamental, sin dejar de mencionar que serán periodos de cuatro años y medio.
Aunque no falta tanto tiempo y las convocatorias de cada uno de los institutos partidarios, se empiezan a cocinar, pero si la pregunta fuera: ¿quién ganaría las elecciones en la capital poblana? Mi respuesta sería: Enrique Agüera Ibáñez.
Todas las encuestas hasta ahora, lo ubican como el candidato con mayores posibilidades de triunfo para la contienda que se avecina. Son muchas las razones y diría que su potencial del voto ante la opinión pública es que lo ven como un aspirante ciudadano, que ha trabajado y transformado la propia universidad. Goza de credibilidad entre los electores de todos los sectores sociales.
La izquierda no tiene ningún candidato fuerte y con presencia local, por eso optará por ir en coalición con otros partidos; el PAN tiene aspirantes pero no candidatos que ganen una elección y el PRI tendría que optar por su mejor perfil que no sólo compita sino que les garantice el éxito y la recuperación de la ciudad.
Agüera Ibáñez, independientemente de la decisión que tome, es un actor social que goza de buena aceptación ante los ciudadanos, sus índices de aceptación son amplios y sus puntos positivos son muy altos.
Hasta donde se puede percibir entre la sociedad y entre los diversos sectores sociales su labor es reconocida y valorada. No confronta, concilia con todos, es eficiente, tiene experiencia y le gusta servir a la gente.
Un factor importante es haber logrado que la universidad haya trascendido, sea reconocida y haberse ganado el aprecio y la confianza de miles de familias que tienen estudiando a sus hijos en esta institución de educación superior.
Si algo exigen los ciudadanos, es que sus gobernantes los escuchen, les resuelvan sus problemas, cumplan, gobiernen bien, ofrezcan alternativas y hagan posible una ciudad en donde todos vivan bien y sea disfrutable.
El trabajo hecho en la universidad es una prueba importante para presentarse ante los electores. Bueno que la ciudad pudiera ser gobernada por un universitario de la UAP, sería importante.
Tampoco es nuevo que en las mediciones salga mencionado como uno de los aspirantes mejor posicionados, para competir en los próximos comicios de julio. En los diversos escenarios de competencia y teniendo como hipotéticos candidatos a los aspirantes panistas y a los propios priistas, el rector derrota a todos.
En el PRI la estrategia política de impulsar a un dirigente universitario, le ha funcionado y le ha garantizado el triunfo electoral en esta capital poblana. Además el PAN nunca ha repetido dos veces y el bipartidismo en la capital funciona. No tienen otras alternativas viables, ahora esperemos a ver que decisión toman después de su XXI Asamblea Nacional Ordinaria que llevaran a cabo en los primeros días de marzo.