RMV pacta con el jefe del Yunque Juan Manuel Oliva
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Cada vez se acerca más la posibilidad de que lleguen los tan anhelados acuerdos entre el neopanismo y el panismo dogmático, en la coyuntura para elegir al candidato del PAN a la alcaldía de Puebla.
En semanas recientes se ha intensificado el cabildeo entre el grupo político del gobernador Moreno Valle y algunos jerarcas yunquistas de gran peso específico en la toma de decisiones al interior de “la organización”.
En este contexto destaca el sorprendente acercamiento que se ha dado entre el mandatario poblano y el ex gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, sin duda uno de los liderazgos visibles más respetados entre lo más extremo de la derecha nacional.
Llama la atención lo anterior porque hasta hace muy poco, las posturas políticas de estos dos personajes parecían a todas luces irreconciliables.
Oliva fue uno de los grandes obstáculos que Moreno Valle tuvo que sortear en aquella comisión conformada por el CEN panista para operar el relevo en la dirigencia estatal del partido en Puebla y en la selección de los operadores que tenían como tarea principal llevar a buen puerto el proceso de selección de candidatos para el proceso electoral de julio próximo.
En corto y en público, a veces sin el menor cuidado de las formas, el guanajuatense dejaba bien claro que Acción Nacional necesitaba regresar a los principios básicos que lo formaron como partido y alertaba sobre los riesgos de que este instituto político fuera tomado como rehén por un grupo de ex priistas que si bien tenían experiencia en ganar elecciones, no llevaban la doctrina panista al ejercicio de gobierno.
El fantasma de la fractura fue real y se paseó peligrosamente por Puebla.
Sin embargo, el panorama ha cambiado de manera radical.
El pragmatismo se ha impuesto nuevamente como forma de hacer política en el blanquiazul y se ha decidió que ambos grupos caminen juntos en aras de conformar una oferta electoral competitiva en el estado, capaz de ofrecer una resistencia real a la operación que a favor de los candidatos del PRI realizará el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
¿Conclusión?
Otra vez ganó el gobernador.
Doblar a un político dogmático y estructurado como Juan Manuel Oliva para por lo menos pactar una tregua que le permita a Moreno Valle llevar mano en la selección de candidatos no es poca cosa.
Mucho menos si de ello depende cómo será la segunda mitad de su sexenio y la conformación de la plataforma de aquel proyecto presidencial con el que sueña todos los días nuestro señor gobernador.
A pesar de esto, Oliva a intentado dejar bien claro que el pacto es a corto plazo, que tiene fecha de caducidad, que se agota después de la elección de julio y que el acercamiento coyuntural con el poblano no supone, ni de broma, un anticipado aval a su proyecto político transexenal.
¿Lo habrá entendido así Rafael?
Más allá de lo anterior, el acercamiento con Oliva debe de sumarse a la imposición de Molinar Horcasitas como operador del proceso de selección de candidatos, a la llegada de Rafael Micalco a la dirigencia estatal y al sospechoso bajo perfil que ha mostrado el edil Eduardo Rivera en esta coyuntura, para concluir que, sin ningún contrapeso, Rafael Moreno Valle será el gran elector al interior del PAN poblano y que cada candidato que resulte electo lo será por así convenir a los intereses del gobernador.
De nadie más.